Jueves, 19 de enero de 2017

| 2007/11/17 00:00

El cerebro urbano

'Carlos Antonio Lozada', uno de los guerrilleros menos conocidos de las Farc, es el responsable de las infiltraciones en las Fuerzas Armadas. Esta es su sorprendente historia.

‘Carlos Antonio Lozada’ dio la cara en el Caguán, cuando las Farc decidieron nombrarlo negociador en la mesa de diálogos. Entonces era desconocido, hoy es uno de los más buscados por el Ejército

Las noticias sobre la infiltración de las Farc en el Ejército son apenas una muestra de lo que el país está por descubrir sobre los alcances de este grupo subversivo. Esa guerrilla que desde las ciudades parece campesina y remota no es la que queda al descubierto en los archivos del computador que pertenecía al jefe guerrillero 'Carlos Antonio Lozada', que el Ejército analiza desde hace más de cuatro meses.

La cara de las Farc que aparece allí es la de una organización que aspira a practicar métodos sofisticados de inteligencia con base en universitarios y profesionales que con paciencia han formado como sus 'cuadros'. Una guerrilla que es más difícil de percibir por las autoridades y el común de la ciudadanía, capaz de penetrar en la ciudad en todos los niveles.

Se trata de una arriesgada apuesta de las Farc en pos de su objetivo de llegar al poder. Por esto el hombre que pusieron al frente de esta tarea no es un cualquiera. 'Carlos Antonio Lozada' se movió por muchos años en la más absoluta clandestinidad, y las autoridades sólo comenzaron a identificarlo cuando apareció como uno de los negociadores de las Farc en la mesa de diálogos en San Vicente del Caguán. Y lo más increíble es que, para entonces, calculan que ya llevaba más de 20 años en la organización.

Hoy el Ejército lo busca por cielo y tierra, sobre todo en los departamentos de Meta y Casanare, donde presumen que se recupera de las heridas que sufrió en el mes de julio, cuando las tropas de la fuerza de tarea Omega llegaron hasta el campamento que él comandaba.

Según los datos que tienen los organismos de inteligencia, su nombre real es Luis Antonio Losada Gallo. No tiene más de 45 años, tiene nivel universitario y estudios en el exterior, presumiblemente en la antigua Unión Soviética. Siempre tuvo formación de izquierda, de muchacho hizo parte de las juventudes comunistas (Juco), más tarde militó en el Partido Comunista y finalmente ingresó a las Farc. Aseguran las autoridades que 'Lozada' es un hombre inteligente, con un buen perfil político, lo que confirman los negociadores del gobierno Pastrana que lo trataron en el Caguán. "Se le notaba su extracción urbana. Era radical y difícil, pero tenía sentido práctico en las discusiones, quizá porque contaba con más claridad de la realidad del país. En muchas ocasiones fue el guerrillero que tuvo posiciones más duras en la mesa y uno de los que más se opusieron a los avances del proceso," dice Camilo Gómez, ex alto comisionado para la Paz.

Los informes de inteligencia dicen que es un bogotano de clase media; un tipo bien hablado que trata bien a la gente y muy disciplinado. Aseguran que tiene esposa y dos hijos y que ella lo visitaba regularmente. Que le gusta el tinto cerrero, que no toma trago, ni fuma y que "ingiere los alimentos que comen los terroristas rasos".

No se le conocen otros niveles de mando dentro de la jerarquía de las Farc, distintos al de comandante de la Red Urbana Antonio Nariño, que es una especie de frente guerrillero del Bloque Oriental, al mando de Jorge Briceño Suárez. "Definitivamente era la cuota de 'Jojoy' en la mesa de diálogo", ratifica Gómez.

La red urbana que montó 'Lozada' es una escuela de milicianos que estudian las reglas de la guerra en la ciudad, siguen cartillas de formación, y después reciben entrenamiento militar en los campamentos del monte. Tienen la tarea de realizar acciones urbanas armadas, conseguir información de las empresas y hacerles seguimientos a personajes de la vida nacional.

Según los informes de los organismos de seguridad, 'Lozada' no tiene gran experiencia militar y está rodeado siempre de 'cuadros', guerrilleros formados y profesionales y hasta extranjeros. Basta recordar que la holandesa Tanja hace parte de su grupo.

A él se le atribuye haber planeado el atentado al Palacio de Nariño el 7 de agosto de 2002, cuando un rocket alcanzó la casa presidencial y otro mató más de 10 indigentes de la Calle del Cartucho. Sin embargo, extrañamente no se le adjudica a su frente el golpe más grande que han dado las Farc en Bogotá, el atentado contra el club El Nogal el 7 de febrero de 2003.

El Ejército y la Fiscalía guardan con recelo el contenido del computador de 'Lozada' pero, como dijo a SEMANA un alto oficial, si lo que se conoce hasta el momento escandaliza al más desprevenido colombiano, lo que falta por saber podría ser aun más sorprendente: que las Farc se toman en serio la guerra que emprendieron contra el Estado y que un hombre como 'Lozada' es el ejemplo de que la guerrilla no les teme a las ciudades.

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