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| 8/13/2011 12:00:00 AM

"El Bolillo tiene que pedir ayuda"

Cristina Plazas, alta comisionada para la Equidad de la Mujer, habló del escándalo de Hernán Darío Gómez, del aborto y de las cuotas femeninas en las listas electorales.

María Jimena Duzán: Todo indica que la Federación Colombiana de Fútbol no le va a aceptar la renuncia al Bolillo. ¿Será que nos va a tocar ofrecerle disculpas?

CRISTINA PLAZAS: Mire, María Jimena, debería existir una sanción social para que cuando una mujer sea agredida, no pase de agache.

M.J.D: ¿Le sorprendió la actitud de la Federación?

C.P.: Ellos son autónomos. Sin embargo, le confieso que no entiendo qué está pasando, ya que el Bolillo renunció porque nada justifica la violencia contra la mujer.

M.J.D.: Luego de que el Bolillo escribió su comunicado en el que ofrece disculpas, usted le propuso públicamente que demostrara su arrepentimiento participando en una campaña de concientización en contra de la violencia contra la mujer. ¿Qué fue lo que él le dijo?

C.P.: Sí hablé con él y lo primero que le dije es que tenía que pedir ayuda. Él me respondió que sí, que iba a pedir ayuda. “Estoy para las que sea”, me dijo.

M.J.D.: Teniendo en cuenta que lo más probable es que lo ratifiquen en la Federación, ¿sigue en pie la invitación para esa campaña de concientización?

C.P.: Sí. Necesitamos visibilizar el problema, y este hecho lamentable y triste para todos los colombianos puede ayudarnos a promover un cambio de cultura ciudadana.

M.J.D.: ¿O sea que además de que el Bolillo va a seguir siendo el director técnico de la selección, lo vamos a ver de protagonista en una campaña del gobierno? ¡Caramba!

C.P.: Antes de ayer mataron a una niña de 14 años y hoy nadie está hablando al respecto. Y en cambio, seguimos hablando del hecho que protagonizó el Bolillo. Por eso creo que su caso puede ayudarnos a mover un cambio de conciencia y de cultura ciudadana.

M.J.D.: ¿Usted cree que las mujeres nos merecemos que nos peguen, como lo afirmó la senadora conservadora Liliana Rendón?

C.P.: Rechazo cualquier tipo de violencia contra la mujer y nada justifica las agresiones contra nosotras.

M.J.D.: Según la misma senadora, al Bolillo no se le debería aceptar la renuncia porque se trata de un episodio privado, en el que ni siquiera la mujer agredida ha hecho la denuncia. Por esa vía, la víctima va a terminar siendo el Bolillo…

C.P.: Yo les hago un llamado a todas las mujeres para que denuncien cualquier tipo de violencia contra nosotras. Estos delitos no pueden quedar impunes. Yo respeto lo que dice la senadora, pero creo que este episodio es un problema público y no del ámbito personal. La violencia contra la mujer es uno de los problemas más graves que afronta el país: según Medicina Legal, anualmente se presentan 49.081 casos de violencia interpersonal contra la mujer, y en los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer en pareja el porcentaje es del 74 por ciento. Sabemos que estas cifras no son las reales, porque son muchas las mujeres que aún no se atreven a denunciar cuando son maltratadas y violentadas. Por eso hacemos un llamado a la mujer a que denuncie. ¡Vayan sin miedo!... La Ley 1257 de 2008 protege su identidad como víctima y evita que su denuncia se convierta en un show mediático.

M.J.D.: ¿Por qué a pesar de que hay mejores leyes que protegen a la mujer en estos casos, la mayoría de ellas no denuncian cuando son agredidas, como ha sucedido en este caso?

C.P.: ¿Que por qué no denuncian las mujeres? Por muchas razones. La primera, por miedo. La segunda, por dependencia económica. Temen que al hacerlo pierdan su sostén. La tercera, porque no creen en la justicia y la cuarta razón, porque los operadores de la justicia las revictimizan cuando van a sus despachos y hacen la denuncia.

M.J.D.: ¿Y por qué dice que las mujeres no creen en la justicia?

C.P.: Pues porque las hacen pasear por todos los pasillos de los juzgados, de las dependencias, y en cada una de ellas tienen que contar la historia mil veces. Pero además, a veces las mujeres van a la comisaría de Policía, le dicen a un agente que vienen a hacer una denuncia porque su marido les pegó y lo primero que hace el agente es decirles que se devuelvan porque los trapos sucios se lavan en casa. En muchas ocasiones, los jueces juzgan la vida personal de las mujeres que denuncian. Por ejemplo, si va una prostituta a denunciar el delito de violación, ellos no le dan credibilidad, o cuando lo hace una mujer casada. El delito de violación es independiente del trabajo que se desempeñe o de si se trata de una mujer soltera o casada. En ese campo es en el que el Estado debe trabajar más: hay que sensibilizar a todos los comisarios de familia, al policía, a los fiscales, para que la mujer se acerque con más confianza a denunciar. Mire, pegarles a las mujeres no solo es un asunto privado, sino que es un delito que atenta contra los derechos humanos.

M.J.D.: De todas formas, duele más cuando son las mujeres quienes justifican la violencia contra ellas y mucho más si se trata de una congresista…

C.P.:Mire, para mí su opinión es totalmente respetable, pero no soy la persona para juzgarla. En su momento, los electores son los que deberán tomar la decisión de si votan o no por ella. Sus declaraciones nos demuestran que el Estado tiene que trabajar mucho más en el tema de la cultura ciudadana, para concientizar a los hombres y a las mujeres en este tema. Esa es la única forma en que podremos cambiar esa mentalidad. Hay que cambiar comportamientos, y eso no se hace solo con nuevas leyes.

M.J.D.: ¿Y qué va a hacer usted desde la Consejería para impulsar este cambio de mentalidad que evite que en el futuro se elijan mujeres al Congreso con mentalidades retrógradas como la de la senadora?

C.P.: En esta Alta Consejería vamos a hacer un esfuerzo especial en el tema de la violencia de género, para hacerla transversal en todos los planes y proyectos del gobierno. Vamos a plantear el tema de género en las Fuerzas Armadas, porque cada vez hay más mujeres en esas fuerzas. En el Ministerio de Minas, el boom minero que hay en el país les ha traído cosas buenas y malas a las regiones. Y sin duda la prostitución y el aumento de los índices de violencia contra la mujer han sido de las malas. Hay que fortalecer el ICBF en materia de salud sexual y reproductiva. Mire, María Jimena, ¡el 52 por ciento de los embarazos en este país no son planeados! Para ello estamos proponiendo un documento Conpes, y la idea es que se les ponga tarea a todos los ministerios y se les asigne presupuesto.

M.J.D.: La violencia sexual en el marco del conflicto armado es uno de los problemas más graves que tiene el país. Allí sí hay denuncias y graves. La Defensoría del Pueblo ha realizado un tenebroso informe al respecto. ¿Cuál es el acompañamiento que su Consejería les va a dar a estas mujeres?

C.P.: Vamos a apoyar a todas esas mujeres que tienen incluso medidas cautelares, porque han sido capaces de denunciar a sus agresores. Son mujeres valientes que merecen que el Estado las proteja.

M.J.D.: ¿Qué opina usted de que el presidente del Partido Conservador niegue la posibilidad de que la mujer pueda recurrir al aborto en los casos de violación, de malformación de feto y cuando esté en peligro la vida de la madre?

C.P.: ¿Usted sabe que el 75 por ciento de las violaciones que se cometen en el país son contra niños y niñas entre 6 y 15 años? Un país no puede ser viable si seguimos permitiendo que violen a nuestros niños. Y le digo otra cosa: el sitio más inseguro para un niño es su casa. Esa frase nos tiene que poner a todos los colombianos a llorar y a que entre todos trabajemos para evitar que eso sigua siendo realidad. Por eso no se puede caer en la tesis de que los maltratos a las personas son un tema de la órbita privada. No es así, es un tema público y es un delito que tiene que ser denunciado.

M.J.D.: Pero no me contestó la pregunta…

C.P.: El gobierno es respetuoso de la ley. Y la ley establece que el aborto está penalizado, pero que hay tres casos en que está permitido. Creo que lo que hemos ganado en derechos adquiridos no lo podemos retroceder. Mucho menos después de una lucha histórica librada por tantas mujeres.

M.J.D.: ¿Sí se puede trabajar en políticas de género con una bancada femenina integrada por congresistas como Liliana Rendón?

C.P.: Las mujeres conservadoras, incluida la senadora Rendón, me apoyaron en el compromiso que logré el 21 de julio con todos los partidos. Según ese acuerdo, los partidos se comprometen a que todos sus candidatos que salgan elegidos van a incluir en su plan de desarrollo y presupuesto el tema de salud sexual y reproductiva y, en especial, el tema del embarazo adolescente. Ese acuerdo ha sido un gran avance.

M.J.D.: ¿Qué hacemos para que los partidos cumplan la cuota femenina en las listas electorales poniendo a mujeres con liderazgo y no las rellenen a última hora con reinas de belleza o con amantes o esposas de los políticos?

C.P.: Sí, eso es cierto. Por eso queremos hacer un llamado a las direcciones de género de los partidos para que fortalezcan sus escuelas. Las cuotas de las mujeres no pueden ser consideradas un relleno y, por el contrario, los partidos tienen que incentivar la participación de la mujer en la política. Y es cierto que esas cuotas no se están cumpliendo y que a los partidos los cogió el tema sin estar preparados. En el Congreso, la presencia de la mujer es solo del 12 por ciento en el Senado y del 16 por ciento en la Cámara. Lo mismo pasa en la justicia.

M.J.D.: ¿Colombia es un país machista?

C.P.: Sí, es un país machista. Pero el problema va mas allá de quién maneja el control de la televisión. El machismo genera pobreza.
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