Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/7/2015 10:00:00 PM

El calvario de la carrera 11

El desplome de un puente peatonal en Bogotá revela hasta qué punto llega la irresponsabilidad y el descaro de algunos.

El domingo 1 de febrero, a las 5:15 de la tarde, casi 80 soldados del Ejército desfilaron como ‘conejillos de indias’ sobre un puente peatonal en la carrera 11 con calle 103 de Bogotá. Pero la construcción se desplomó. Más de la mitad de los participantes de la insólita ‘prueba de resistencia’ salieron heridos, y 15 terminaron hospitalizados, entre ellos tres civiles, de los cuales uno llegó de urgencias a la Clínica del Country con la pelvis rota. Si hubiera habido conductores o peatones bajo el puente, lo que hoy es una anécdota indignante habría sido una catástrofe comparable a la del edificio Space de Medellín.

La pregunta más apremiante es la de quién es el responsable del colapso de una construcción que tomó dos años erigir, costó varios miles de millones de pesos y no había sido inaugurada. La firma Constructec S. A. ya está en la mira de las autoridades, al haber ejecutado la obra. Pero SEMANA pudo establecer que en el Ejército también podría haber un involucrado: el general Guillermo Arturo Suárez Ferreira, actual inspector general de esa institución. En septiembre de 2013, cuando se le adjudicó la obra a la constructora, el general se desempeñaba como jefe de ingenieros del Ejército. Aduciendo consideraciones de seguridad nacional, Suárez Ferreira no hizo una licitación pública abierta, sino una “contratación directa reservada”.

La firma, según el Ejército, inspiraba confianza al poseer un portafolio de proyectos de gran envergadura. Pero había un precedente dudoso. De acuerdo con documentos de la Gobernación del Meta, difundidos por el diario El Tiempo, en 2008 un puente levantado por Constructec ya había presentado fallas. Así y todo, el contrato para la obra de la carrera 11 de Bogotá se cerró por 3.497 millones de pesos bajo la condición de que estuviera lista en 80 días. Pero pasó más de un año sin los trabajos culminados, y el propio Ejército inició un proceso contra la firma.

Por todo lo anterior, resulta curioso que el general Suárez todavía no haya salido públicamente a dar explicaciones de lo sucedido. En especial, debería aclarar por qué el contrato del puente no figura entre los que el Ejército cerró entre 2012 y 2014. SEMANA, en medio de un derecho de petición, solicitó una relación de contratos de esos años y por ninguna parte aparece el correspondiente a esa construcción.

El puente quebrado de la 11 arroja otra pregunta importante: ¿quiénes concibieron la idea de usar a seres humanos para la prueba de resistencia? La práctica no solo parece sacada del Medioevo, sino que contradice los protocolos y, según fuentes del Ejército, se realizó sin informar a la jefatura de ingeniería y sin un plan de manejo de tránsito. Si hubiera pasado a mayores, los organizadores del experimento habrían debido enfrentar, como mínimo, una investigación penal.

El caso reúne los criterios para sumarse a la antología de hechos macondianos que con tanta frecuencia ocurren en Colombia. Y hoy puede hablarse del incidente en un tono irónico pues, de puro milagro, no se convirtió en una tragedia. Lo sucedido, sin embargo, genera preguntas y también deja la sensación de que esa vía clave del norte de la capital y sus cientos de miles de usuarios están condenados a sufrir por la irresponsabilidad de algunos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.