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| 5/2/1983 12:00:00 AM

EL CASO VELANDIA

Las acusaciones contra el coronel Alvaro Hernán Velandia se han convertido en el caso clave de las investigaciones sobre el MAS.

"El MAS y otras organizaciones similares constituyen una red de crimen organizado, cuya existencia es tan temible como otras que la combaten". Estas fueron las palabras que pronunció el presidente Betancur el 21 de agosto de 1982, día en el cual el profesor Alava Montenegro era asesinado. Era el quinto atentado perpetrado por la temible organización en sólo 15 días. Más tarde, Betancur se comprometía a desentrañarla y la Procuraduría iniciaba investigaciones al respecto.
El primero de enero de este año, fueron capturados tres campesinos del muncipio de San Vicente de Chucurí, acusados de pertenecer el MAS, quienes afirmaron haber sido reclutados por el ejército. En pocas horas, el general Matamoros calificaba los hechos como "una difamación por parte de los sectores de la izquierda".
Sin embargo, la investigación continuaba. El 29 de enero era la fecha señalada para la comunicación oficial del informe de la Procuraduría. La opinión pública estaba alerta. Pero cuatro días antes, el ministro de Defensa, general Landazábal, se pronunciaba taxativamente en contra de cualquier posible vinculación de miembros del ejército al MAS, en un editorial publicado en la revista de las Fuerzas Armadas. El editorial fue interpretado por algunos sectores como un emplazamiento de las fuerzas militares al Procurador, para que no diera a conocer el informe, y como una notificación a la opinión pública de que la paciencia de las Fuerzas Armadas se agotaba y que de no cerrarse filas en torno a ellas, se estarían dando pasos hacia un conflicto de graves proporciones.
Sin embargo, y a pesar de que una intervención quirúrgica de urgencia al presidente Betancur congeló por unos días la situación, el 6 de febrero, el Procurador Carlos Jiménez Gómez daba a conocer el primer informe sobre el MAS. Por primera vez, se señalaba oficialmente la vinculación de algunos miembros aislados del ejército. Diez días más tarde, el Procurador hizo oficial lo que muchos consideraron una bomba: la lista de las personas supuestamente vinculadas a la organización, en cuya desarticulación se había comprometido el Presidente.
Poco se ha sabido en el país desde que el Procurador hiciera públicos los nombres de 163 personas supuestamente vinculadas con el MAS. De ellas 59 pertenecían a militares en servicio activo, lo que fue considerado como la base para sustentar la tesis que se sostenía en el controvertido documento de la Procuraduría, según la cual, aunque en casos aislados, las prácticas del MAS se habían extendido hasta algunos sectores de las Fuerzas Armadas.
Las reacciones no se hicieron esperar. Una ola violenta de críticas contra el Procurador llegó a poner en tela de juicio sus posibilidades de permanencia en el cargo, a tal punto que se creó una contrarreacción de solidaridad institucional tardía que conjuró la crisis. Aun cuando el tema es considerado muy espinoso, razón por la cual se ha manejado con particular discreción frente a la opinión pública, las investigaciones han seguido su curso.
De todos los casos en proceso de investigación, sin duda alguna el fallo en torno a uno de ellos tendrá grandes implicaciones: el caso Velandia.
Alvaro Hernán Velandia, teniente coronel del Ejército, comandante del Batallón Patriotas con sede en Honda, ha sido acusado de ser el autor intelectual de un atentado contra Armando Calle, quien había sido interrogado en el batallón por una supuesta vinculación con las FARC. Según informaciones obtenidas por el comando, Calle, en su calidad de jefe de cuentas corrientes del Banco Ganadero, estaba suministrando a la guerrilla datos confidenciales sobre la situación financiera de los ganaderos de la región.
Liberado por falta de pruebas, unos días más tarde, cuando tomaba el fresco frente a su casa, fue sorprendido por dos hombres armados quienes a escasos dos metros, le descerrejaron siete tiros.
Como resultado del atentado, Calle quedó paralizado de por vida y apenas si puede mover la cabeza. Actualmente está confinado a una silla de ruedas.
El córonel Velandia, por su parte, en calidad de acusado por la Procuraduría, niega categóricamente todas las acusaciones. Inteligente y con gran facilidad de expresión, el coronel Velandia, 41 años, tiene a su haber una brillante hoja de vida al servicio de la institución castrense y es considerado un especialista en la lucha antiguerrillera.
Dentro del Ejército, el caso Velandia ha cobrado una enorme importancia Velandia pertenece a esa franja jerárquica que, aun cuando anónima, es la que tiene el mando de la tropa y la que, finalmente, juega un papel determinante en el equilibrio interno de la institución.
SEMANA envió a uno de sus redactores a las ciudades de Honda y La Dorada, con el fin de seguirle el rastro a los hechos. Después de varios intentos frustrados para obtener información sobre el asunto, logró el único testimonio publicado hasta ahora del teniente coronel Velandia, quien está próximo a rendir indagatoria.
Otro de nuestros redactores ubicó a Armando Calle en el lugar donde se esconde y obtuvo también en forma exclusiva su versión sobre los hechos.
Dada la complejidad que este asunto reviste, SEMANA se limita a transcribir los testimonios de los dos protagonistas, para que el lector llegue a sus propias conclusiones.--
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