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| 3/25/2002 12:00:00 AM

El campanazo

El proceso por narcotráfico iniciado por Estados Unidos contra las Farc podría influir en la lucha antiterrorista.

"Es la primera vez que miembros de las Farc son acusados por narcotráfico”. Esta fue una de las contundentes frases con las que el director de la DEA, Asa Hutchinson, calificó los resultados de la investigación que desarrollaron autoridades colombianas y el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el comandante del frente 16 de las Farc ,Tomás Molina Caracas, conocido como el ‘Negro Acacio’.

Hutchinson sostuvo que las Farc utilizan el narcotráfico con el fin de comprar armas, equipos y tener dinero disponible en efectivo. Reveló que de acuerdo con los resultados de la investigación, que aún continúa, además del frente 16, otros como el 1, 7, 10, 39 y 44 también están involucrados en el comercio de cocaína. Aunque pocos creen que la decisión conduzca a una operación militar norteamericana ni a la captura efectiva de ‘Acacio’, el hecho tiene importancia simbólica en cuanto por primera vez en la historia el gobierno de Estados Unidos acusa a las Farc “no como revolucionarios, sino como narcos”, como afirmó el secretario de Justicia de Estados Unidos, John Ashcroft, quien acompañó al director de la DEA en la conferencia de prensa.

Las pruebas que permitieron a las autoridades estadounidenses vincular a las Farc con el narcotráfico fueron el resultado de la Operación Gato Negro adelantada por el Ejército colombiano el 11 de febrero de 2001 en las selvas de Vichada y Guainía. El mayor tesoro de esa operación militar fue una montaña de documentos que involucran por primera vez a un frente de las Farc con el tráfico de cocaína y esclarecen sus nexos con redes internacionales de este negocio en Brasil, Paraguay y Surinam. Las pruebas demostraron que las Farc no sólo están metidas en el cobro de impuestos a los cultivadores y procesadores de hoja de coca sino que también participan del negocio. Basados en los hallazgos el 11 de abril del año pasado el ‘Negro Acacio’ se convirtió en el primer guerrillero colombiano al que la Fiscalía General le dictó orden de captura por narcotráfico.

Las autoridades incautaron cuadernos escritos de puño y letra en los que se registra el inventario de los negocios de coca. Así mismo los documentos demuestran cómo el frente 16 intercambiaba coca por armas. Aparte de la documentación, los guerrilleros detenidos sirvieron para corroborar la estrecha relación personal y comercial que existía entre el comandante guerrillero y el capo brasileño Fernandinho, detenido durante la Operación Gato Negro y extraditado a Brasil.

Con estas pruebas las autoridades nacionales y representantes del Departamento de Justicia norteamericano armaron un dossier que, entre otras cosas, contiene cinco grabaciones magnetofónicas y documentos de inteligencia en los que se identifica a ocho narcotraficantes con los que el ‘Negro Acacio’ se asoció. Existen también grabaciones entre el ‘Negro Acacio’ y un narcotraficante brasileño de alias ‘Pedro El Bra’ con quien Molina Caracas negoció armas para el frente 16. Los nexos entre ‘Acacio’ y ‘Pedro El Bra’ están respaldados por el testimonio del presunto narcotraficante Alfredo de Jesús Gómez Pinedo, conocido como ‘Barba Roja’, extraditado a Estados Unidos por Brasil en 2000.

La importancia del anuncio va más allá de la apertura de un proceso judicial y la petición de la eventual extradición del ‘Negro Acacio’ y sus hombres de confianza. El reconocimiento del gobierno de Estados Unidos de los vínculos Farc-narcotráfico podría convertirse en el elemento decisivo que incline la balanza en el Congreso estadounidense en donde se está debatiendo si se autoriza el incremento en la ayuda y se permite la utilización de los recursos del Plan Colombia destinados para la lucha antinarcóticos para combatir a la guerrilla. Y es un mensaje claro de tolerancia cero para los involucrados.
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