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| 8/8/1994 12:00:00 AM

EL 'BOOM' DEL 94

La economía colombiana anda disparada y nadie se atreve a decir a dónde va a llegar. ¿Qué significa la trepada de la bolsa?

LA MALA PRENSA RECIBIda por el país durante las últimas semanas parecía inacabable. El escándalo de los narcocasetes, las continuas denuncias por la violación reiterada de los derechos humanos, la eliminación de la Selección Colombia del Mundial de Fútbol USA 94 y el asesinato de Andrés Escobar, hicieron parte de una vitrina nada envidiable para Colombia. Sin embargo, durante la semana que pasó, dos de los más prestigiosos diarios estadounidenses, The New York Times y USA Today, resaltaron la excelente posición de la economía colombiana a nivel mundial.

La calificaron como un verdadero boom. Mientras el Times advirtió que de no ser por los problemas de la droga y la guerrilla, Colombia sería hoy un Taiwan u otro Hong Kong, el Today dedicó una gran separata para resaltar los alcances de los cambios profundos que las autoridades económicas le dieron al engranaje del país.

El hecho más destacado tiene que ver con las bolsas de valores nacionales. Invertir en ellas se convirtió en el gran negocio mundial. En términos de dólar, el mercado bursátil colombiano ha vivido un crecimiento del 30.6 por ciento. Eso le hace ocupar el segundo lugar a nivel mundial, luego de Japón, que tuvo un incremento del 34.6 por ciento.

El volumen transado por las bolsas de valores de Bogotá, Medellín y Occidente durante el primer semestre del año se acercó a los 9 billones de pesos, unos 1.700 millones de dólares, cifra que duplica las operaciones de todo el año pasado en el mercado nacional. No obstante, lo que más llama la atención es que el índice colombiano de cotizaciones de papeles en bolsa es exactamente el doble del promedio del índice de todas las bolsas del mundo (ver gràfico principal 'El milagro bursátil').

Pero las sorpresas no acaban ahí. Un pequeño repaso a las cotizaciones internacionales de los productos básicos que exporta el país muestra también que el panorama no puede ser mejor: bonanza cafetera, petróleo en franca recuperación, níquel que va para tres dólares, y azúcar y cacao en despegue. Aunque muchas de es as alzas están explicadas en la recuperación de la economía mundial, también hay casos coyunturales, como los del café y el cacao, impulsados por desabastecimientos de los mercados. El banano vive un instante de transición de los malos momentos del año pasado a una sensible recuperación en los próximos meses, mientras el carbón trata de dejar atrás las épocas oscuras de 1992 y 1993.

La verdad es que aunque el observador desprevenido puede sorprenderse con lo que está sucediendo, para el inversionista avezado o el conocedor de los fenómenos económicos mundiales el asunto es de lo más normal. Durante los últimos 14 años la economía colombiana creció en términos reales a un promedio anual del 3.6 por ciento, precisamente el doble de lo que lograron las demás naciones latinoamericanas. Aparte de que nunca dejó de crecer, no enfrentó ni fenómenos hiperinflacionarios ni fluctuaciones fuertes en materia monetaria, no reestructuró su deuda pública externa (lo que sí sucedió con todos sus vecinos) y cumplió con los compromisos adquiridos con todos sus acreedores.

Además de todas esas circunstancias, aplicó un nuevo modelo de desarrollo para enfrentar la década de los 90, internacionalizó su economía, eliminó el control cambiario que mantuvo por más de 20 años, modernizó su sistema laboral y se sometió a exigentes medidas de control fiscal. Con esas armas en la mano sus ofertas de papeles son miradas con respeto en las bolsas yanqui, samurai y el euromercado, y cada una de sus emisiones de bonos y acciones han sido sobredemandadas y con las tasas más competitivas del momento.

El futuro también es mirado con mucho respeto, pues para el inversionista es muy sólida una inversión que haga en un país que se apresta a recibir unos 14.000 millones de dólares como producto de la explotación de los yacimientos petroleros descubiertos en Cusiana y Cupiagua. Además, su fama de buena paga hace que en el mercado secundario de la deuda externa su cotización esté por encima de un dólar, cuando a mediados de la década de los 80 llegó a bajar a los 75 centavos. Eso se traduce en un muy buen rating y es la mejor tarjeta de presentación para cualquier inversionista con más de dos dedos de frente.

Y aunque el fenómeno del frenesí bursátil no es nuevo, lo cierto es que durante los últimos cuatro años el mercado ha crecido a tasas cercanas al 70 por ciento en términos reales hasta tal punto que en 1991 las bolsas colombianas fueron catalogadas como las mejores en el mercado emergente. El boom que viven actualmente las bolsas colombianas, está directamente relacionado con el aumento del portafolio de los fondos de inversión extranjera. Hoy, unos 430 millones de dólares son manejados por 85 fondos inversionistas foráneos, que cuentan con una capacidad de ampliación de su demanda superior a los 2.000 millones de dólares.

A pesar de las buenas nuevas, no todo es color de rosa. El reciente anuncio de Guillermo Perry Rubio, ministro de Hacienda de la nueva administración Samper, de que pondrá talanqueras a los capitales golondrina, hizo llegar muchas órdenes de liquidación inmediata de grandes paquetes de inversión a través de fondos extranjeros. Los representantes de esos fondos debieron contactar a firmas de corretaje nacionales e inclusive a las mismas autoridades con el fin de clarificar el futuro de sus portafolios. Luego de que fueron convencidos de que las posibles medidas del nuevo gobierno buscan sólo evitar los dineros meramente especulativos, se comunicaron con sus clientes y devolvieron tranquilidad al mercado.

Como dijo algún representante del equipo económico del gobierno saliente, "el mercado es más sabio que cualquier ministro". Lo que no debe dejarse de lado es que aunque 1994 pueda convertirse en un muy buen año, hay lunares en el manejo de la política macroeconómica del país que no pueden ocultarse. Por ejemplo, ha sido criticado ampliamente que se haya desaprovechado la posibilidad de reducir en forma significativa la inflación (con los buenos precios de los alimentos y la revaluación), "por la obstinación de alcanzar un punto extra de crecimiento del PIB", como advirtió recientemente Javier Fernández Riva, presidente de ANIF.

Pero aunque se discutan o no las fórmulas aplicadas, lo cierto es que el buen momento interno y externo beneficia ampliamente a los inversionistas nacionales. Mientras en la época de vacas flacas del café los tostadores extranjeros hicieron su agosto, la actual bonanza beneficiará directamente las arcas de los cafeteros colombianos y del Fondo Nacional del Café. El 85 por ciento de la próxima fiesta petrolera deberá quedarse en el país. Y en materia bursátil, quienes más invierten (ver recuadro) son los criollos. Una mirada a las comisiones de los intermediarios del mercado también deja ver bonanza.

Sólo las comisiones en la Bolsa de Bogotá sumaban 17.575 millones de pesos en lo corrido de este año, y a Corredores Asociados le correspondían 2.360 millones de pesos de la tajada, seguida por Correval, con 1.134 millones; Ultrabursátiles, con 961 millones; Colbolsa, con 913 millones; Corregan, con 618 millones; Eurovalores con 584 millones; Sarmiento Lozano, con 580 millones; Comisionista de Colombia, con 579 millones, y Consorcio Bursátil, con 538 millones de pesos, entre los más destacados.

"Los fondos de capital extranjero buscan en los mercados emergentes, básicamente rentabilidad y dispersión del riesgo de su portafolio. En Colombia han demostrado estabilidad en la composición de su portafolio, saldos crecientes a través del tiempo y un impacto reducido en el comportamiento del mercado accionario, toda vez que los volúmenes transados han representado una proporción bastante baja de dicho mercado. Sin embargo, el comportamiento de los índices de precios de las acciones sí parece guardar alguna relación con la evolución del volumen de portafolio de los fondos", sostuvo recientemente el viceministro de Hacienda, Héctor José Cadena, durante el Décimo Encuentro del Consejo de Cooperación Económica del Pacífico.

A pesar del boom y las buenas nuevas con los productos exportables del país, los volúmenes transados en las bolsas del país siguen siendo modestos con respecto a mercados con mayor tradición internacional. Por ejemplo, todo lo transado por las bolsas nacionales en 1992, apenas llegó a ser el 0,2 por ciento del mercado mexicano, lo que da una idea sobre lo que puede crecer el negocio bursátil interno. Como quien dice, hay que esperar el paso de los años más para consolidar un hecho que se encargó de limpiar un poco la mala imagen de Colombia.


LOS BANCOS TAMBIEN GANAN
EL 'BOOM' DE LA ECONOMIA colombiana también se refleja entre los inversionistas estadounidenses a pesar de la nueva oleada de mala prensa y pésima imagen por la que atraviesa el país. El primer informe preparado por Salomon Brothers, el pretigioso y tradicional banco de inversiòn de Wall Street sobre el sector financiero colombiano es bastante halagador.
Este hecho tiene gran importancia por varias razones. La primera es que su sola existencia es reflejo del creciente interés de los banqueros de inversión por el país. Hasta hace poco tiempo nadie se ocupaba de investigar y de escribir qué estaba pasando en Colombia y en su economía. Pero fuera de su existencia, los informes de los bancos de inversión también son importantes puesto que son el vehículo más efectivo para llegarle a los inversionistas institucionales de Estados Unidos y de los demás mercados internacionales. Estos inversionistas disposnen de los montos más cuantiosos e importantes de los mercados de capitales y en la medida que conozcan los países en general y algunos sectores en particular, su interés de invertir se puede despertar.
El informe de Salomon Brothers sobre el sector financiero colombiana contiene datos bien significativos. Considera, por ejemplo, que existen interesantes oportunidades de inversión en el sector pese a su menor tamaño relativo comparado con el de México o Argentina. También afirma que es una de las industrias bancarias más sanas de América Latina como resultado de las medidas y los ajustes que se han adoptado en los últimos 10 años como consecuencia de la crisis financiera de principios de los 80.
Señala, además, que este sector ha tenido un papel preponderante en el proceso de apertura y que sus expectativas de crecimiento son superiores en dos puntos a las del PIB en general. Toda esta información y despliegue puede ser de gran utilidad cuando los tres principales bancos del país -el Bogotá, el Colombia y el Ganadero- salgan a los mercados internacionales en el segundo semestre de este año a buscar recursos para garantizar su crecimiento.
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