Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/11/02 00:00

EL AZOTE DE INGRID

Ingrid Betancourt se robó el 'show' en el Congreso y se volvió pieza clave para el gobierno de Andrés Pastrana.

EL AZOTE DE INGRID

La semana pasada los lectores de El Tiempo no daban crédito a sus ojos. D'Artagnan, el columnista liberal oficialista por excelencia, le dedicaba su columna a Ingrid Betancourt. Aunque mordiéndose un poco la lengua el aguerrido periodista le reconocía un éxito político al abanderar la revocatoria del Congreso. Resulta difícil imaginar un trofeo mejor para alguien que, como Ingrid, fue una de las grandes críticas de Ernesto Samper. A los ojos del país Ingrid se anotó un hit la semana pasada: logró ponerse a la par con Noemí Sanín. Y esto significa que una senadora que obtuvo 200.000 votos en las elecciones de marzo pasó a hablar de tú a tú con una candidata presidencial que obtuvo casi tres millones de votos. Pero si en el mano a mano con Noemí ganó, con el gobierno no le fue mal. Se convirtió en el garrote que necesitaba Pastrana para poner orden en el Congreso. Ahora el Parlamento tiene dos opciones: o legisla en favor de los intereses del país, o se atiene a las consecuencias.
"Hay que combatir las maquinarias
"SEMANA: ¿Definitivamente es necesario llevar a cabo un referendo para hacer una reforma política?
Ingrid Betancourt: Es indispensable porque se necesita abrirle paso a una dirigencia comprometida con solucionar los problemas de los colombianos y no con enriquecerse y aumentar su propio patrimonio. Para eso hay que combatir las maquinarias y el clientelismo.
SEMANA: ¿Eso significa que hay que revocar el Congreso?
I.B.: Hay que revocar al Congreso para estrenar las nuevas reglas de juego y lograr unas nuevas mayorías que sean fruto de la votación libre de los colombianos y no del voto amarrado de clientelas y maquinarias. Un nuevo país, ad portas de un nuevo milenio, necesita un nuevo Congreso.
SEMANA: ¿Qué garantías hay de que esta vez la revocatoria funcione?
I.B.: En el 91 llegaron los mismos porque las reglas de juego eran las mismas. Hoy lo que se busca es cambiar esas reglas para que los que lleguen lo hagan por fuera de las maquinarias y no se siga premiando con curules a aquellos que hacen fraude electoral mientras quedan por fuera los que sí le apostaron al voto libre.
SEMANA: ¿Si se revoca el Congreso usted encabezaría de nuevo una lista de Oxígeno Liberal o de otro movimiento?
I.B.: Sería indispensable hacer coaliciones con grupos diferentes, pero aunados por la misma voluntad de cambio radical. Lo interesante de lo que estamos proponiendo es que ya no interesaría quién encabece la lista, porque sería el elector el que fijaría el orden de asignación de las curules.
SEMANA: ¿Es partidaria de las listas únicas?
I.B.: Yo soy partidaria de las listas únicas porque la operación avispa es la que ha permitido no sólo la desintegración de los partidos sino el surgimiento de los caciques y de las maquinarias como método eficaz para burlar la voluntad popular. Las listas únicas son el antídoto contra las aventuras personales.
SEMANA: De los cambios que usted propone, ¿cuál es el más importante para depurar las costumbres políticas?
I.B.: El cambio del sistema electoral, que incluye listas únicas, cifra repartidora en vez de cocientes y residuos, voto preferencial en vez de bolígrafo, voto obligatorio como antídoto al voto comprado, valor político al voto en blanco y financiación estatal previa y exclusiva de las campañas políticas para evitar la influencia de mafias y monopolios económicos en la conformación de las corporaciones públicas.
SEMANA: ¿Quiénes son sus consejeros en la reforma política?
I.B.: Personas como Eduardo Chávez, Manuel José Cepeda, Humberto de la Calle, Alberto Téllez, Adolfo Bula, Jorge Enrique Ibáñez y otros que han pensado en la reforma de manera desinteresada.
SEMANA: ¿Es partidaria de que el tema del indulto que facilite el proceso de paz vaya incluido en la reforma política?
I.B.: Puede ser útil, pero esa es una decisión que tiene que tomar el gobierno en desarrollo de su proceso de paz.

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