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| 5/16/2012 12:00:00 AM

El conductor de la buseta, un guerrero de la vida

A los 60 años, Humberto Aldana trabajaba de sol a sol para ganarse el pan de cada día. Conducía la buseta que quedó destrozada por la bomba contra el exministro. Edwin Aldana habló con SEMANA sobre su padre: "Es un guerrero y va a salir de esta calamidad", dice.

Humberto Aldana nació en Mesitas del Colegio, Cundinamarca. En sus últimos 20 años ha trabajado como conductor de transporte público en Bogotá. Como los demás transportadores del país, madruga todos los días a las 3:30 de la mañana para recoger su buseta, la misma que, en fotos y en videos, le dio la vuelta al mundo este martes, cuando el vehículo quedó destrozado por la explosión de un artefacto imantado, ocurrida en el norte de la capital.
 
El bus, con placas SIG 125, afiliado a la empresa La Nacional, y el cual cubría la ruta San Francisco-Bochica, estaba ubicado al lado del carro del exministro Fernando Londoño, contra quien se perpetró el atentado.
 
En un comienzo, algunos medios de comunicación señalaron a Humberto de sospechoso y circuló la versión de que alguien había lanzado el artefacto desde la buseta. Minutos después, el Puesto de Mando Unificado (PMU) lo reportó como una víctima mortal.
 
Entre informaciones erróneas, la familia de Humberto entró en una ruleta de emociones, desde la angustia y la incertidumbre, a la felicidad que trajo la noticia de que Humberto seguía con vida. La prueba fue un video de seguridad que registró cómo el hombre corrió herido. El conductor fue transportado a la Clínica Country, al norte de Bogotá.
 
"Mi papá es conductor hace más o menos 20 años. Es padre de cuatro hijos de diferente esposa. Son dos esposas", relata Edwin Aldana, el segundo hijo de Humberto.

Edwin, operario en una fábrica de dulces, recuerda que su padre es "servicial y no tiene problemas con nadie. "Es un hombre guerrero y echado pa lante con su familia (...) Cuando estábamos chiquitos los acompañábamos en los paraderos", relata.
 
El conductor, quien se encuentra en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Country, tras sufrir gravemente el impacto del explosivo, tiene cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, ambas menores de edad y estudiantes de primaria y bachillerato.
 
Humberto vive con su esposa, Isabel Aparicio, y sus dos hijas, en el barrio La Libertad, en la localidad de Bosa.
 
La realidad de los cuatro jóvenes cambió este martes. Jimmy, de 35 años; Edwin, de 30 años; Diana Paola, de 14 años, y Claudia Milena, de 9 años, enfrentan una situación injusta, pero ante la positiva evolución médica de su padre, están optimistas.
 
"Ayer lo vimos mal. Hoy, muchísimo mejor. Pudo mover la mano que le recuperaron. Gracias a Dios está mucho más estable. Mi padre ya abrió los ojitos, movió los deditos y su brazo derecho. El médico nos dio una esperanza hace unos minutos, cuando nos dijo que gracias a Dios, el cerebro de mi papá no tuvo ninguna afectación", cuenta Edwin, quien añade que Humberto deberá ser sometido a una cirugía de mandíbula.
 
Los primeros momentos angustiantes de la familia de Humberto corrieron por cuenta de las autoridades y los medios, que en medio del afán y la desesperación, registraron la muerte de Humberto.
 
"Mi esposa me llamó para decirme que había pasado un atentado y que parecía que era la buseta de mi papá. Luego, me llamaron para decirme que mi papá se había muerto. Fue un momento impactante, me lo dijeron así, seco. Fue un baldado de agua fría. Luego la esposa de mi papá me llamó para decirme que estaba vivo", relató.
 
"La noticia de mi hermano fue un momento terrible y de mucha angustia. Es terrible matar a gente inocente. No sabemos ni por qué hicieron eso. Lo único que sé es que Dios los perdonará (a los responsables del asesinato)", dijo María Teresa Aldana, hermana melliza de Humberto, quien aseguró que lamentaría cualquier consecuencia del atentado, así su hermano no hubiera sido uno de los heridos. "Si él no hubiera parado en ese momento, hubiera sido otra persona", dice.
 
Hace ocho años Humberto maneja la buseta que quedó destruida, un vehículo que era propiedad de María de Reyes, quien fue la primera en hablar sobre las cualidades del conductor.
 
"Humberto es un gran trabajador. Todos los días se levantaba a las 4 de la mañana para trabajar. Es una persona de toda mi confianza, pero gracias a Dios ya está confirmado que sigue con vida. Una persona como él, no lo volvemos a encontrar", dijo en su momento la mujer. "Es honesto, colaborador y compañerista", agregó la hija de María.
 
Edwin le relató a Semana.com que el próximo 30 de mayo su padre se pensionará. "En Bogotá todo es inseguro. La verdad, él ya estaba cansado". Después de este día tendrá más tiempo para jugar su deporte preferido: el tejo."Lo único que le deseo a mi padrecito es que mi Dios me lo bendiga y le dé mucha fuerza. Va a salir de esta calamidad", dice.
 

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