Jueves, 19 de enero de 2017

| 1989/02/06 00:00

EL CEMENTERIO

El semanario Voz acusado de incitar al asesinato de empleados de Cementos Nare.

EL CEMENTERIO

"Tras el asesinato de obreros de Cementos Nare, están patronos, militares y MAS". El titular, aparecido en la edición del semanario comunista Voz de 22 de diciembre, parecía uno más entre los muchos que acostumbra utilizar esa publicación. Pero cuando a las 9:30 de la noche del miercoles, fueron asesinados a garrotazo cuatro empleados de Cementos Nare comenzó una historia que convertiría el titular en tristemente célebre. El asesinato de los cuatro funcionario fue atribuido por la alcaldesa de Puerto Nare al IX frente de la FARC, que, según las informaciones habría detenido esa noche a 200 campesinos hasta localizar a sus cuatro víctimas.
Pero eso no fue lo que hizo saltar a la palestra el titular de Voz, sino la declaraciones de las directivas de Cementos Nare, en las cuales calificaba la publicación de Voz de "infame" "cobarde", y acusaban al semanario de haber incitado la matanza.
¿Qué decía la publicación de Voz como para que ameritara semejante acusación? El semanario comunista había dado cabida a un documento anónimo, escrito al parecer por obreros sindicalistas que según el documento, habian tenido que autoexiliarse de la zona de Puerto Nare, por "el baño de sangre efectuado por la trinca de patronos, altos mandos militares y el MAS". El anónimo publicada por Voz citaba nombres de algunas personas que estarían vinculadas a las acciones paramilitares. De ahí se desprendió la acusación de incitación a la masacre, pues entre los apellidos de los acusados y los de algunas víctimas de recientes acciones de las FARC en la zona, parece haber algunas inquietantes coincidencias. Pero este no es el caso de los cuatro funcionarios asesinados la semana pasada. Ninguno de ellos fue mencionado en el documento anónimo publicado por Voz.
Lo hecho por Voz, al darle cabida a un anónimo con semejantes acusaciones, fue sin duda irresponsable. No puede una publicación seria divulgar documentos anónimos en los que, sin pruebas, se acusa a terceros de cometer crímenes. Pero de ahí a afirmar que la publicación incitó la matanza de la semana pasada, hay mucho trecho, sobre todo si se tiene en cuenta que los empleados asesinados el día 4, no fueron mencionados por el anónimo. No resulta muy convincente que el IX frente de las FARC actúe con base en las publicaciones de Voz, pues es de presumir que tenga sus propios mecanismos--buenos o malos--para mantenerse informado sobre quiénes pueden ser sus enemigos.
Sin embargo, el episodio puso de nuevo sobre el tapete el asunto de la responsabilidad de los medios en un ambiente de guerra, que cada vez se está cargando más. En las actuales circunstancias, es evidente que una equivocación de un medio sí puede llegar a costar una o varias vidas. Por eso mismo, tampoco tiene sentido señalar a Voz como responsable de una matanza, pues quienes hoy lo hacen pueden ser acusados mañana--en este juego en el que todo el mundo dice que le están colgando la lápida--de incitar a una acción violenta contra el semanario comunista. El palo no está para cucharas, y unos y otros tienen que tener mucho cuidado con lo que dicen o publican.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.