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| 9/16/2006 12:00:00 AM

El ‘Brujo’ acusa

El siquico Armando Martí cuenta con lujo de detalles las peleas e intrigas que encontró en la Fiscalía y le lanza dardos al vicefiscal. Entrevista de María Isabel Rueda.

M.I.R.: ¿Cuál es su profesión?

A.M.: Yo soy periodista. Tengo la tarjeta No. 116666 del Ministerio de Educación, y ejerzo desde hace 20 años. Pero como elemento particular soy un síquico.

M.I.R.: ¿Síquico es lo mismo que mentalista?

A.M.: Pues se trata de una persona especial que tiene un don. Pavaroti demuestra su don dando un do de pecho. Para demostrar mi don a través de más de 30 años he doblado cucharas, toco a la gente y se desmaya, magnetizo las cosas y tengo una gran intuición. A través del tiempo hice algunos diplomados que me ayudaron a perfeccionar eso. Por ejemplo, hice un doctorado en logoterapia, que es la escuela de Victor Frank, quien estuvo confinado tres años y tres meses en Auchswitz, un campo de concentración alemán.

M.I.R.: ¿Qué es la logoterapia?

A.M.: Victor Frank se dio cuenta de que lo único que tiene el ser humano es la actitud. No tiene ni la palanca, ni el vestido, ni el título, ni nada: la actitud. Y ella no viene del inconsciente instintivo, según Freud, con quien era buen amigo, sino del inconsciente espiritual. La prédica de Frank es sí a la vida, a pesar de todo.

M.I.R.: ¿Cómo conoce al fiscal Iguarán?

A.M.: Me lo presentó un paciente. Yo le di unos videos y él me pagó 500.000 pesos. Después me llevó en calidad de amigo a la Fiscalía, al día siguiente de su posesión. Empecé asesorándolo gratis. Pero los funcionarios de la Fiscalía empiezan a descubrir que yo tengo mucha familiaridad con Mario como amigo, y que tengo ese poder como mentalista, y se me empiezan a acercar a pedirme favores, a llenarme la cabeza de chismes, a hablarme mal el uno del otro. Me convertí en su confidente, y Mario lo sabía. Como amigo le digo: aquí hay mucho chisme, mucha división en las oficinas, mucho estrés. ¿Qué hacemos? Él me dice que le proponga un plan. Yo le digo que hagamos logoterapia, y unos perfiles sicológicos para blindarlo para ver si aquellos a quienes él ha nombrado sí tienen buenas intenciones para con él, si son capaces, y cuáles son sus debilidades y fortalezas. Así comienza la cosa. Pero luego él me empieza a decir: "Armando, me da pena contigo, me da pena. Inventemos algo, porque tú no eres profesional en sicología pero eres síquico". Entonces yo le digo que contrate a una sicóloga, Ana Mercedes Puentes, para que ella haga la parte técnica y yo la asesore.

M.I.R.: ¿Para hacer esas evaluaciones de los funcionarios usted utiliza sus poderes síquicos?

A.M.: No. Inicialmente fue como un mirar el terreno y estar muy cerca de Mario. Le puse música en el despacho, CD de relajación y hablábamos de cuestiones filosóficas. Cuando ya diseñamos el 'plan de humanización de la Fiscalía de la Nación' es cuando viene Ana Mercedes a firmar su contrato.

M.I.R.: O sea que a usted no lo contrata la Fiscalía sino la doctora Ana Mercedes…

A.M.: Ella es la que me paga un millón y medio de pesos mensuales.

M.I.R.: Eso lo recibía por su labor como logoterapeuta. ¿Pero le pagaban aparte sus labores de inteligencia, con cargo, por ejemplo, en los gastos reservados de la Fiscalía?

A.M.: No. Ese millón y medio era como un básico. Pero dependiendo del trabajo, sí era mucho en un mes, podía recibir tres millones. A veces cuatro. Pero eso era entre ella y yo. No hay un cheque a nombre mío de la Fiscalía, ni una recompensa como denunciante. La deferencia de Mario conmigo fue darme un carro viejo y un conductor viejito, que ni siquiera era escolta.

M.I.R.: ¿Y si la persona no pasaba la prueba la despedían?

A.M.: No. Si encontrábamos fortalezas y debilidades, le ayudábamos para superarlas. Mi lema en la Fiscalía era 'Unión y no división'. Porque encontré mucha pugna de entrada. Y después de todo esto el señor Vicefiscal de la Nación sale a los medios a decir que no conocía nada de lo mío, y que eran cosas del señor Iguarán…Mire, este plan de trabajo que es la 'propuesta de desarrollo humano con base en el clima organizacional' de julio de 2006. En él usted encuentra dos vistos buenos: el del Fiscal y el del Vicefiscal. Es que yo no he salido de la Fiscalía.

M.I.R.: Ah, ¿es que usted sigue en la Fiscalía?

A.M.: Claro que sí, no he recibido ninguna notificación en contrario. Yo entrego mi carné, mi carro y el arma porque me lo pide mi amigo Mario, mientras esto se enfría. Él me lo pide porque llegó de la Procuraduría un anónimo. Pero durante un año tuve mi carro, mi arma y mi carné para protegerme, no por fuera, como la gente dice, sino que me protegía de los de adentro, porque allí hay una mafia. Como pisaba callos, pues recibía amenazas de los mismos funcionarios, y por eso me dieron un arma.

M.I.R.: ¿Quién filtró el documento del escándalo? Porque es un documento muy confidencial que se mete hasta en la vida privada del Fiscal…

A.M.: Tengo documentos mucho más privados que ese. Durante un año se los pasaba a Mario y sólo a él. El único documento que se le mostró al Vicefiscal porque él lo pidió y Mario autorizó fue este, que se filtró a los medios. Él lo vio y me dijo que eso estaba mal hecho, que no lo hiciera porque incriminaba su nombre. Y desde ahí empezaron los problemas.

M.I.R.: ¿Por qué está tan mencionado el nombre del vicefiscal Otálora en este documento? ¿Cuáles son las informaciones que usted tiene contra él?

A.M.: Le he dicho personalmente que tiene muchas envidias y muchos enemigos, porque escucho mucho sobre él. Pero Otálora no sabía que el doctor Iguarán y yo compartíamos estos informes. Y desde el primero que yo le entregué a Mario le echan vainas al Vicefiscal.

M.I.R.: ¿Pero se trataba de información que usted tenía confirmada contra el doctor Otálora?

A.M.: Pues no eran chismes de pasillo. Pero tampoco información confirmada, porque mi trato con Mario era que él recibía el informe que yo le enviaba basado en lo que la gente me contaba por respeto, por la personalidad que yo represento con mi imagen de poder y de síquico. Yo miraba a la persona directamente a los ojos y le decía: "Dígame si me está diciendo la verdad o no". Con base en esas informaciones que yo le pasaba a Mario, él direccionaba a los investigadores técnicos.

M.I.R.: ¿O sea que usted tiene información de primera mano contra el Vicefiscal?

A.M.: Claro, con nombres propios y todo. Pero mi intención no era incriminar al Vicefiscal sino que le entregaba la información al Fiscal como un amigo, y él, con ese confidencial, hacía lo pertinente.

M.I.R.: ¿Cómo fue el episodio de la muñeca vudú encontrada en la oficina de la secretaria general, la doctora Zaidy Mora?

A.M.: La muñeca, que estaba con alfileres y amarrada, la encontraron en una caneca de su oficina, y a mí me llamaron como síquico para que identificara eso. Y la doctora Zaidy, como es cristiana, puso la Biblia, prendió las velas, quemó la muñeca, hicimos oración, pusimos flores y agua bendita y pasó la cosa. Pero se tomaron fotos como si fuera la escena del crimen y se mandó a investigar internamente, y hay un informe en donde dice que las piedras que encontramos en la matera tenían como un narcótico para dormir.

M.I.R.: Vamos a repasar el documento del escándalo paso a paso, para que usted me aclare los episodios. ¿Usted hipnotizó y filmó la sesión de un familiar cercano del Fiscal (cuyo nombre omito por respeto a su vida privada) con autorización de él, para aclarar unos chismes?

A.M.: Sí. El Fiscal estaba muy nervioso y me pidió que aplicara la hipnosis. Yo le explico que es una técnica que se utiliza para que la gente no sienta dolor y saque sus traumas. Y si entra en un trance no dice mentiras porque el inconsciente no miente. Es un documento exclusivo para él porque es muy personal.

M.I.R.: ¿Qué significa cuando usted deja escrito en su informe que esa sesión de hipnosis "compromete gravemente a la doctora Zaidy Mora, secretaria general, quien confesó sus planes e intenciones en el propio despacho del Fiscal General y ante su líder espiritual Adriana de Villanueva de la Cruzada Cristiana Estudiantil y Profesional de Colombia"?

A.M.: La doctora Zaidy había inventado unas cosas contra ese familiar del Fiscal. Así se lo reconoció a Mario, y él la perdonó. Esa es la confesión, pero no se trata de un crimen. Y después nos fuimos a su iglesia, y nos bendijeron Jimmy Chamorro y Adrianita.

M.I.R.: En su informe habla de una "guerra interna"que desestabiliza la armonía de la institución.¿ Cuáles son los equipos?

A.M.: La pelea fue entre Janny Jalal y el Vicefiscal. Ella es una amiga personal por la cual entro yo a la Fiscalía. En ese entonces ella era la directora seccional de Bogotá. Fue mi paciente cuando el doctor Luis Camilo Osorio sufrió una crisis nerviosa o un sobreestrés, y los médicos no lograban sacarlo de eso. El médico de Janny, un gastroenterólogo, y yo pertenecemos al mismo movimiento espiritual que se llama El Sendero. Nosotros los sanadores y síquicos tenemos un maestro que viene de ese movimiento. Entre el médico y yo como síquico sacamos al doctor Osorio de su estado en ocho días. Él me llevó a la Fiscalía a que siguiera asesorándolo personalmente durante 18 meses.

M.I.R.: Pero estábamos en lo de los bandos…

A.M.: Janny tenía antigüedad y aspiraba a ser vicefiscal, y como ve que Mario es amigo mío, me pide que le dé una empujadita. Con sus contactos políticos y mi minipalanquita es nombrada directora nacional de Fiscalías. Llega el vicefiscal Armando Otálora y los dos chocan. Un ambiente horrible, una guerra interna, un ambiente hostil entre los dos. Mario me pone a mediar en eso y logré bajar las hostilidades.

M.I.R.: ¿Cuáles fueron las amenazas de Jaime López, al ser destituido del cargo de director nacional del CTI, que "consistían en revelar a la opinión pública y a través de medios de comunicación supuestos escándalos de corrupción y abuso de poder del vicefiscal Otálora, así como también asuntos personales y privados del fiscal Iguarán"?

A.M.: Jaime tiene unos documentos en contra del doctor Otálora que lo comprometen en unas cuestiones que reveló una seccional de Bucaramanga. Y llamó por teléfono a Mario a chantajearlo. Él me cuenta que Jaime lo está amenazando con información de su vida personal y con contar lo del vicefiscal Otálora. Y me pidió que llamara a Jaime, que estaba escondido y furioso con todo el mundo. Él me confirmó que tenía grabaciones y pruebas contra Otálora y que lo iba a hundir porque ese era un desgraciado. Todo me lo dijo de boca. Yo le pedí que no me lo contara a mí sino a Mario y a Zaidy, que era la participante de eso, porque ella hizo nombrar a Jaime. Nos reunimos en mi apartamento en el barrio El Polo, con el Fiscal, Jaime y Zaidy a hacer las paces y a que Jaime no armara ese escándalo. Se llegó a un acuerdo con él, que consistió en pedirle el favor a Pepe Lafourie de Fedegán que lo nombrara asesor de seguridad allá con un buen sueldo, y la cosa se calmó ahí.

M.I.R.: La esposa del doctor Lafourie es la directora de asuntos internacionales de la Fiscalía…

A.M.: Sí.

M.I.R.: ¿Qué quiere decir "control a amenazas de la doctora Saidy Mora con el señor Fiscal"? Es que ella, su propia secretaria general, ¿también lo estaba amenazando?

A.M.: Esas amenazas no eran legales sino personales. Ella estaba brava con él. Yo le ayudaba a resolver ese tipo de cosas a Mario pero como amigo, y no como un 007, como me han querido presentar.

M.I.R.: ¿Qué quiere decir 'informe de inteligencia Misión Perseo de Zeus 3, temas interceptación telefónica no autorizada de la Plataforma Esperanza'?

A.M.: Eso quiere decir que tuve información del jefe de seguridad del búnker, coronel Flavio Durán, de que estaban interceptando la tal plataforma. Le pasé la información al Fiscal para que él ordenara la investigación.

M.I.R.: Aquí se habla de "informaciones sobre funcionarios de seguridad del búnker". ¿Usted también los investigaba?

A.M.: Esa información la pasaba con la doctora Ana Mercedes. Si el señor estaba neurótico, si estaba nerviosito, si necesitaba un video, si estaba tomando mucho traguito, de eso enterábamos al doctor Iguarán.

M.I.R.: ¿Quiénes son César Cuevas, José Castilla, Manuel Sánchez, Abelardo de la Espriella y Joaquín Gutiérrez, a quien usted tiene como misión hacerles seguimiento de información y análisis de inteligencia?

A.M.: Son los amigos de Mario. No sé si la palabra sea que los mandaba investigar, sino que me pedía que le averiguara qué tan leales son con él. Uno tiene una fotografía abrazado con Mario en una piscina en Girardot y con esa foto logra que todo el mundo le abra la puerta. Otro le gallinaceó un poquito a Zaidy. A otro lo iban a nombrar director seccional pero se adelantó con los medios y le reversaron la cosa.

M.I.R.: ¿Qué es lo que iban a crear en la oficina del Polo Club, llamada Unidad Central de Información, "con el fin de blindar la integridad física y moral del Fiscal a través de un servicio de inteligencia externo"? ¿Era una oficina de interceptaciones?

A.M.: No, por favor. A raíz de que la doctora Ana Mercedes pasó un informe de homosexualidad de un alto funcionario, hasta el punto de que la sección que comandaba este funcionario se empezó a llamar la 'jaula de las locas', vino una lluvia de ideas en una mesa de trabajo para crear una unidad fusionada entre la Policía y el CTI para blindar la integridad moral del Fiscal, estilo película como 24 Horas, para hacer seguimiento e inteligencia por fuera del búnker. Nunca para hacer lo que había en el parque de la 93, una oficina camuflada de la DEA. Pero tanto el Fiscal como el Vicefiscal dijeron que no.

M.I.R.: En qué consistió "el intento de soborno de más de 1.000 millones de pesos por 'recuperar' la CPU de computadores capturados en Santa Marta"?

A.M.: Se me acercó una persona y me dijo que había 1.000 millones para que tratara de recuperar un computador en Santa Marta. Le informé a Mario, que de inmediato mandó a asegurar el computador, luego fue un 'positivo' mío. Fui un sapo ahí. Cómo sería de importante el tal computador para que me estuvieran ofreciendo esa cifra.

M.I.R.: ¿Entre sus funciones estaba la de conseguirle una cita al Fiscal con el Dalai Lama para "proyectar su imagen para futuros sucesos humanitarios de conciliación y unión"?

A.M.: Mi plan es humanizarlo. Le conseguí esa cita con mis propios medios y duramos hablando dos horas de temas hermosos. Y se me ocurrió una idea. Cuando uno como Fiscal sale de la Fiscalía puede quedarse fácilmente en la inopia y no trascender, por los chismes, por los problemas de seguridad, por los enemigos, y le dije: "Mario, imagínate la proyección que tú tendrías cuando salgas de Fiscal, si te propones hacer las paces entre el Tíbet y la China. Tú tienes muy buenas relaciones con los chinos, estuviste un mes en la China. Y ahora eres amigo del Dalai....".

M.I.R.: (Risas). No quiero faltarle al respeto, pero me parece un poquito 'too much' suponer que el doctor Iguarán, por buen Fiscal que sea, va a lograr hacer la paz política entre China y el Tíbet… Si no ha logrado condenar a Santofimio…

A.M.: (Muy serio). Pues esas son cosas en las que yo creo. Yo soy inteligente pero tengo una concepción espiritual de las vainas. Como el Dalai le puso la mano en la cabeza, les puse un email a los chinos en Nueva York y me contestaron diciendo que la idea era magnífica. Fui corriendo donde el Fiscal con todos los documentos que me mandaron y le dije: "Mario, Mario, parece que esto va bien". Pero con la mejor buena fe. Y él me contestó que había que mirarlo. ¿Si tanta gente quiso estar con el Dalai y no pudo, y en cambio a Mario lo recibió casi tres horas, no cree que ahí hay una mano espiritual y que cuando salga de la Fiscalía puede perfectamente convertirse en gestor entre la China y el Tíbet?

M.I.R.:¿Cómo fue su interceptación en la licitación para contratación de una nueva aseguradora de riesgos profesionales, "ya que con la actual ARP Colmena se detectó 'familiaridad' con los mandos medios de la Fiscalía"?

A.M.: Yo le informo a Mario que la ARP Colmena nos está atacando a la doctora Ana Mercedes y a mí porque estaban como celosos. Y Mario los defiende, porque ese contrato estaba desde hace tiempos allá. Me pidió que contactara a la doctora Elvira Forero, gerente de Fonade (recién nombrada directora de Bienestar Familiar) para que convocara a una eventual nueva licitación. Elvira es mi paciente, yo la asesoraba en Fonade y Mario sabía que yo tenía ese contacto. Lo de la 'familiaridad' eran muchos regalitos a los mandos medios. Finalmente no se cambió.

M.I.R.: ¿Quién es la terapeuta Catalina Pineda, que fue contratada "para integrar el equipo de armonización sicofísica y mental del fiscal Iguarán"?

A.M.: Ella es programadora neurolingüística.

M.I.R.: El grupo síquico y mental, según su documento, tiene como función "evitar ataques mentales malintencionados en contra de la integridad moral y física del fiscal Iguarán". ¿Qué es un ataque mental?

A.M.: Un ataque mental es un chisme. Una forma negativa de pensar por medio de la palabra.

M.I.R.: ¿Y se necesita una terapeuta para atajar los chismes?

A.M.: Ella sabe un arte de la china que se llama feng shui. La idea era curar el despacho del Fiscal contra tanta mala fibra y tanto chisme. A ella se la contrató para que le hiciera un feng shui a esa oficina. Pero después se me quejó de que un alto funcionario de la cúpula la estaba acosando sexualmente, llamándola a las 3 de la madrugada. Como no cedió, le quitaron el carné, lo mismo que a mí.

M.I.R.: ¿Por qué decidió darme esta entrevista?

A.M.: El lunes por la noche tuvimos con Mario una reunión de amigos. Y quedamos en que él se iba de viaje, yo me quedaba callado y el lunes convocaría a una rueda de prensa para explicar que yo todo lo hice en calidad de amigo. Pero mi angustia fue que los medios comenzaron a tocarle su parte personal. Cuando descubrí que el documento que estamos comentando estaba en todos los medios, yo no pude localizar al Fiscal y resolví romper el silencio, ante lo que considero una confabulación.

M.I.R.: ¿Una confabulación de quién?

A.M.: Sólo le digo una cosa. Si durante un año trabajé sin ningún problema, sin arbitrariedades ni persecuciones, sino que humanizamos a la Fiscalía, ¿por qué solamente cuando el señor Vicefiscal lee un informe donde está comprometido, empieza toda esta confusión? El lunes llegamos a un acuerdo con Otálora para manejar esto como caballeros y que no saliera a la publicidad. Pero ese mismo lunes me coge La W con los pantalones abajo y me sacan hasta los antecedentes penales que tuve por cuenta de una novia hace 17 años. Y luego entrevistan a la señora María Zulema, la esposa del fallecido ministro Londoño, demeritando mi ayuda en la ubicación de la avioneta en la que se mató… Solamente alguien con mucho miedo puede montar algo así. Yo quedé en el descrédito, y él quedó como héroe ante los medios, como si él fuera el que hubiera descubierto la cosa entre Mario y yo. Tengo entendido que Mario le pidió a Otálora la renuncia el martes. (Ver siguiente artículo). Eso se va a definir la próxima semana.
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