Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/20/1988 12:00:00 AM

EL APRETON

Galán liquida su movimiento para jugarse la posibilidad de su candidatura en el 90.

Fue una buena noticia, pero no una sorpresa. Nadie medianamente enterado de la política colombiana contemplaba la posibilidad de que Luis Carlos Galán y el oficialismo no llegaran a un acuerdo sobre unión liberal. Si algo inesperado hubo, fue que el papel de negociador por parte del oficialismo le correspondiera a Hernando Durán Dussán, quien hasta hace apenas tres semanas era el más vehemente opositor de Galán en las toldas oficialistas. Después de 80 horas de maratónicas sesiones bajo el ala protectora del propio presidente Virgilio Barco y de su ministro de Gobierno, César Gaviria, terminaron posando para los fotógrafos, a la gringa, con sonrisa de oreja a oreja y apretón de manos.
La inevitabilidad del happy ending hizo que la noticia se recibiera con naturalidad y sin mucho bombo. Más bolas le pararon los periódicos a la condena de Carlos Lehder. Sin embargo, era buena, particularmente para el liberalismo. Y dentro del liberalismo, muy buena para el gobierno liberal.
La unión se hizo alrededor de puntos importantes como reforma constituciona], plataforma legislativa, consulta popular para elegir candidato, apoyo al gobierno y cancelación de la personería jurídica del Nuevo Liberalismo. Durán y Galán hicieron un trabajo serio y el documento emanado de estas sesiones es de altura, sobre todo en lo que se refiere a la plataforma legislativa y reforma constitucional, acordada con el gobierno y expuesta por Barco en televisión el viernes en la noche. El apoyo al gobierno no era más que un ritual previsible. En cuanto a la consulta popular, no tiene mayor significado hasta que no se decida si va a ser por parlamentarias, caso en el cual Galán pierde, o por primarias, caso en el cual gana.
Pero la verdad es que en todo esto había tanto de acuerdo de principios como de cesión de principios. Toda la seriedad y pompa de que se rodeó la negociación tenía por objeto minimizar uno de los puntos, precisamente el más práctico y concreto: la liquidación del Nuevo Liberalismo como movimiento independiente. Después de 9 años de "ni un paso atrás" ,"renovación ahora o nunca" y otros slogans igualmente intransigentes, Galán decidió que tal vez era mejor dar unos pasitos atrás, antes de que no le tocara ni ahora ni nunca. Estoicamente Galán tuvo que soportar humillaciones como la de verse en múltiples caricaturas con el corbatín de Turbay puesto y acusaciones de oportunismo y entreguismo. Sin embargo, si bien tuvo que ceder en muchos principios, fue el que más ganó políticamente. Arrinconado electoralmente al ver disminuida su votación de 750 mil a alrededor de 300 mil votos en seis años, su capitulación fue presentada y percibida como una entrada por la puerta grande. Y aunque algunos de sus seguidores pueden haber visto con reservas lo que consideran la tirada de la toalla es muy probable que buena parte de los cuatro millones de liberales que estaban del otro lado estén contentos de verlo entre sus filas.
El oficialismo, por su parte, no es que haya tenido que ceder en principios, pero tuvo que tragar entero 15 días de negociaciones de poder a poder, metiendo inclusive al Presidente y al ministro de Gobierno, con un interlocutor que tiene tantos votos como Gustavo Balcázar o Bernardo Guerra. Muchos parlamentarios oficialistas, por esta misma razón, se oponían a que se le diera el tratamiento de una negociación entre dos superpotencias como la URSS y los Estados Unidos a lo que ellos consideraban una conversación entre Estados Unidos y Costa Rica. Sin embargo, el sentido común prevaleció y se creó el escenario para que el galán entrara a la iglesia de sacoleva y decorosamente. Durán Dussán, quien propició este acercamiento, aumentó su estatura dejando a un lado actitudes arrogantes y viejas rencillas, y actuando más como un estadista preocupado por el futuro de su partido, que como un gamonal revanchista sacándose un clavo .
El ingreso de Galán al oficialismo era lógico, inevitable, e inclusive necesario. No porque Galán fuera necesario para ganar las elecciones, sino porque no tenía sentido que el jefe político con más prestigio y credibilidad en Colombia, estuviera por fuera de las posibilidades de llegar al poder, en un país que atraviesa por una crisis de liderazgo y de credibilidad en su clase política. Paradójicamente mientras Galán como disidencia estaba liquidado electoralmente, como líder nacional su prestigio ha ido en aumento. Las encuestas lo mantienen en un sorprendente 72% de apoyo, cifra sin antecedentes en la historia de estas mediciones.
La gran pregunta es cuándo podrá ser candidato oficial. Para las elecciones de 1990, el candidato tendrá que ser escogido el año entrante y parece ser demasiado pronto para que se llenen los requisitos de perdón y olvido. Sin embargo, a su favor está el hecho de que ninguna de las otras precandidaturas parece estar cuajando. La de Mosquera, que siempre había parecido la más probable está creando, a medida que se acerca, ciertas inquietudes en amplios sectores del partido que ven en el embajador en Washington más un símbolo del pasado que del futuro. La de Samper aunque no imposible, está aún biche. La de Durán Dussán se ve un poco mejor después del apretón de manos de la semana pasada, sobre todo si se tiene en cuenta que uno de sus principales obstáculos era el veto de Galán.
Los observadores políticos consideran que Galán tiene ahora tres alternativas: aceptar él personalmente un ministerio, jugar su liderazgo en el Congreso o aceptar una embajada. El ministerio le permitiria jugarse la carta de su candidaiura por su presencia y figuración dentro del gobierno. La embajada sería exactamente lo contrario. Se estaria jugando la carta de crear un vacío por su ausencia del país con la esperanza de que, en un momento dado, las circunstancias hagan que su partido tenga que llamarlo. La permanencia en el Congreso a primera vista parece menos espectacular, pues no tiene los beneficios ni de la presencia ni de la ausencia. Sin embargo, dada la importancia de las reformas que se plantean para las próximas legislaturas, un papel de primera línea para volverlas realidad le podría dar un ascendiente entre la clase política liberal tradicional que hoy le tiene reservas. En todo caso, en la selección de una de estas tres alternativas, Galán se está jugando su futuro inmediato. El problema es que su carrera es contra-reloj y 1990 está a la vuelta de la esquina.


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.