Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1992/08/17 00:00

EL ADIOS DEL GENERAL

Estos son apartes del discurso de Manuel Noriega poco antes de ser condenado a 40 años de prisión por narcotráfico.

EL ADIOS DEL GENERAL


GRACIAS SEÑOR JUEZ POR PERMITIR MI EXPOsición que es un átomo de lo mucho que tendría que exponer (. . .) .Quiero alabar al Dios del Universo por la oportunidad que le dio a los fiscales de acusarme con base en un pliego de cargos que ellos nunca creyeron.
.Que Dios lo bendiga a usted, que Dios bendiga a los fiscales, que Dios bendiga a los señores del jurado, quienes no ven televisión, ni leen periódicos y por eso desconocerán de estas palabras (...).
Mi enjuiciamiento fue orquestado por aquellos que me temen. Hombres que buscaban desacreditarme a través de la acusación o matarme a través de una invasión, como no pudieron matarme anteriormente ni con el grupo de comando que entrenaron en el Caribe, ni con dos sonadas (sic) militares, ni con la invasión, cuando a los soldados americanos en cantidad de 15.000 me buscaban y se ofrecía un millón de dólares por mi persona vivo o muerto; como no pudieron matarme ayer, me traen hoy aquí para que usted les haga el favor de matarrne en vida (. ..).
Se dice que aquellos que no aprenden las lecciones de la historia están condenados a repetirla, pero lo malo es que nadie quiere aprender las lecciones de la historia; y yo fuí uno de ellos. (Mea culpa). Por miles de años las naciones poderosas crean provocaciones para iniciar guerras o perseguir a líderes que son obstáculos en sus propósitos. Yo me olvidé de eso y caí en la provocación del hostigamiento norteamericano en mi propio territorio. (...).
Señor juez, aquí no se permitió plantear como argumentos de defensa, documentos que existen en los archivos de Estados Unidos tales como:
.Desde 1974 informes de operaciones contra droga.
.Todo lo relacionado con el Sha de Irán, los intereses de Estados Unidos, los rehenes en Irán, los dineros del Sha en las cuentas del BCCI.
.Cuando Estados Unidos quería eliminar con médicos panameños al Sha en Panamá para obtener los rehenes (norte) americanos, todo esto planeado por órdenes del poder silencioso (...).
.Armas de Costa Rica, primero para los sandinistas, después para los Contras. Y con los Contras a esos pilotos los dejaban traer droga de Costa Rica a Estados Unidos. En Costa Rica tenía su base de operación manejada por John Hall, Fernandez y otros (...).
.Acceso y control de todo el aeropuerto Omar Torrijos H. por las autoridades (norte) americanas.
.Reportes de las agencias de inteligencia que dicen específicamente que no tienen pruebas contra Noriega de narcotráfico (...).
.Por que si Manuel Antonio Noriega es un delincuente existen las cartas firmadas en membrete oficial de Estados Unidos por funcionarios de la DEA en cargo de administradores o en cargo de diplomáticos en Panamá desde 1977 hasta 1988, 11 años de cartas: antes durante y después de los cargos. Y aquí usted, señor juez, con qué desfachatez hombres de posiciones respetables como Lawn, Bessinger y otros mintieron, diciendo que firmaban las cartas por diplomacia. Esta actitud es un insulto a los gobiernos de América Latina y una advertencia de que los documentos que firman los funcionarios norteamericanos no reflejan palabras de honor.(...).
.Del misterioso viaje a Cuba no se permitió que se dijera que incluía la solicitud de visita de un alto emisario de la administración Reagan-Bush. Que después de mi visita fue a Cuba para abrir un canal de conversación. Pero este no le conviene a la administración que se sepa, porque los cubanos en el exilio lo criticarían. Y aquí no se permitió que se diera el nombre del alto funcionario enviado por Reagan-Bush y recibido por Castro después de mi intervención (...).
Estas dos administraciones han dirigido su política con la espada y no con la pluma como lo ha demostrado su actual presidente con el imperial desprecio a las leyes internacionales, con el uso desbordado y descontrolado de su fuerza poderosa, como si el presidente George Herbert Walker Bush fuera el "dueno de la eternidad". Y así, dentro de su filosofía de reacción ignora los estatutos institucionales de las Naciones Unidas, de la OEA, de Ginebra, y de la Corte Internacional de La Haya.
Y digo hoy, aquí y ahora, que ser el policía del mundo es una profesión altamente costosa; no solamente en prestigio sino también en economía. Por ejemplo, por esos 200 ó 300 millones de dólares que costó la invasión a Panamá, cuántos problemas internos de este país de los desalojados, familias sin casa, en Los Angeles, en Nueva York, en Miami, hubiesen sido solucionados.
Sí, señor juez, esta administración no ha prestado atención porque andaba de ronda, inspeccionando las "venas abiertas de América Latina", dirigiendo la política interna de Nicaragua, Honduras, Panamá, Perú, Brasil, Cuba, México, Argentina, y era indiferente e insensible al crimen, la corrupción y la violencia de sus propias calles. Pero aseguro que estas dos administraciones justificaron sus acciones con el experto y refinado uso de la propaganda: superando en ello, o sea, en su propaganda estatal o guerra sicológica al Gobbels de los tiempos de la Alemania nazi de Hitler.
Con ese mismo uso, abuso y poder utilizaron el quinto capítulo del manual militar sobre la propaganda gris de crear primero un demonio y luego quemarlo en la hoguera. Y así distorsionaron la imagen de la República de Panamá, y a sus dirigentes civiles y militares.
Los titulares demoniando al general Noriega fueron diseñados para sicológicamente preparar la población para la necesidad de mandar soldados norteamericanos a matar y ser matados. Pero observadores cautelosos de la política de Estados Unidos saben que el apoyo a gobiernos dictatoriales y corruptos de otros países en Centro América, indica que debe haber otros motivos para explicar la decisión de la administración de Bush para iniciar la guerra.
Amplia evidencia revela que el gobierno de Estados Unidos y el Pentágono planificaban derrocar el gobierno panameño y reemplazarlo con un régimen subservidor que renegociara las provisiones claves del tratado de 1977 sobre el Canal.
El 3 de octubre de 1989, un Coup de Etat con pleno apoyo de esta administración por parte del comando sur fracasó en su intento de asesinarme. ¿Que reacción tuviese el pueblo americano si un líder de un país extranjero hubiese atentado un acto similar contra el presidente (norte) americano? Además durante las elecciones presidenciales en Panamá, el departamento de Estado de Estados Unidos gastó 10 millones de dólares, dinero de este pueblo, para financiar los candidatos de oposición. Esto es equivalente a este gobierno gastando un billón de dólares en sus propias elecciones. Para que pueda comparar esta cifra sería equivalente a cinco veces los gastos de Michael Dukakis y George Bush combinados en las últimas elecciones (...).
Finalmente la hipocresía llegó a su más alto nivel cuando la administración de Bush inicialmente justificó la invasión diciendo que yo había declarada guerra contra los Estados Unidos.
De hecho nunca, ni la Asamblea Nacional de Panamá ni yo, declaramos la guerra contra Estados Unidos.
Esto no es sorpresa para nadie, pues a quien se le puede imaginar que un país como Panamá que contaba con 3.000 hombres en dos batallones de combate contra el país más poderoso del mundo con 16.000 hombres de combate acantonados en su propio territorio. Lo que la Asamblea Nacional de Panamá hizo en diciembre 15 de 1989 fue pasar una resolución, basada en el fallido atentado de octubre 3 de 1989 apoyado por Estados Unidos, diciendo que existía una condición similar a un estado de guerra (...).
Por mi parte yo acuso a George Herbert Walker Bush de:
1. Ejercer su poder y autoridad para influir y subvertir el sistema judicial americano para condenarme.
2. De genocidio por haber dado la orden del bombardeo masivo contra la población civil de Panamá causando la muerte de más de 5.000 habitantes.
3. De experimentar con poblaciones civiles la tecnología bélica de su ejército invasor como el uso de los "Stealth Fighter Bomber", bombas de "Closter" con "Flechettes" y lanzallamas especiales para la destrucción de cadáveres (...).

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