Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/09/21 11:00

El ajedrez de la reelección presidencial

Mientras Santos cabalga hacia la reelección, la izquierda se perfila hoy como su más posible contendor en la segunda vuelta.

El ajedrez de la reelección presidencial Foto: Jorge Restrepo

Arrancó definitiva-mente la campaña por la reelección presidencial. Dos hechos de la semana pasada dieron la partida. Por un lado, el anuncio del expresidente Uribe de que su nombre estará en la lista de candidatos al Senado. Por otro, la inauguración de la sede de la Fundación Buen Gobierno que se convertirá en el cuartel general de la campaña santista. 

Aunque faltan seis meses para las consultas internas de los partidos y ocho meses para la primera vuelta ya se pueden detectar tendencias que es interesante analizar. Aunque todo puede cambiar de aquí allá, el hecho es que el ajedrez político colombiano está sobre la mesa. De ese tablero se pueden deducir algunas conclusiones que constituyen la radiografía de la realidad política en la actualidad. 

El presidente Santos va a buscar la reelección independientemente de encuestas y de cualquier otra consideración.

La decisión de Santos de darle la jefatura de debate a Germán Vargas Lleras lo ha colocado de primero en la fila india presidencial, lo cual le ha generado la animadversión de importantes sectores políticos. 

Los candidatos uribistas no despegan y probablemente ninguno de ellos llegará a la segunda vuelta. 

El aspirante que competirá contra Juan Manuel Santos en la segunda vuelta por lo tanto podría surgir de una tercería que saldrá de la troika de Antonio Navarro, Enrique Peñalosa y Clara López.

 

Santos contra viento y marea

El presidente nunca ha contemplado la posibilidad de no reelegirse. La principal razón es que si su gobierno termina el año entrante la mayoría de su obra estaría inconclusa y no sería percibida como un legado históricamente muy importante. Si por el contrario cuenta con otros cuatro años, podría ver cristalizar las ambiciosas apuestas en que se embarcó, que van desde el proceso de paz hasta la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, pasando por la modernización de la infraestructura que, aunque muy atrasada, ya está en camino. 

La reelección de Santos es probable, pero no segura. En política colombiana hay dos principios que en estos momentos están enfrentados: 1) el poder del presidente es tan grande que es imposible que pierda una reelección; 2) nadie que tenga la imagen desfavorable por encima de la favorable puede ser elegido. Santos en este momento tiene un negativo que duplica su imagen favorable, pero también cuenta con el presupuesto, la burocracia, la pantalla y el aura de la Presidencia para revertir esta situación. 

Además de esto, cayó tan abajo en las encuestas durante el paro agrario, que inevitablemente tendrá una recuperación. Con la firma de un acuerdo de paz esta podría ser sustancial y cambiar la dinámica de la campaña. Conclusión: Santos tiene probabilidad de ganar la reelección pero casi imposible en primera vuelta. 

‘Todos Contra Germán’

El lanzamiento de la Fundación Buen Gobierno sacó a flote otra reciente realidad política: hay un ‘Toconger’ (¡Todos Contra Germán!). En la medida en que Vargas Lleras se consolida como jefe de debate de la reelección y se crece políticamente como una eventual alternativa, los demás integrantes de la mesa de Unidad Nacional enfilan baterías contra él. 

Dio el primer cañonazo el expresidente César Gaviria en una entrevista con Yamid Amat en la cual notificaba que si Santos optaba por no buscar la reelección, el Partido Liberal no apoyaría a Vargas. Algo parecido dejó saber el Partido de la U a través de declaraciones del senador Roy Barreras y otros directivos. Y aunque el Partido Conservador no se ha pronunciado al respecto, la ausencia de la mayoría de sus jefes en la apertura de la Fundación Buen Gobierno fue interpretada como un mensaje en el mismo sentido. 

Las razones del ‘Toconger’ van desde la mecánica política hasta la influencia política y las vanidades personales. Gaviria, por ejemplo, está enfrentado a Vargas tanto por pulsos políticos y clientelismo como por egos. El expresidente trató de robarle a Fuad Char a Cambio Radical para llevárselo al liberalismo. Y Vargas ha tratado de sonsacarles a varios liberales para llevarlos a Cambio Radical. Sin embargo, detrás de estos episodios estaría lo que podría denominarse el ‘Plan G’.

Dentro de algunos sectores no se descarta que si Santos llegara a retirarse, Gaviria podría ser una alternativa muy atractiva. Pero es una opción tan audaz como remota. A partir de la nueva Constitución todos los presidentes podrían ser reelegidos, con excepción de Uribe porque ya tuvo dos periodos. En el Partido de la U y en el Partido Conservador no hay aspiraciones presidenciales tan identificables, pero sí hay un malestar por el hecho de que Vargas Lleras esté utilizando su jefatura de debate para favorecer a su gente y ocupar cuanto espacio político pueda.

La posición de Vargas frente a la reelección de Santos es idéntica a la que tuvo Santos con Uribe: “Yo lo apoyo incondicionalmente si se lanza, pero si no lo hace seré candidato”. Santos lo decía rezando para que la Corte Constitucional tumbara el tercer periodo de su jefe y Vargas lo dice con la esperanza de que el presidente decida no arriesgarse a perder su reelección. Nada de eso, sin embargo, va a suceder. Santos sigue para adelante, pase lo que pase, y Vargas, que no va a traicionar a Santos, tendrá que esperar unos cuatro años más. 

El uribismo se cuelga

El 9 de marzo se llevará a cabo una consulta interna entre los precandidatos uribistas: Francisco Santos, Óscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo. El que tiene más posibilidades de ganar es el primo del presidente, seguido de Óscar Iván Zuluaga, el favorito del círculo uribista y de último, Carlos Holmes Trujillo, quien ha tenido más problemas para arrancar motores. El problema que tienen es que los colombianos uribistas, que son muchísimos, quieren en la Casa de Nariño a Uribe y no al ganador de esa consulta. Y como Uribe no puede ser candidato presidencial, su capacidad de endoso es muy limitada. 

El Centro Democrático probablemente se convertirá en una fuerza importante en el Congreso en las próximas elecciones. Pero ni siquiera el apoyo de esa nueva bancada se traducirá en los votos necesarios para neutralizar el escepticismo y el desgano que produce el uribismo sin Uribe a la cabeza. De ahí que es muy poco probable que el ganador de la consulta interna del Centro Democrático pueda pasar a la segunda vuelta. 

La izquierda en segunda vuelta

La opción para pasar a la segunda vuelta surgiría entonces de una medición de fuerzas entre Clara López como candidata del Polo y el ganador de la consulta interna entre Antonio Navarro y Enrique Peñalosa. Los dos candidatos de la izquierda, López y Navarro, parecen tener ventaja. La aspiración de Peñalosa es bastante incongruente para ser muy taquillera. Él pretende contar con el apoyo del Progresismo, creado por Gustavo Petro, al mismo tiempo que apoya la revocatoria del alcalde. 

En Colombia la política es dinámica pero no tanto. El propio Petro considera inaceptable ese planteamiento y exige que el candidato que gane esa consulta se comprometa a apoyar su obra de gobierno. Peñalosa no le jala a eso y la cosa ya se está enredando. Por lo tanto, la tercería acabaría proviniendo de la izquierda y será en cabeza de Antonio Navarro o de Clara López Obregón. 

En una encuesta reciente de Invamer-Gallup Navarro mostró una solidez electoral con una imagen favorable de 50 por ciento y una desfavorable de 27 por ciento. La semana pasada fue Clara López la que sorprendió en una encuesta de Datexco  sobre un posible escenario de primera vuelta que arrojó el siguiente resultado: Juan Manuel Santos 24,6 por ciento, Clara López 18,8 por ciento, Pacho Santos, 12,2 por ciento y Antonio Navarro, 8,9 por ciento. Ese resultado la ha posicionado por el momento ante la opinión pública como una alternativa real. El mano a mano entre ella y Navarro definirá el estandarte de la tercería. 

Gran parte del cumplimento de estos escenarios dependerá del proceso de paz en La Habana. A pesar del relativo escepticismo que despierta, esa apuesta de Santos está avanzando y es probable que se llegue –si no a la firma–  a algún tipo de acuerdo en los próximos meses. Cuando esto se concrete la situación política de Juan Manuel Santos cambiará radicalmente.

La firma de un acuerdo de paz le pavimenta la reelección en la primera vuelta. Avances importantes en el proceso también serán un bálsamo electoral.  Aunque el acuerdo de paz va a dejar descontenta a mucha gente, con esa firma será un candidato difícil de derrotar.

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