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| 12/11/1980 12:00:00 AM

El boicoteo de la guerrilla

La estrategia de las Farc en estas elecciones es impedir la inscripción de listas en sitios clave para la guerra y deslegitimar a los partidos tradicionales.

La felicidad que causo la semana pasada la liberación de Silvio Belalcázar, candidato a la Alcaldía de Puerres, Nariño, fue seguida por una honda preocupación en el departamento.

El candidato del movimiento multipartidista Equipo Colombia, el primero en ser secuestrado por las Farc en esta campaña electoral, fue puesto en libertad el pasado 20 de agosto con la advertencia para todos los candidatos de que el que no renuncie a su aspiración a ser elegido para cualquiera de las corporaciones públicas del departamento será considerado objetivo militar. Aunque al cierre de esta edición ninguno había retirado su nombre, ya es claro para todos los políticos nariñenses de que una vez más su objetivo en estas elecciones será no sólo ganar sino también llegar con vida hasta el final de la contienda.

Aunque Nariño es donde la guerrilla ha fijado de manera más abierta su posición frente a las elecciones, la orden de impedir el registro de candidaturas se ha hecho sentir también en la bota caucana, en municipios del Huila y Caquetá, en la ciénaga del Magdalena, en Guaviare y en Vaupés. En estas regiones milicianos de las Farc fueron directamente a las casas de los candidatos y les dijeron que si inscribían sus nombres para el Concejo o la Alcaldía tenían que desplazarse inmediatamente so pena de ser asesinados.

En algunos municipios las amenazas surtieron efecto y ninguna persona se lanzó al ruedo político. Así, según datos parciales de la Registraduría Nacional, no se inscribió ninguna lista a los concejos de Algeciras (Huila), Mapiripán (Meta), Caruru (Vaupés), Sócota (Boyacá), Santa Rosa (Cauca), Cartagena del Chairá (Caquetá), Cabrera (Cundinamarca), La Salina y Sácama (Casanare), Calamar y Miraflores (Guaviare). En varios de estos municipios tampoco hay ningún candidato a la Alcaldía.

Esta estrategia de acabar de un tajo con la política local es una continuación de la directriz que emitió el Secretariado de las Farc cuando se rompieron los diálogos de paz con el gobierno de Andrés Pastrana. En aquella ocasión la guerrilla amenazó a todos los alcaldes y concejales del país para que renunciaran a sus curules. Debido a estas amenazas, 311 alcaldes y 611 concejales abandonaron sus puestos, según datos de la Defensoría del Pueblo. Mas de 1.000 concejales se desplazaron y más de 200 alcaldes siguen despachando desde la capital departamental. Algunos de los políticos que no acataron la orden están muertos. En lo que va del año -según la Federación Nacional de Concejales (Fenacon)- 23 concejales han sido asesinados, de los cuales calculan que por lo menos la mitad fueron a manos de la guerrilla.

Con esto las Farc buscan acabar con la gobernabilidad local y reemplazarla por juntas populares de gobierno compuestas por representantes de las juntas de acción comunal. Cartagena del Chairá es uno de los pocos lugares donde la guerrilla ha podido adelantar esta estrategia. En ese municipio, epicentro de la producción de coca por parte de las Farc y donde asesinaron en el pasado a dos alcaldes, la guerrilla agrupó las zonas del municipio en 'núcleos'. Cada núcleo tiene su motoniveladora, sus buldózeres y sus planes de trabajo que articulan aprovechando la poca presencia del Estado.

El objetivo de las Farc es replicar este modelo del Chairá en municipios clave para su estrategia de guerra, ya sea porque les permiten acercar sus frentes a las grandes ciudades o porque benefician al narcotráfico. Sácama y Socotá, por ejemplo, ubicadas en un corredor de la cordillera Oriental, son retaguardia de Arauca y Casanare, así como la entrada hacia Boyacá en el altiplano y hacia Santander. Cabrera es importante para tener acceso al Sumapaz.

Otras estrategias

La única estrategia de las Farc en estas elecciones no es el boicoteo. En algunos municipios el jefe del frente ha optado por dejar inscribir sólo a algunos candidatos. "Por amedrentamiento hay una reducción de los movimientos que están participando en estas elecciones. No dejaron inscribir candidatos del Partido Liberal o Conservador", dice Fabio Villa, director ejecutivo de la Federación Nacional de Concejales (Fenacon). En esas zonas sólo pueden hacer política los candidatos inscritos a nombre de movimientos cívicos o comunales. En Caquetá el movimiento comunal, casi inexistente en las elecciones pasadas, ahora tiene un candidato a la Alcaldía en casi todos los pueblos del departamento.

Esto no quiere decir que el movimiento comunal o comunitario sea de las Farc. "Simplemente al jefe guerrillero de la zona le suena bonito lo comunal. Creen que el Establecimiento se expresa a través de los partidos tradicionales", explica Villa.

Es más, muchos de los candidatos que en esta contienda se inscribieron a nombre de partidos cívicos son políticos conservadores o liberales tradicionales que simplemente cambiaron de rótulo para poder competir en esas zonas. Las Farc persiguen con esto deslegitimar los partidos tradicionales. "En la medida en que la gente no esté cohesionada a un partido es fácil hacerla voltear hacia sus posiciones", dice un político del Caquetá.

Caquetá es quizás el departamento de Colombia donde tradicionalmente más juego sucio ha habido en la política. Allí fue donde las Farc mataron por primera vez un concejal y un candidato a la Alcaldía. Luego asesinaron a dos parlamentarios liberales y a un gobernador elegido popularmente. Y fue allí también donde la guerrilla estrenó su política de amenazar funcionarios elegidos popularmente. También allí las Farc han decidido 'innovar' una nueva estrategia: financiar directamente a candidatos. "Cogen a los compradores de coca y les dicen el 5 por ciento de esta transacción va para la campaña de tal candidato", dijo a SEMANA una persona de la zona.

"El problema del manejo de la droga ha trastornado las relaciones de la guerrilla en función de los negocios. A las Farc les interesa que el próximo gobernador les meta plata a las carreteras del Yarí y que apoye un eventual diálogo regional. También están jugando a aprender de política tradicional para cuando su partido bolivariano entre al ruedo", afirma un conocedor de la región.

La pregunta es por qué deciden financiarlos si en muchos casos les bastaría con someter al funcionario a sus caprichos a punta de fusil, como ha sucedido en el pasado. Aunque no es claro, se cree que esto obedece a una pugna interna entre el frente 14 y la Teófilo Forero, ambos con incidencia en el Caquetá, que compiten por el monopolio del negocio de la coca y que quieren que 'su' candidato sea el que gobierne los destinos del departamento.

En todo caso, en el contexto del país, a excepción del Caquetá, en estas elecciones las Farc desempeñarán un papel bastante marginal dada su condición actual de repliegue. Los municipios donde tienen amedrentados a los candidatos son pequeños y apartados. Aunque los candidatos de todo el país saben que las Farc se llevarán al que se descuide porque para 'Tirofijo' mucho más importante que las elecciones es el canje de secuestrados políticos por guerrilleros presos, su gran obsesión.

El gobierno sabe esto y está tratando de proteger a los candidatos. En Nariño está concertando un plan para militarizar próximamente todas la vías del norte del departamento para que los candidatos hagan campaña durante 10 días. Y luego trasladarán la vigilancia especial al sur para que adelanten sus campañas los demás candidatos. Y el Ministerio del Interior ha apoyado el desplazamiento de 716 concejales, según Fenacon. Es alentador que el gobierno haga un esfuerzo por proteger a cada uno de los candidatos. Esta contienda electoral será la primera gran prueba de fuego para la política de seguridad de este gobierno, cuyo objetivo es garantizar que rija la democracia hasta en el rincón más remoto del país.
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