Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/06/15 00:00

El chivo expiatorio

Luego de que el Senador Omar Yepes negara la participación de sus colaboradores en el tráfico de influencias, Josué Jaramillo, su mano derecha, fue detenido.

A finales de febrero SEMANA publicó en exclusiva una serie de llamadas telefónicas interceptadas a Josué Jaramillo, mano derecha del senador caldense Omar Yepes. Las grabaciones ponían en evidencia cómo a través de Josué Jaramillo, Yepes disponía de cargos públicos en empresas como el Icbf, la Central Hidroeléctrica de Manizales, el Sena y la Industria Licorera de Caldas para favorecer a sus amigos a cambio de votos y favores políticos.

Luego de las revelaciones de SEMANA la Fiscalía unió las irregularidades y el viernes los hombres del CTI le hicieron efectiva a Jaramillo una orden de captura por celebración indebida de contrato y tráfico de influencias.

La investigación se inició cuando los esposos Jorge Enrique Merchán Vélez y Gloria Cecilia Carmona, propietarios de la empresa Servicios y Sistemas Integrales SYS, relataron a las autoridades cómo habían padecido las irregularidades del clan Yepes en la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec).

La Chec contrató a SYS en 1998 para el cobro, facturación, lectura de contadores y reconexión del servicio eléctrico para Manizales y municipios aledaños. Antes de obtener la licitación los Merchán se enteraron por Samuel Sánchez Cañón, abogado de Yepes y de su hermano Arturo, de que debían pagar un porcentaje sobre el contrato y compartir sus oficinas de Manizales con algunos trabajadores del directorio yepista.

Merchán y su esposa estuvieron de acuerdo pero al cabo de un tiempo las cosas se volvieron insoportables. Les tocaba contratar personal seleccionado por los Yepes, aunque no fuesen idóneos, pagar los regalos de Navidad que repartía el partido, las comidas y los refrigerios de los eventos políticos y además celulares. Cuando llegó el momento de la prórroga del contrato también les exigieron altas sumas de dinero.

Ante esta situación, que finalmente llevó a la pérdida del contrato y posterior quiebra de SYS, Gloria Cecilia Carmona envió una carta al senador Yepes para "ponerlo al tanto de la situación". Sin embargo la carta nunca le llegó y se filtró a los medios, con lo que se dio origen a un escándalo de corrupción departamental.

Fue ahí cuando comenzó a sonar el nombre de Josué Jaramillo, un manizaleño de 42 años que se vinculó con los Yepes desde que les hacía 'propaganda' en los barrios populares. Se desempeñó durante varios años como secretario del Directorio Departamental Conservador y a pesar de su bajo perfil, es reconocido por muchos en el departamento como el colaborador incondicional de Yepes.

Los teléfonos de Jaramillo fueron interceptados y se obtuvieron cerca de 200 horas de conversaciones telefónicas, en las que él se comunicaba a nombre del senador Omar Yepes Alzate con funcionarios regionales de entidades como el Icbf, el Sena y la Chec para ejercer influencia en la adjudicación de cargos a colaboradores externos y personas allegadas al partido.

Cuando SEMANA obtuvo las cintas el senador Yepes aceptó conocer a Josué Jaramillo. Pero aseguró que ya no trabajaba con él y describió los servicios de Jaramillo como "un mecanismo de traslado de inquietudes para tratar de prestarles un servicio a las personas". Añadió que las acusaciones a su colaborador eran el resultado de una persecución para perjudicarlo directamente.

Lo cierto es que, aunque Yepes se ha cuidado de vincular su nombre a los delitos de tráfico de influencias y celebración indebida de contratos (cargos imputados a Jaramillo), la captura de su mano derecha puede ser un primer paso para esclarecer las irregularidades que durante décadas la maquinaria política de su partido ha cometido en el departamento de Caldas.

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