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| 9/10/2015 11:30:00 AM

EE. UU. y la mediación entre Santos y Uribe

El embajador de ese país en Colombia, Kevin Whitaker, logró lo que muchos no pudieron: sentar por unas horas al senador del Centro Democrático con el jefe negociador del Gobierno en La Habana.

Aunque Humberto de la Calle asegura que no es inusual ni extraordinario que el jefe negociador del Gobierno en la Mesa de La Habana se reúna con uno de los mayores críticos del proceso de paz, Álvaro Uribe Vélez, el encuentro es noticia que no se ve todos los días.

El pasado lunes, y por algo más de dos horas, De la Calle y el senador Uribe hablaron cara a cara sobre las preocupaciones que tiene el expresidente sobre los acuerdos que se alcancen en la isla. De los 'sapos' que, a su juicio, se tragaría el pueblo colombiano a cambio de que se firme la paz.

Uribe es quien ha ido desgranando algunos detalles de lo que fue el encuentro con De la Calle. Entre ellos se ha conocido que Estados Unidos lo propició.

Aunque el propio presidente Juan Manuel Santos ha dicho que se ha cansado y ha recurrido a todos los medios para sentarse a dialogar con Uribe -como pedirle a Antanas Mockus que intercediera o enviar a su entonces ministro Néstor Humberto Martínez a tender puentes, al parecer han sido los miembros del gobierno de Estados Unidos los que han conseguido mayores avances.

Uribe es el jefe de la más enconada oposición al proceso de paz que adelanta el Gobierno, y en buena parte es el 'megáfono' de un importante sector de la sociedad que, según coinciden varias encuestas, mantiene un alto escepticismo frente a los resultados de las negociaciones con las FARC. Sobre todo, en lo que tiene que ver con los posibles escenarios de justicia y representación política que tenga el grupo subversivo una vez entregue las armas.

El principal objetivo es un pleno consenso nacional alrededor de los acuerdos, o por lo menos acercarse a él.

El interés de lo que pase en Colombia con las FARC ha sido permanente por parte de Estados Unidos. El presidente Barack Obama ha respaldado el proceso y el Congreso de ese país se ha ocupado en varios debates sobre lo que sucede en La Habana. De hecho, nombró a Bernard Aronson su delegado en el proceso de paz.

Ahora el interés son los acercamientos entre el Gobierno y la oposición, y ambas partes confían en Estados Unidos. De la Calle se mostró muy dispuesto a continuar con este tipo de reuniones, mientras cuenten con la presencia de delegados del gobierno norteamericano, con los que el uribismo siente mayores garantías.

Pese a ello, Uribe reveló nuevos detalles de su encuentro con De la Calle en un comunicado en el que aseguró que la única opción que le plantea el Gobierno es que "declaremos adhesión a sus acuerdos con las FARC".

"....Por el deber que sentimos con la ciudadanía acudimos a dialogar con el doctor Humberto De La Calle y el ministro de defensa, Luis Carlos Villegas", dice el senador.

"No obstante el diálogo respetuoso, que incluso nos permitió el atrevimiento de expresar al doctor De La Calle nuestra adolorida extrañeza por su participación desorientadora en la campaña presidencial del 2014, llegamos a la conclusión que el Gobierno no recibe argumentos, o los distorsiona cuando dice aceptarlos".

Uribe se refiere a sus propuestas sobre la concentración de guerrilleros con vigilancia para garantizar el cumplimiento de un cese de actividades criminales por parte de FARC, como condición para reanudar las negociaciones. A la necesidad del alivio judicial a miembros de las Fuerzas Armadas, sin impunidad, sin que dependa de un previo acuerdo de ese grupo insurgente.
 
También reveló que le pidió a De La Calle una reflexión sobre la anunciada Reforma Constitucional para incorporar con velocidad lo acordado con FARC.

"Creemos que es una peligrosa sustitución constitucional que no puede aprobar el Congreso por cuanto es competencia exclusiva de la ciudadanía. Reforma que evitará cárcel y dará elegibilidad política a cabecillas del terrorismo, responsables de acciones como Bojayá y El Nogal. Reforma que eludirá o hará nula la refrendación popular, sobre la cual el Gobierno ha hecho evidente su temor a los requisitos actuales sobre mecanismos de participación directa de los ciudadanos.

Esa Reforma será un golpe de Estado a los derechos del pueblo y a las reglas que garantizan la seriedad de la democracia.

No entendemos por qué el Gobierno dice que le interesa el diálogo si la única opción que permite es que declaremos adhesión a sus acuerdos con FARC", insistió Uribe.

¿Habrá más encuentros entre el gobierno y la oposición? Puede que Estados Unidos tenga la palabra.
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