Martes, 17 de enero de 2017

| 2008/10/11 00:00

“El año entrante dejo la codirección de ‘El Tiempo’”

Enrique Santos, nuevo presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, habló sobre su futuro.

“De la SIP se pueden alejar los gobiernos, pero jamás los periódicos que valoren su independencia”

Con el paso del tiempo ­–¡y de El Tiempo­!–, Enrique Santos Calderón, poderoso y envidiable animal periodístico, ha ido endureciendo el cuello para que no haya guillotina que le haga mella. Recién nombrado presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), y con los meses contados en la codirección del periódico, respondió, corto, un largo cuestionario. Así es hoy el fundador de Alternativa, la firma eterna de Contraescape, el codirector de El Tiempo, el periodista de oficio y filósofo de diploma y, en suma, una de las voces más respetadas del oficio en Colombia.

GUSTAVO GÓMEZ: ¿Qué tanto guayabo le da dejar ‘El Tiempo’?
ENRIQUE SANTOS: Mediano.

G.G.: ¿Y cuándo deja la codirección?
E.S.: El año entrante.

G.G.: ¿La deja porque quiere dejarla o porque cordialmente lo pide el ‘socio estratégico’? 
E.S.: Cuando la asumí, hace 10 años, dije que no pensaba quedarme más de cinco. Temo, pues, que hace tiempo ya estoy en horas extras. 

G.G.: Eso de ‘socio estratégico’ fue un perfecto eufemismo para ‘comprador’. ¿Quién lo acuñó?
E.S.: Creo recordar que fue Felipe López cuando le vendió parte de SEMANA al Grupo Sanford.

G.G.: Esta revista lanzó en portada a Roberto Pombo como nuevo director de ‘El Tiempo’ y, públicamente, Luis Fernando Santos expresó su molestia en ‘La W’. ¿La molestia fue porque la revista se equivocó o porque se adelantó?
E.S.: Se equivocó porque se adelantó.

G.G.: ¿Y qué va a pasar con Rafael Santos, el otro codirector, cuando usted se vaya?
E.S.: Seguirá como el suscrito, en cargo directivo. Pero pregúntele usted.

G.G.: ¿En algún momento al grupo Planeta se le ocurrió sugerir como candidato a la dirección a un extranjero?
E.S.: No. 

G.G.: ¿Qué tanto oye la dirección de ‘El Tiempo’ a José Obdulio Gaviria?
E.S.: Una vez al año, más o menos.

G.G.: ¿Cuándo vuelve su columna, ‘Contraes-cape’?
E.S.: Dios mediante, el año entrante.

G.G.: ¿La publicaría en otro periódico, por ejemplo en ‘El Espectador’?
E.S.: Todo es posible. Incluso en El Mundo, de Medellín, o Le Monde, de París.

G.G.: ¿Y qué tal va ‘El Espectador’?
E.S.: Bien, espero, pero no estoy tan seguro.

G.G.: He notado últimamente que muchos de los temas gruesos y originales de SEMANA terminan reseñados en la edición dominical de ‘El Tiempo’. ¿Quién está espiando a quién?
E.S.: Todos los buenos periodistas de SEMANA se han formado en El Tiempo. Saque usted la conclusión.

G.G.: Desde la presidencia de la Sociedad Interamericana de Prensa usted va a ser una voz acatada por el único gremio que vive de no estar de acuerdo. ¿Estará de acuerdo con que Planeta tenga canal privado o estará de acuerdo con los que opinan que sería un peligroso episodio de concentración de poder?
E.S.: Mientras más canales, menos concentración.

G.G.: ¿Y si el canal se lo dan al grupo Prisa?
E.S.: ¡Huy, qué escándalo!

G.G.: ¿Y si el canal se lo dan a alguien todavía más cercano a Palacio que Planeta?
E.S.: ¡Mayor escándalo!

G.G.: Hablando de Palacio, ¿quién le suena más para la Presidencia, Juan Manuel o Francisco Santos?
E.S.: Ninguno.

G.G.: ¿Cuál de los dos ha sido mejor periodista que político?
E.S.: Pacho.

G.G.: A Álvaro Uribe, dijo usted, “le cabe el país en la cabeza”. ¿Cuánto tiempo más debe caberle a Uribe el país en la cabeza?
E.S.: Los que le quedan de este y los que le faltan del 14 al 18. 

G.G.: ¿En la presidencia de la SIP hay reelección?
E.S.: No, hasta ahora.

G.G.: ¿Dónde vive un presidente de la SIP?
E.S.: En su país y en su propia realidad. 

G.G.: ¿Y qué hace un presidente de la SIP?
E.S.: Defenderse de periodistas como usted.

G.G.: ¿Se siente cercano al gobierno del presidente Álvaro Uribe?
E.S.: No tanto como para que queme al Santos…

G.G.: Cuando se posesionó como presidente de la SIP, usted advirtió que la crisis económica va a debilitar la libertad de expresión. ¿Estamos frente a la posibilidad de medios endebles dispuestos a vender el alma por pauta?
E.S.: Casos se han visto.

G.G.: Le preocupa mucho la violencia que enfrentan los periodistas en países como México, pero ¿qué tanta violencia se ejerce contra los periodistas en Colombia y hasta qué punto, por omisión, hay responsabilidad del gobierno?
E.S.: Las amenazas siguen, pero la violencia directa es mucho menor que hace algunos años. Esto hay que reconocérselo al gobierno de Uribe.  

G.G.: ¿Colombia es un buen vividero para periodistas?
E.S.: Bastante mejor que en los tiempos de Escobar y Rodríguez Gacha.

G.G.: Uribe dice que cuando deje de ser Presidente, sea en un par de años o en muchos más, se va a dedicar a la docencia y al trabajo en medios. ¿Qué tan buen periodista sería?
E.S.: Sería un columnista sólido y coherente, y un editor implacable y rígido.

G.G.: En la reunión de la SIP, en Cartagena, usted declaró que el presidente Uribe “no ha tenido un solo acto que se pueda considerar como un atentado contra la libertad de prensa y de expresión”. Pero en más de una ocasión Uribe ha sido agresivo con la prensa que lo cuestiona. Al director de esta revista lo insultó en horario triple A. Y hemos visto episodios jartos con otros periodistas como Daniel Coronell. ¿Sigue pensando lo mismo de Uribe en ese sentido?
E.S.: Discrepar de un periodista no es atentar contra la prensa. Algo va de un regaño a un carcelazo, un bombazo o un balazo.

G.G.: ¿Qué habría hecho si, como a Ángela Patricia Janiot, Uribe lo hubiera despachado de una entrevista?
E.S.: Quejarme ante el presidente de la SIP.

G.G.: ¿Qué peligros concretos corre el periodista que trabaja en países como Venezuela o Nicaragua, donde el poder es ejercido por hombres que se ven a sí mismos como la encarnación del Estado?
E.S.: Nada menos que el de perder su libertad de opinar o criticar. O su propia vida.

G.G.: ¿Qué gobierno del continente tiene las peores notas en materia de respeto a la libertad de prensa?
E.S.: Tristemente, Cuba. Hace ya demasiado tiempo.

G.G.: ¿Y qué tan buena es la prensa cubana?
E.S.: Se ve que nunca ha leído Granma.

G.G.: En Venezuela, los medios cercanos al gobierno titularon su nombramiento con el detalle de que usted es familiar del Ministro de Defensa, feroz contradictor de Chávez. ¿Se alejará Venezuela, y con ella Ecuador, Nicaragua y Bolivia, de la SIP?
E.S.: De la SIP se pueden alejar los gobiernos, pero jamás los periódicos que valoren su independencia.

G.G.: ¿Qué tanto le sigue gustando a usted la izquierda?
E.S.: Más que la derecha, aunque hace tiempo me siento mejor en el vilipendiado extremo centro. 

G.G.: ¿Cuál es el mejor periódico del continente?
E.S.: Pese a todo, sigue siendo The New York Times.

G.G.: De los periódicos regionales, ¿cuál lee todas las mañanas?
E.S.: Una mañana, El Heraldo; la otra, El País de Cali; luego, El Universal de Cartagena; de vez en cuando, El Colombiano; una vez al mes, Vanguardia… no alcanzan las mañanas.

G.G.: ¿Qué noticiero ve?
E.S.: El que caiga, son tan iguales…

G.G.: ¿A qué periodista no le contestaría una entrevista?
E.S.: Después de esta, a cualquiera.

G.G.: De Vladdo usted dijo que tiene “la justa mezcla de buen humor y mala leche;  de sagacidad y perversidad que hace a los buenos caricaturistas”. Pero la verdad es que se la tiene al rojo vivo... la última vez lo dibujó como Frankenstein. ¿Le molestan los dardos de Vladdo?
E.S.: No recuerdo tan desmedido elogio. Debió ser antes de que su incipiente sagacidad se transformara en monótono narcisismo. 

G.G.: Le voy a pedir que defina a tres periodistas de su generación: Felipe López, Yamid Amat y Daniel Samper Pizano.
E.S.: Felipe: ese sí tiene sagacidad y humor perverso; visionario y muy bien informado. Yamid: el reportero por excelencia, un gran entrevistador y ejemplo de cómo hay que vibrar por la noticia. Daniel: un periodista integral; redactor, cronista, investigador, columnista, analista y, sobre todo, un gran mamagallista. El más completo.

G.G.: ¿Le dolió el viajado que Felipe Zuleta les pegó a usted y a otros Santos en su columna de ‘El Espectador’?
E.S.: ¿Quién puede tomar en serio a alguien que sale con tanta dificultad del clóset para lanzarse de cabeza a la alcantarilla? 

G.G.: ¿Alejandro Santos, su hijo, habría sido un buen director de ‘El Tiempo’?
E.S.: La duda ofende. 

G.G.: ¿‘Cambio’ le está compitiendo a SEMANA?
E.S.: Es la primera pregunta inteligente que me hace. ¡Por supuesto que sí!
 

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