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| 8/11/2003 12:00:00 AM

El chulo-puerto

Las aves carroñeras tienen en jaque al aeropuerto Ernesto Cortissoz, de Barranquilla. De no lograrse la erradicación de los basureros ilegales podría ser cerrado.

Cientos de chulos o gallinazos, varios mataderos clandestinos y un cordón de botaderos de basura en los municipios de Malambo y Soledad tienen al borde del cierre al aeropuerto internacional de Barranquilla Ernesto Cortissoz. La solución es una verdadera 'papa caliente' por la indecisión política frente al impacto social que generaría el desalojo de cientos de personas que viven en torno a 25 basureros y el sacrificio legal e ilegal de todo tipo de animales.

El ultimátum de tres meses dado por el director de la Aeronáutica Civil, Juan Carlos Vélez, que tiene a punto del cierre al aeropuerto, fue precipitado por el aumento en el último año de los incidentes de aeronaves que han sido impactadas por chulos que sobrevuelan la zona. Todo se reduce a que municipios como Malambo y Soledad, incluso Barranquilla, han dejado proliferar los basureros en los alrededores del aeropuerto y como consecuencia la zona se ha vuelto un apetitoso atractivo para las aves carroñeras.

Es tan grave el problema que varios aviones han tenido que abortar los vuelos o aterrizar de emergencia ante la magnitud de los daños. Así le ocurrió al capitán Erwin Rodríguez cuando un gallinazo se metió en una turbina de su Dash 7 con 57 personas a bordo y tuvo que aterrizar de emergencia. "El daño fue tal que al avión se le apagó una de las cuatro turbinas", recuerda. En el último año se han presentado unas 12 emergencias de este tipo.

Las sucesivas administraciones se han pasado un problema que tiene varios ingredientes: la erradicación de los mataderos clandestinos y basureros ilegales; la reubicación de las basuras y la concientización de más de 800 zorreros que insisten en arrojar los desperdicios en inmediaciones del Ernesto Cortissoz.

Incluso, después de varias disputas políticas para la adjudicación del manejo de las basuras del municipio de Soledad, la empresa concesionaria Garza, que en apariencia era la solución para el manejo de los desperdicios, se ha convertido en una de las mayores responsables debido al mal manejo de sus residuos. El gobernador, Alejandro Char señala que "Soledad tiene una empresa que supuestamente es el concesionario del manejo de las basuras, pero no atiende sino a la mitad de la población, por eso les toca usar a los carromuleros".

El problema tiene otros ingredientes, Yosmath Navarro vive en una pequeña finca a pocos metros de la cabecera de la pista e ignora los problemas que causa. Desde hace más de 30 años con su familia quema a cielo abierto cientos de toneladas de huesos de desperdicio, que son utilizados como concentrados para la industria avícola y también son una delicia para las aves carroñeras. "Nunca nos han llamado para hablar de eso", señala.

Así, a tres meses de cumplirse el ultimátum de la Aerocivil, hay un principio de acuerdo: la Alcaldía de Soledad declaró la urgencia manifiesta, a su vez la Gobernación del Atlántico dispuso de 150 millones de pesos para trasladar las basuras a un relleno en Sabanagrande y se ha puesto en la difícil tarea de erradicar los basureros, conciliar con carromuleros, autoridades ambientales y las administraciones municipales para evitar que se cierre el principal aeropuerto de la región. Mientras tanto los chulos siguen volando en el espacio aéreo del Ernesto Cortissoz.
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