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| 11/17/2012 12:00:00 AM

El chofer del registrador Carlos Ariel Sánchez

SEMANA revela detalles inéditos que muestran una llamativa cercanía entre Carlos Ariel Sánchez y varios de los implicados en supuestos fraudes electorales en Valle y Cundinamarca.

Pocas veces el país ha tenido la oportunidad de conocer en detalle la manera como se roban unas elecciones. Y nunca antes se estaba tan cerca de llegar al fondo del fraude como parece estarlo en las tres investigaciones que se siguen por las votaciones a la Alcaldía de Cali, las atípicas para Gobernación en el Valle y la de la Alcaldía de Cota, Cundinamarca.

Por esos tres casos las autoridades tienen en la mira y hasta en la cárcel a fichas claves de la Registraduría Nacional e incluso, algunos de ellos, tienen nexos que llaman la atención con el registrador Carlos Ariel Sánchez y su mano derecha Alfonso Portela, director de Asuntos Electorales.

Pruebas en poder de esta revista muestran que uno de los cerebros del intento de fraude electoral en el Valle, era el antiguo conductor-escolta del registrador Carlos Ariel Sánchez, cuando este fue magistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Además, se descubrió que la muy criticada firma Procesos Electorales (Vea aquí su escritura) no era la única creada en el pasado por el registrador y por Portela, para asesorar a candidatos ‘quemados’ en elecciones. Y también que un ahijado político de Portela figura como pieza central en el escándalo de las elecciones atípicas de Cota y que al parecer fueron compradas.

Hasta ahora el problema se reduce a unas cuantas manzanas podridas dentro de la entidad, pero al juntar las piezas del rompecabezas aparecen coincidencias que generan mucho ruido alrededor del registrador y su amigo y compañero de trabajo, Portela.

Todo arrancó en agosto de 2011 cuando estalló el escándalo por miles de firmas que les fueron invalidadas a las candidaturas de Rodrigo Guerrero y Susana Correa, que los dejaban por fuera de la competencia por la Alcaldía de Cali. Aunque al final el asunto se reversó, en el aire quedó la denuncia de que a la campaña de Guerrero le habían ofrecido ganar las elecciones pagando una gruesa suma de dinero. El problema creció como espuma. Primero porque el entonces director del Censo Electoral, Hollman Ibáñez –otro de los hombres de confianza del registrador Carlos Sánchez–, que fue quien invalidó las firmas, tenía una relación sentimental con Eliana Salamanca, ficha política del polémico exsenador Juan Carlos Martínez Sinisterra.

Por otro lado, en las pesquisas de las autoridades se supo de nueve llamadas y un correo electrónico que durante el escándalo se cruzaron el registrador Carlos Ariel Sánchez, Elizabeth Garcés Sánchez y su esposo, el médico Jimeno Rojas. El dato habría pasado inadvertido de no ser porque la señora Garcés es prima del registrador, y el médico era asesor de la campaña de Guerrero y fue quien recibió la supuesta oferta de venta de las elecciones. Por ahora el funcionario más implicado en la investigación que adelanta la Fiscalía es Ibáñez, quien renunció a su cargo.

Pero en julio estalló en el Valle otro supuesto fraude electoral que aumentó el ruido alrededor del registrador. Ese día las autoridades capturaron a seis personas que al parecer pretendían blindar y alterar los resultados en favor del candidato a la Gobernación, Francined Cano, también ficha política del exsenador Martínez Sinisterra.

En la pesquisa realizada el mismo día de las votaciones, cayó un personaje pintoresco y muy reconocido en la Registraduría: Luis Enrique Forero Téllez. Según los investigadores, él era el cerebro, encargado de la parte logística de toda la operación de fraude, contactar a funcionarios de la Registraduría y la empresa privada que manejaría la información electoral.

Forero Téllez llegó a la Registraduría en 1993 como chofer mecánico. Entre 1995 y 1997 fue el conductor asignado al despacho del entonces magistrado Carlos Ariel Sánchez, en el CNE. Y aunque se retiró de la entidad en 2000, regresó en 2008, cuando Sánchez asumió como registrador general. En el puesto duró solo ocho meses porque lo declararon insubsistente.

¿Pero, qué hay de malo en que el registrador conozca a quien fue su conductor y luego se convirtió en cerebro de un fraude electoral? En principio nada, pero al indagar en detalle el pasado de ambos, aparecen coincidencias y amigos mutuos que llaman la atención. Por ejemplo, Forero Téllez tiene un récord que pocos empleados de la Registraduría pueden superar: gozar de 1.200 días compensatorios en menos de tres años. Lo particular del asunto, es que esos días los obtuvo cuando era el conductor del entonces magistrado Carlos Ariel Sánchez.

Pero ahí no paran las coincidencias. Cuando Forero regresó a la Registraduría, después del receso de siete años, presentó una hoja de vida donde afirma que entre los trabajos que desempeñó en ese tiempo, fue conductor durante cuatro años de la firma Abogados Consultores Asociados y que su jefe directo en esa empresa era el actual registrador. De hecho, en esa misma hoja de vida lo pone como su referencia personal.

La firma Abogados Consultores Asociados (Vea aquí su escritura) es una réplica de la polémica Procesos Electorales que denunció hace dos años El Espectador. En su momento se cuestionó que una firma de la que fueron dueños el registrador y su director de Asuntos Electorales ofreciera asesoría legal para salvar a políticos ‘quemados’, peleando votos mesa por mesa. El tema es investigado por la Fiscalía. Procesos Electorales está liquidada, pero Abogados Consultores sigue vigente en manos de familiares o allegados a Portela y al magistrado del Consejo de la Judicatura, Henry Villarraga.

En el supuesto fraude de las elecciones atípicas donde se eligió alcalde en Cota, el pasado 27 de mayo, aparece otro nombre común a Portela y el registrador. Se trata de Juan José Palacios Godoy, un abogado que llegó a la Registraduría en la era de Carlos Ariel y laboró bajo el mando de Portela. Palacios Godoy es primo del hijo del magistrado Villarraga y ahijado político de Alfonso Portela. Todos de Purificación, Tolima.

El nombre de Palacios es mencionado por Rubiela Díaz, excandidata al Concejo de Cota, como uno de los que participó en el fraude. La exconcejal dijo que ella presenció la “distribución y entrega de cuantiosas sumas de dinero al personal de la Registraduría”.

Los funcionarios a los que se refiere la denunciante, son los mismos implicados en el supuesto fraude del Valle. Palacios Godoy manifestó a esta revista que está tranquilo porque para la fecha de esa elección “ya me había retirado de la Registraduría”, para dedicarse a su otra pasión, el canto.

SEMANA también consultó con el registrador sobre su relación con el polémico Luis Enrique Forero Téllez y aunque fue enfático en precisar que “no me puedo pronunciar sobre el tema”, pues Forero entabló demanda contra la Registraduría, sí resolvió algunas inquietudes.

Primero, reconoció que en efecto Forero Téllez fue su conductor cuando era magistrado del CNE, pero aclaró que “él no solo trabajó conmigo, era conductor del CNE y estuvo a cargo de varios magistrados; y el visto bueno de esos compensatorios no los di yo. No lo hago ahora que soy registrador, mucho menos cuando era magistrado”, dijo.

En torno a la aparición de su nombre en la hoja de vida de Forero Téllez, como su jefe directo en la firma Abogados Consultores Asociados, y como referencia, dijo, “no lo conocí a él en Abogados Consultores. Yo creo que él no hizo parte de esa nómina ni trabajó en esa firma. Además, no puedo responder ni hacerme responsable por lo que una persona diga en su hoja de vida”.

Respecto a la firma Abogados Consultores Asociados, Sánchez Torres insistió que, al igual como lo hizo en Procesos Electorales, “son asuntos que cerré desde 2007. En esa fecha me retiré de todas las empresas a las que pertenecía y tenían que ver con temas de litigio”, aclaró.

Los investigadores del fraude en el Valle no están muy convencidos que Forero Téllez y compañía sean una rueda suelta dentro de la Registraduría; de ahí que en sus pesquisas se han topado con el nombre del mismo registrador o personas de su círculo de confianza.

Mientras tanto, el expediente madre de todo este escándalo avanza en el despacho de un fiscal especializado en Cali, en silencio y sin el reflector de los medios. El caso promete revelar que en la Registraduría existe un cartel que vende sus servicios al mejor postor y que por ahora salpica a varios amigos del registrador.

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