Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/05/01 00:00

El cacique cotizado

Luis Alfredo Ramos se ha convertido en uno de los mayores electores del país uribista. ¿Cuál es su estrategia?

En las pasadas elecciones el senador Luis Alfredo Ramos obtuvo cerca de 220.000 votos. Por su alto caudal electoral, que conserva con un juicioso trabajo político regional, varios grupos uribistas quieren acercarlo para sus listas al Congreso.

"Si algo me ha dado la vida es una buena memoria", asegura Luis Alfredo Ramos. Pero quienes lo conocen dicen que esta virtud del senador antioqueño está acompañada de una gran habilidad. La misma que le permitió hace dos años calcular con exactitud los votos que obtendría su movimiento Equipo Colombia en las regiones del país y posicionarse como el congresista con mayor caudal electoral. El juego político de Ramos es más importante de lo que parece. Su apoyo incondicional a la reelección le sumaría un buen número de votos al presidente Álvaro Uribe si logra repetir candidatura en 2006. Y en el terreno del Congreso, una lista con el nombre de Ramos podría representar un buen número de curules a los miembros de la bancada gobiernista. Por eso no resulta extraño que hoy todos los sectores del uribismo que quieren llegar al Senado y a la Cámara lo quieran conquistar. Los votos de Ramos no sólo están firmes, sino que además parecen estar creciendo para las próximas elecciones. Exceptuando los tres días a la semana que sesiona el Congreso, dedica su tiempo a visitar las regiones y a conservar con cuidado los 172.000 votos que obtuvo en Antioquia, los 10.745 que logró en el Valle y los 35.000 que conquistó en Bogotá y en el resto del país. Pero así como el caudal electoral de Ramos le puede dar garantías a la reelección, también genera tensiones entre los políticos que la apoyan. Y es que el senador y su equipo están tan crecidos que ya sienten que pueden jugar solos. En particular con independencia de su cuna, el conservatismo. "Mi distancia con el Directorio Nacional Conservador (DNC) es de atrás, no me siento identificado con el desgaste de los partidos", afirma. Sin embargo, los desencuentros que reconoce tener con el partido también se deben a su enfrentamiento histórico con Fabio Valencia Cossio. Además de ser su principal competidor en Antioquia, este otro cacique -también de origen conservador- tiene una fuerte influencia sobre el presidente del partido, Carlos Holguín. Por eso, muchos parlamentarios conservadores adjudican a esta cercanía la distancia cada vez mayor entre Ramos y el DNC. Incluso entre los colegas de Ramos se ha vuelto común afirmar que a las filas del senador llegan cada vez más conservadores descontentos con el DNC porque Holguín no les ha respondido con las promesas burocráticas a cambio de la reelección. "Recluto gente de primer nivel, de alta credibilidad, profesional, que coincide en apoyar la continuidad de la política de seguridad democrática", insiste Ramos. Precisamente esta coincidencia es la que lo distancia de los agrupamientos políticos que estaría liderando el ex presidente Andrés Pastrana. Por eso, aunque ambos han tenido relaciones cercanas desde que el senador apoyó su candidatura a la Presidencia en 1998 y a pesar de que parlamentarios disidentes del oficialismo conservador insisten en que debían unirse para presentar listas únicas al Congreso, el tema de la reelección hace que por ahora esta alianza esté más lejos que cerca. Más aún, porque ambos están llamando a servicio a políticos con perfiles diferentes. Y aun cuando Ramos cuenta con el apoyo de técnicos como los ex ministros Eduardo Pizano y Jaime Arias, lo cierto es que la mayoría de los nombres de opinión provenientes del conservatismo están con Pastrana. "Ramos y Pastrana dividen el conservatismo. El primero se lleva a sus filas líderes de maquinaria como Gerlein, y el ex presidente Pastrana separa del partido a los líderes de opinión", dijo a SEMANA un parlamentario conservador. No obstante, e independientemente de su papel en el conservatismo, en los últimos 10 años Ramos se creció. Logró sobrevivir al desprestigio de los barones electorales y se mantuvo vigente gracias a una estrategia simultánea. A la vez que consolidó una imagen de administrador derivada de su alcaldía en Medellín y de su corto papel como ministro de Comercio Exterior durante el gobierno Samper, siguió realizando un juicioso trabajo que lo convirtió en un cacique que en pocos años pudo dar dimensión nacional a su Equipo Colombia. Hizo esto siempre a partir de alianzas regionales en las que caben políticos de todos los sectores que le permiten contar con diputados y concejales en lugares estratégicos. En Bogotá, por ejemplo, Hipólito Moreno -el controvertido presidente del Concejo- es apadrinado suyo. Para las elecciones a Congreso de marzo de 2006, Ramos está preparando listas de voto preferente, concentrando sus esfuerzos en departamentos diferentes a Antioquia como Huila, Tolima, Boyacá, Valle del Cauca y los del Eje Cafetero. Para ello busca interlocutores regionales con caudales electorales propios. Recientemente, por ejemplo, adhirieron al movimiento el senador conservador Roberto Gerlein, que tiene la tarea de elaborar las listas costeñas, y el general retirado Jaime Canal, que hará lo mismo en el Valle. Aunque el dirigente de Equipo Colombia señala que su movimiento tiene una base programática sólida, defiende la Constitución, promueve la libre empresa, la justicia social y la tolerancia, no cabe duda de que su exitosa estrategia electoral supera los fundamentos ideológicos del movimiento. "Ante todo somos un equipo de concertación. No le cerramos las puertas a nadie. Al fin y al cabo somos un grupo político suprapartidista", dice. En los próximos meses Ramos y su equipo seguirán cotizando su fuerza electoral, sobre todo para el uribismo. Pero aunque Ramos reconoce el papel del ex ministro Juan Manuel Santos como coordinador de la frágil bancada uribista y apoya la reelección a capa y espada, por ahora prefiere seguir trabajando en silencio. Sigue haciendo uso de su excelente memoria, propia de todo buen político, y acudiendo a su habilidad para calcular y prever que continuará siendo uno de los mayores electores y una pieza fundamental en el engranaje electoral que se prepara para 2006.

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