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Edipo alcalde

Los últimos gobernantes de la capital han tenido una fuerte relación con sus madres. Todos sostienen que su influencia ha sido clave en la transformación de la ciudad.

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12 de octubre de 2007 a las 7:00 p. m.
La inteligencia y el carácter fuerte con el que  Nijole Sivickas educó a Antanas Mockus se vieron reflejados en la forma como armó un equipo con muchas mujeres directas y recias que creaban un ambiente de confrontación
La inteligencia y el carácter fuerte con el que Nijole Sivickas educó a Antanas Mockus se vieron reflejados en la forma como armó un equipo con muchas mujeres directas y recias que creaban un ambiente de confrontación

Asus 75 años, María Eugenia Rojas sigue siendo la 'Capitana', una líder de gran carisma y sensibilidad social que durante 50 años se ha batido en muchas arenas políticas. Desde cuando acompañó a su padre, el general Gustavo Rojas, como la imagen de la política de asistencia social de la dictadura, esta mujer marcó un camino admirado por muchos y criticado por otros.

Cuando su hijo Samuel Moreno decidió, contra la voluntad de ella, lanzarse a la Alcaldía de Bogotá, María Eugenia sacó sus inagotables energías para despertar las dormidas fuerzas anapistas y rojistas que le ayuden a su hijo a llegar al Palacio Liévano. Un sueño que ella no pudo alcanzar en 1988.

María Eugenia ha sido representante, senadora, la primera mujer en Latinoamérica en aspirar a la Presidencia, la segunda en el mundo en tener licencia para pilotear helicóptero y una de las primeras líderes de un partido -la Anapo-. Por ello, no es raro que, para sus críticos, sea el poder detrás de la candidatura. Es "un comentario mala leche y digno de la guerra sucia en la que cayó la contienda electoral", replican sus hijos, Samuel e Iván, senador y ex alcalde de Bucaramanga, respectivamente. Para otros, como varios de los miembros de la campaña consultados por SEMANA, ella es una colaboradora incansable que abre puertas y acerca las fuerzas anapistas. La 'Capitana' opina porque tiene una larga experiencia política, pero no decide. "Samuel la escucha y la consulta, pero él pronuncia la palabra final", dice un miembro del equipo de campaña.

Lo cierto es que en caso de que Samuel Moreno sea elegido alcalde de Bogotá, se cumplirán dos principios que han marcado la ruta de los últimos alcaldes: quien empieza punteando en las encuestas no llega al poder, y los que llegan al Palacio Liévano vienen marcados por una relación profunda e intensa con sus madres.

No es un secreto que la figura materna de Nijole Sivickas marcó buena parte de las acciones de Antanas Mockus en sus dos alcaldías. Tanto, que nombró a varias mujeres de carácter recio en su gabinete. Y Luis Eduardo Garzón llegó al poder como el hijo de una empleada doméstica que encarnó esa historia de superación que tanto gusta a los televidentes del país.

Para Samuel es claro que la relación con su madre es muy cercana, pero sostiene que "de hecho, ha estado en contra de muchas de mis decisiones, como la de salirme del Congreso para lanzarme a la Alcaldía, o la de participar en la consulta del Polo, pero nadie puede desconocer que ella tiene una experiencia y una trayectoria como mujer y en la política que no se puede desconocer. Con ella y con mi abuelo comencé a recorrer los barrios pobres de Bogotá, a sentir ese compromiso social que tienen y que lo voy a seguir en la Alcaldía", dice.

Al contrario de la 'Capitana', la madre de Enrique Peñalosa, Cecilia Londoño, es su soporte afectivo y consejera personal, pero su injerencia en la política es más que discreta. "Como ella sabe de jardinería, es la que le enseñó todo lo que él conoce de plantas y matas de Bogotá, pero, a decir verdad, el gran consejero político de Peñalosa fue su papá".

Mientras la madre de Moreno ha trabajado intensamente, la madre de Lucho Garzón también jugó un papel importante en su victoria electoral. Debido a la composición de su hogar, el alcalde Luis Eduardo Garzón aún mantiene una estrecha relación con su madre, Eloísa Garzón, con quien hoy todavía comparte su apartamento. Desde cuando Lucho nació, el 15 de febrero de 1951, en un hogar sin padre y en unas duras condiciones económicas, los dos tuvieron para acompañarse y ayudarse en la vida. Lo único que tenían era el uno al otro. Incluso cuando Garzón se casó y tuvo sus dos hijos, su madre siguió en el hogar.

Ella fue una persona muy importante en la campaña no desde el punto de vista político, sino como símbolo "porque yo era el hijo de una empleada doméstica, campesina venida a Bogotá, que aspiraba a ser alcalde. Toda una especie de novela del ascendido", dijo el alcalde Garzón a SEMANA. Y también marcó un cambio en la vida de Lucho. Una vez elegido, ella dio unas declaraciones públicas que fueron trascendentales porque revelaron ese pensamiento colectivo popular de los bogotanos que ella encarna: "usted ya habló mucho, ahora póngase a trabajar". En las primeras semanas también jugó un papel importante. "Ella veía absolutamente todos los noticieros, vivía muy informada y los comentarios que hacía estaban llenos de una sabiduría popular que servía para ilustrar decisiones o acciones políticas", dice un cercano colaborador de Garzón.

Pero al poco tiempo le comenzó un deterioro físico que se agravó con la tragedia de los niños del colegio Agustiniano. Y en el peor momento de su administración, con el paro de transporte, el pico y placa ambiental, el caos que generó el centro comercial Santafé y el punto más bajo en las encuestas, Garzón tuvo que afrontar estos problemas con doña Eloísa interna en una clínica.

A pesar de sus quebrantos, ella sigue viviendo con el Alcalde y en cierta medida es una de las fuentes de inspiración de Garzón en ese repertorio de frases y comentarios graciosos, pegajosos y lapidarios con los que el Alcalde trata de sintetizar los problemas, una solución o una propuesta. Por ejemplo, sobre una segunda reelección del Presidente, en un reciente encuentro con Álvaro Uribe, Lucho le dio así su opinión: "Cuando yo llego a mi casa y encuentro a mi mamá viendo televisión, le pregunto: '¿Mamá, cómo va la telenovela, y ella me dice: Mal, hijo, porque la alargaron y se volvió muy aburrida'".

Mockus le dijo a SEMANA que cuando conoció a la mamá de Garzón le pareció muy ubicada, con los pies en la tierra y una intérprete muy sabia de la actualidad. "Ella, como mi madre, ha sido un polo a tierra", dice.

Para una de las colaboradoras más cercanas de Mockus es claro que su mamá, Nijole Sivickas, ejerció una presencia muy fuerte durante sus alcaldías, y eso se notó cuando armó un equipo de mujeres inteligentes, decididas y argumentadoras que no se dejaban amilanar. "Esa presencia y esa confrontación lo hacía sentirse en un ambiente familiar". Y otra ex secretaria le dijo a SEMANA que "la relación entre los dos era muy fuerte, pero ella no tenía ninguna injerencia en las obras o las decisiones. Su influencia era de principios, de comportamiento, de coherencia".

Para Mockus es evidente que su madre ha ejercido una influencia muy importante que inspira. "Ella se siente tan competente como cualquier hombre y asumía esa doble condición de mujer con una radicalidad extrema. Para ella, los 'hobbies', el tiempo libre, las vacaciones nunca han sido algo sustantivo, y quedarse medio día en la cama era oprobioso", le dijo a SEMANA. Y al hablar de su administración, su madre y su equipo, Mockus dice: "las mujeres ayudaron mucho a construir la Bogotá que ahora existe. Ayudaron en respetar y hacer respetar reglas y límites". Una tendencia que parece querer mantenerse en la Alcaldía de la capital.