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| 2/13/1995 12:00:00 AM

EL COMPLOT

La revelación de un plan para atentar contra el Fiscal General confirma que algunos delincuentes le están cogiendo miedo a la Fiscalía.

EN LA NOCHE DEL DOMINgo 11 de diciembre, pocas horas antes de viajar a Medellín, el fiscal general, Alfonso Valdivieso, recibió una llamada urgente en su casa. Un alto oficial de la Policía le comunicó que los servicios de inteligencia de esa institución acababan de obtener información que señalaba que al día siguiente un comando terrorista iba a detonar un carro bomba en Medellín. "Señor fiscal, no viaje. Tenemos la información, pero es difícil determinar el sitio donde van a hacer explotar el vehículo. Lo cierto es que quieren atentar contra su vida", le dijo el interlocutor a Valdivieso, que de inmediato aplazó el desplazamiento a la capital antioqueña.
El Fiscal no le dio mayor importancia al incidente. Pero el jueves pasado se produjo la confirmación del campanazo de alerta de diciembre último y, por primera vez, la inminencia de un atentado hizo que los organismos de seguridad, coordinados por la Fiscalía, actuaran sin vacilaciones.
Ese día, nuevamente, los servicios de inteligencia, que habían dirigido sus operaciones hacia la Cárcel Nacional Modelo, descubrieron que desde el pabellón de máxima seguridad salió una orden perentoria: había que asesinar a Valdivieso. De inmediato se tomó la decisión de ocupar el centro carcelario. Hacia las cuatro de la madrugada del viernes unos 250 hombres del Ejército penetraron a la Modelo y tomaron por sorpresa a los internos. Simultáneamente la Policía y el DAS allanaron una docena de residencias en Bogotá y Medellín y detuvieron a 10 personas, sindicadas de integrar el comando terrorista.
Conjurado el peligro, pocas horas después el vicefiscal, Adolfo Salamanca, hizo claridad sobre el asunto: "De tiempo atrás se venían adelantando pesquisas para detectar un plan terrorista, orquestado desde algunas cárceles, contra el Fiscal. Y era Juan Diego Arcila Henao, alias 'Tomate', la persona que directamente estaba liderando ese plan".
Salamanca informó que la Fiscalía decidió trasladar a Arcila a la cárcel de El Barne, en Tunja. Simultáneamente el ente fiscalizador le abrió otra investigación, esta vez por concierto para delinquir.

UNA PAPA CALIENTE
La posibilidad de un atentado contra Valdivieso, surgió por primera vez a finales de noviembre del año pasado, tres meses después de haber asumido el cargo, como consecuencia de algunas decisiones adoptadas por la Fiscalía para impedir que 'Tomate' saliera de la cárcel. El pasado 17 de noviembre un juez sin rostro ordenó su libertad con el argumento de que éste había permanecido en prisión por más de 700 días sin que la justicia resolviera su situación jurídica, cuando la ley establece un plazo de 240 días. Sin embargo, cuando su familia se dirigía a cancelar el equivalente a mil salarios mínimos fijados como fianza, un fiscal sin rostro le dictó orden de captura por tenencia de elementos de comunicación no permitidos en la cárcel. Posteriormente fue vinculado a los atentados terroristas ejecutados por el cartel de Medellín.
Arcila Henao fue capturado en noviembre de 1992, acusado de ser el presunto pagador de bandas de sicarios al servicio de Pablo Escobar. Después confesó los delitos de narcotráfico, enriquecimiento ilícito y falsedad personal y solicitó la terminación anticipada del proceso. No obstante, la negociación de la pena, fijada en 40 meses de prisión, ha fracasado porque el proceso ha peregrinado penosamente por las fiscalías de Bogotá y Barranquilla, por el despacho de un juez regional, luego por el Tribunal Nacional y finalmente por el Ministerio de Justicia.
Frente a la gravedad de lo ocurrido, el fiscal Valdivieso le dijo a SEMANA que no se dejará coaccionar por los narcotraficantes y, muy por el contrario, anunció que impulsará una reforma radical en el sistema carcelario, al que acusó de permitir que los delincuentes continúen delinquiendo desde las cárceles.
Todo esto resulta muy desalentador, no sólo porque significa la reaparición del fantasma de los magnicidios, sino porque confirma que en la aplicación de la política de sometimiento a la justicia se cometieron muchas ligerezas en el pasado reciente. Pero, como le dijo a SEMANA un funcionario de la Fiscalía, existe un único consuelo: "Si estos delincuentes están pensando en el atentado personal contra la cabeza del ente acusador es porque en cierto modo están comenzando a sentir el peso de la ley. Como lo dijo alguna vez el Quijote de la Mancha: Ladran, luego cabalgamos".
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