Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/11/23 00:00

EL 8000 DEPORTIVO

Con las últimas medidas de la Fiscalía el proceso 8.000 se desplazó de la política a los campos deportivos.

EL 8000 DEPORTIVO

A un amigo que estuvo con él minutos después de su detención el comentarista deportivo Estaban Jaramillo le confesó de manera franca que no estaba sorprendido con su captura. "Estaba esperando que vinieran por mí". De alguna manera al periodista le sucedió lo que a muchos otros en el proceso 8.000. Con su captura se quitó medio piano de encima. Para deshacerse del otro medio Jaramillo tendrá que demostrarle a la Fiscalía que no se enriqueció ilícitamente.
La detención de Esteban Jaramillo es apenas una arista de lo que en los círculos judiciales se ha denominado el 8.000 deportivo, un proceso que comenzó hace varios años y en el que los primeros en ir a rendir cuentas a la Fiscalía por haber recibido dineros de las cuentas de los hermanos Rodríguez Orejuela fueron el ex presidente de la Federación de Fútbol, Juan José Bellini, y los periodista Mario Alfonso Escobar y Rafael Araújo Gámez, quien aclaró su caso y quedó en libertad.
El maridaje entre deporte y mafia comenzó en los años 80 cuando los narcotraficantes se apropiaron de algunos clubes de fútbol del país. Pablo Escobar fue uno de los principales mecenas para los equipos de Medellín. En Bogotá, Gonzalo Rodríguez Gacha compró el club Los Millonarios. Y en Cali, los hermanos Rodríguez Orejuela tomaron las riendas del América. Esta nueva 'dirigencia deportiva' impuso sus propias reglas y puso su dinero al servicio del juego. El fútbol colombiano vivió entonces un verdadero boom.
La presencia de estos nuevos dueños del fútbol se dio en momentos en que la radio se convertía en el medio más poderoso de comunicación en Colombia. Y, así fuera de manera indirecta, fueron varios los periodistas deportivos que se lucraron con la situación.
La semana pasada la Fiscalía dictó nuevas medidas en el que podría llamarse el 8.000 deportivo. Los investigadores encontraron en las cuentas del comentarista Esteban Jaramillo cerca de 10 cheques girados a su nombre y al de su esposa por un valor de 24 millones de pesos. Y en las de Vicente 'El Gallego' Blanco descubrieron varios cheques que suman 15 millones de pesos.
La Fiscalía investiga ahora si esos dineros enriquecieron ilícitamente a sus receptores. Tanto para la defensa de Jaramillo como para la de 'El Gallego' se trataba de recursos obtenidos por concepto de pautas publicitarias. Según sus abogados, los dineros que recibieron de las cuentas de Miguel Rodríguez correspondían a la publicidad de la empresa Drogas La Rebaja. "El mecanismo era que la empresa asignaba unos cupos para publicidad que cada comentarista debía llenar. Una vez el periodista conseguía la propaganda, suministraba el nombre a la empresa y la cadena estaba en la obligación de pasar la cuña" , explicó Jesús Hernán Trujillo, uno de los abogados.
Pero la investigación no se frenó ahí, como lo demuestra la detención de Pedro Sarmiento, ex asistente técnico de la Selección Colombia que participó en el pasado Mundial de Francia. Los investigadores encontraron más de 20 cheques a nombre de Sarmiento, que suman cerca de 1.000 millones de pesos. El ex técnico le explicó a las autoridades que parte del dinero sí entró a sus cuentas cuando trabajaba para el América de Cali. En ese entonces, según su versión, fue nombrado por el plantel deportivo para recoger el dinero destinado para bonificaciones y premios que debería repartir entre todo el equipo.
Entre los cheques que está investigando la Fiscalía se encuentra uno por 21 millones de pesos. Este fue consignado en 1992 en la cuenta personal de Sarmiento del Banco de Colombia, sucursal Cali. Según el técnico de fútbol este dinero correspondía a una bonificación por un partido ganado por el América. De acuerdo con su testimonio, los 21 millones los distribuyó entre unas 20 personas. Los beneficiarios, entre otros, fueron los jugadores Eduardo Niño, Wilmer Cabrera, Willington Ortiz, Harold Lozano, Albeiro Usuriaga, Jorge da Silva, Bernardo Redín y el técnico Diego Umaña.
Pero el gran interrogante para los investigadores es la gran cantidad de cheques a nombre de Sarmiento, por un valor aproximado a los 1.000 millones de pesos. "Eso a punta de premios es muy difícil de creer", señaló uno de los agentes de la Fiscalía. Sin embargo el abogado de Sarmiento, Roberto Beltrán, explicó que existen tres cheques que suman 750 millones de pesos a nombre de Pedro Sarmiento, girados de la cuenta de Miguel Rodríguez, que jamás ingresaron a las cuentas de su defendido. "Ni la firma ni el número de cédula ni la cuenta son de Sarmiento".
La única salida que tiene el ex director técnico del América para justificar el ingreso de esos dineros a sus cuentas es que la Fiscalía llame a declaración a los jugadores y directores del plantel para saber si dice la verdad. Y esa será un tarea muy larga y muy engorrosa para los fiscales.

Primas comprometedoras
El reto para la Fiscalía es sacar adelante el proceso. Sobre todo porque _según versiones que circulan en el medio deportivo_ para nadie era un misterio que los Rodríguez otorgaban primas a los jugadores. La Fiscalía tiene en su poder cheques de las cuentas personales de Miguel Rodríguez a nombre de Fredy Rincón (por 10 millones); de Sergio 'Checho' Angulo (más de tres millones); de Eduardo Pimentel (cinco millones); de Gabriel Ochoa Uribe (23 millones); de Antony de Avila (cerca de 10 millones); de Pedro Zape (cuatro millones); de Diego Umaña (dos millones); de Hernán Darío Herrera (suman 3.500.000); de Willington Ortiz (más de seis millones); de Wilmer Cabrera (más de cinco millones), de Eduardo Niño (superan los 30 millones), entre otros.
La cercanía de los narcos con los equipos de fútbol dio origen a una serie de relaciones que con el tiempo terminaron por volverse peligrosas. La gente recuerda aún las imágenes del arquero René Higuita cuando entraba a la cárcel de La Catedral en una de sus visitas a Pablo Escobar. Aunque eso no ameritaba una sanción judicial sí le tocó padecer una fuerte reprimenda social. Un caso parecido tuvo que soportar Antony de Avila, quien segundos después de convertir el único gol en el partido Colombia-Ecuador, durante la clasificación al Mundial de Francia, no pudo contener la emoción y con toda la frescura y espontaneidad del caso dijo frente a todos los micrófonos que "este triunfo se lo quiero dedicar a unas personas que están privadas de la libertad. Creo que no hay necesidad de dar los nombres. Pero con mucho amor y con mucha humildad, se los dedico a ellos, que son Gilberto y Miguel Rodríguez".
La pregunta que flota en el ambiente es qué otros periodistas deportivos podrían quedar involucrados en el caso. Sobre este tema hay mucha tensión. La Fiscalía tiene en su poder cerca de 37.000 cheques y más de 30 procesos por abrir. Lo cierto es que algunos de los fotógrafos y camarógrafos que cubren las incidencias de los partidos en los estadios han decidido cambiar sus sitios de trabajo y permanecen apostados en las entradas de las cabinas de las emisoras y de los camerinos de los jugadores, a la espera de la aparición de los agentes del CTI de la Fiscalía con una boleta de captura en su mano.

Habla el ex asistente de la Selección
Semana: ¿Por qué está toda esa plata en sus cuentas?
Pedro Sarmiento: Eran platas que correspondían a premios y bonificaciones por triunfos y resultados obtenidos por el América. Yo fui jugador del América del 85 al 89. Me fui a hacer un curso de técnico y en el 94 empecé como asistente técnico del América. Yo recibía todos los cheques y después giraba cheques de mi cuenta a nombre de algunos miembros del equipo, técnicos y directores. Eran los premios por clasificaciones, por partidos ganados. Eran por efectos de ofrecimientos de premios.
Semana: ¿Quién les daba los premios?
P.S.: Pues Miguel Rodríguez, que era el vicepresidente del América. El premio era por jugar fútbol, no por negocios particulares o cosas así. No había transacciones o acuerdos.
Semana: ¿Desde cuándo recibió esos dineros?
P.S.: Eso ha sido siempre. Desde el 90 hasta el 94. Más o menos recibíamos unas 50 personas. Todo el cuerpo técnico, los utileros, los jugadores, los asistentes. Todo el plantel recibía las bonificaciones
Semana: ¿Cuál era la relación con Miguel Rodríguez?
P.S.: La misma que tenía todo el plantel. El no hacía 40 cheques. Hacía uno. Yo consignaba el cheque en mi cuenta y giraba para todo el equipo.
Semana: ¿Cuánto le tocaba a cada uno?
P.S.: Depende del partido. Por ejemplo si en cuatro partidos sacábamos ocho puntos de ocho, entonces 10 millones para entre todos. Si eran siete, entonces ocho millones, y así. Si sacábamos cinco puntos no nos daban nada.
Semana: ¿Usted conocía los negocios de Miguel Rodríguez?
P.S.: Conocerlos, no. Yo sólo lo veía en el estadio y en la concentración. El sólo nos hablaba de fútbol.

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