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| 5/29/2014 12:00:00 AM

Ejército acusa a las FARC por secuestro de niña

El general Wilson Cabra dijo que esa guerrilla plagió a la hija del comandante de Policía en Padilla, Cauca. Muchos se preguntan ¿por qué?

“Quiero informar, como comandante de la Fuerza de Tarea Apolo, que el sexto frente de las FARC realizó el secuestro de una niña de diez años”.

Con esas palabras, el curtido brigadier general que comanda una de las fuerzas estratégicas que más persigue a la guerrilla de las FARC en el norte del Cauca, puso fin al misterio sobre los autores del secuestro de Alejandra Cantoñí, una pequeña de tan solo diez años de edad raptada en la mañana de este jueves cuando iba camino al colegio en el municipio de Guachené.

Cabra agregó que de acuerdo a informaciones y por inteligencia técnica, “al parecer a la niña la tiene en este momento un terrorista del sexto frente de las FARC, alias 'Mordisco'”. Según el oficial, ese guerrillero es el encargado de entrenar milicianos en los municipios de Corinto, Caloto, Toribío y el corregimiento de Tacueyó. (Escuche el audio)

La niña secuestrada, es hija del intendente Víctor Hugo Cantoñí, comandante de la estación de policía de Padilla, otro pequeño pueblo vecino de Guachené. El secuestro de Alejandra despertó la solidaridad del país, no solo por el perfil de la víctima, sino porque desde el mismo instante que se produjo el plagio, un grupo de ciudadanos apoyados por la guardia indígena emprendieron la búsqueda con el objeto de liberar a la menor.

Y ahora que un alto oficial del ejército confirma a las FARC como los secuestradores, surgen muchos interrogantes no solo por el hecho en sí, sino porque de esa manera la guerrilla estaría violando sus propias directrices, demostrando excesiva torpeza y enviando señales contradictorias a su discurso de paz.

Ningún colombiano olvida que en febrero de 2012 las FARC anunciaron al mundo que renuncia al plagio de civiles como método de financiación.

“Mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha. Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria. La parte pertinente de la ley 002 expedida por nuestro Pleno de Estado Mayor del año 2000 queda por consiguiente derogada. Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia.” dice textualmente el comunicado que publicaron en su momento.

Tampoco le hace mucho bien a esa guerrilla ya de por si desprestigiada ante la opinión pública, que su ‘debut’ como secuestradores, lo hagan contra una niña y justo ahora que están en medio de un proceso de paz en La Habana, con el actual gobierno.

Sumado a lo anterior, todas las acciones criminales de esa guerrilla son observadas con una lupa más severa, no solo porque el gobierno decidió negociar en medio del conflicto, sino porque justo en la actualidad se atraviesa por un proceso electoral para elegir presidente.

Es contradictorio que ese secuestro ocurra justo cuatro días después de que esa misma guerrilla declarara una tregua previa a las elecciones y cuyo balance fue tan exitoso, que las votaciones de la primera vuelta presidencial fueron catalogadas como las más pacíficas en la historia reciente. ¿Qué pasó entonces?

El sexto frente de las FARC opera en una de las zonas cocaleras del país y aunque muchos analistas consideran que el narcotráfico es en realidad su motivación, esa agrupación es una de las más activas militarmente, a tal punto que la región donde se encuentra es considerada uno de los vórtices de la guerra contrainsurgente, por la misma fuerza pública.

Otra coincidencia, es que con el secuestro de Alejandra no sería la primera vez que el sexto frente inquietó al proceso de paz por cuenta de sus crímenes. Ya lo hizo en enero de 2013 cuando plagió a dos policías entre Florida y Pradera, en el Valle del Cauca. Todo se resolvió con la liberación de los uniformados.
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