Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/09/08 00:00

El cazador, ¿cazado?

La recta final del gobernador de Cundinamarca está marcada por los escándalos. Ahora su asesor dice que ambos se repartieron comisiones de contratos.

El silencio que acostumbra guardar el gobernador Pablo Ardila es más notorio ahora cuando crecen los escándalos sobre su administración.

Alo largo de su mandato, el gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, ha sido noticia muy pocas veces. Por eso lo han criticado: le reclaman sus prolongados silencios y sus largas ausencias.

Pero esta condición empieza a cambiar a pocos meses de terminar su gobierno. Esta semana se conoció un nuevo hecho que cuestiona su nombre. Las garras que lo arañaron salieron de donde menos se esperaba: su cercano asesor Julio Eduardo Riveros, conocido como 'Yiyo'. Después de haber sido alcalde de Tabio, su municipio, y de haber ocupado diversos cargos en la Gobernación, se convirtió en la mano derecha de Ardila.

Quienes han tenido algún tipo de negocio con la administración departamental dicen que 'Yiyo' era quien mandaba y cobraba comisiones para adjudicar contratos de obras públicas.

En una conversación revelada por El Tiempo, el representante a la Cámara por Boyacá José Rozo le pregunta sobre dinero del departamento. "Bueno, usted repartió todas esas obras. ¿Quién se quedó con la platica?, ¿Pablo o usted?"

Y ahí fue cuando 'Yiyo' replicó: "¿Usted qué cree, que Pablo es güevón y yo soy güevón, ambos". Después de que se conociera semejante confesión, Riveros, hoy candidato a la Asamblea Departamental, no ha parado de defenderse. "Eso lo dije para sacar las garras. Es una estrategia política para decir lo que quería oír quien me estaba cuestionando por el manejo de dineros en el departamento. Lo dije para mostrarle soberbia, pero jamás pensé que esa conversación la estaban grabando", ha sido el argumento.

Pese a que lo niega todo, por su cercanía con la Gobernación 'Yiyo' tenía acceso a valiosa información y podría convertirse en el aguijón que desate el nudo de inquietudes que enredan la gestión de Ardila. Durante los días siguientes La W radio reveló nuevas y más comprometedoras conversaciones en las que son evidentes las irregularidades.

Sin embargo, 'Yiyo' dice que "se dice que soy quien maneja el departamento, pero el gobernador es el que manda. Yo sólo obedezco".

Por eso, cuando SEMANA le preguntó sobre las publicaciones de El Espectador y en El Tiempo en sendas investigaciones sobre los manejos del dinero del departamento, respondió que no sabe nada de contrataciones.

¿Patricia Mojica, amiga del gobernador, salió beneficiada con más de 300 millones de pesos? "No sé". ¿Cómo fue que a las cuentas de Ardila entraron más de 566 millones de pesos entre 2005 y 2006, justo en las fechas en que había licitaciones? "No sé".

¿La empresa SAP Agregados recibió dineros de la Gobernación y en ella figura como socia Mary Luz Olarte, jefa de protocolo de la Gobernación? "No sé".

¿La hermana de Olarte, Fanny Rocío, muy cercana también al gobernador, es socia de la Ladrillera San Pablo, creada justo en la misma época en que Ardila recibía millones de pesos en sus cuentas? "No sé". "Mejor dicho, no me pregunte de nada que tenga que ver con inversiones privadas porque yo no sé nada. He sido asesor de la Gobernación, pero no de las cuentas personales del gobernador", le dijo a SEMANA.

¿Pero luego las denuncias sobre esas empresas no tienen relación con las contrataciones públicas de la Gobernación? "No sé".

Así justifica que sólo recibía órdenes. Y a la vez deja en duda la tan inmensa lealtad que dice tenerle a Ardila, después de haber confesado que se repartían las comisiones entre ambos. "La justicia debe darnos la posibilidad de defendernos, abrirnos nuestro proceso. Los medios han atentado contra nuestra figura, pero dormimos tranquilos, con la conciencia tranquila", anota.

Lo que está por verse es si la justicia es más astuta que el asesor, a quien al aparecer no le falta creatividad. De manera inexplicable, en Tabio, su fortín político, alguien compró todos los ejemplares del periódico donde se publicaron las denuncias.

Cualquiera pensaría que 'Yiyo' es una amistad peligrosa para el intrépido Pablo Ardila, que hace menos de un mes, sorprendió con las fotografías de sus excéntricos trofeos de caza. ¿Sentirá ante la justicia la misma valentía que exhibe ante su presa? ¿O será un cazador, cazado? Él guarda silencio.

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