Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/09/30 00:00

El Congreso invisible

Al lado de los conocidos figurines de siempre, en el Congreso hay algunos representantes ocupados en otros temas clave para sus regiones que nunca mojan prensa.

Odín Horacio Sánchez,Juan Carlos Valencia,Pedro Vicente Obando, Óscar Fernando Bravo y Joaquín Camelo son algunos de los congresistas más desconocidos

En el salón elíptico del Congreso hay un cuarto de 'san Alejo' donde los congresistas guardan los proyectos que han presentado decenas de veces pero que nunca han sido aprobados. Este cajón está lleno de iniciativas innovadoras y relevantes, pero que por controvertidas y costosas nunca pasan. Una y otra vez son atropelladas por el frenético ritmo de la agenda gobiernista, que es la que marca la parada. Lo urgente siempre le termina ganando a lo importante.

En esta esquina los congresistas curtidos dejaron sus sueños de grandes proyectos de infraestructura y de reformas estructurales. Los viejos cada vez miran menos hacia el cuarto de san Alejo: son prácticos y se dejan llevar por la corriente. Dejan las causas perdidas a los nuevos o a los que vienen de zonas apartadas, poco famosos y que se empeñan en pelear contra molinos de viento.

Estos congresistas, llenos de esperanza y con la ingenuidad de cualquier novato, se convierten en los defensores de las causas perdidas. Cuando hablan parecen pintando con las palabras un nuevo país. Como con un pincel imaginario ubican en el mapa decenas de municipios olvidados con nombres que pocos conocen: Murindó, Cumaral, La Primavera, Isla Culebra, Taminango, Acandí, Juradó. Mencionan comunidades y sectores que en el día a día del Congreso han sido olvidados debajo de miles de gacetas con títulos de macroproyectos.

Por ejemplo, el representante del Chocó, Odín Sánchez, habla de los niños 'juradozeños' que ante la ausencia de Estado en su pueblo que queda en la frontera con Panamá, sólo izan la bandera azul y blanca del vecino país en las ceremonias de la escuela.

Indagar por sus proyectos o sus propuestas es lanzarse en una aventura en la que se construyen grandes troncales que unen al sur con el centro del país, puentes en el río Orinoco que abren el comercio con Brasil y una salida a Venezuela para aumentar las exportaciones y solucionarles la vida a poblaciones apartadas. En la que se habla de constituyentes regionales y de referendos para preguntar cuál es el sistema de salud que debe reemplazar la Ley 100; de titulación de tierras en el Chocó y de la lógica que tiene que Quibdó, a través de una ley, se convierta en uno de los puertos más importantes del país.

El representante Óscar Fernando Bravo, elegido por el Partido Conservador por Nariño, quiere promover un estatuto de fronteras. La experiencia de su departamento le mostró que el actual no sirve. "Como no hay unas normas fijas de frontera para los intercambios comerciales, nuestros municipios cercanos a Ecuador, como Ipiales, quedan a la deriva cuando en el vecino país se elige nuevo Presidente", mencionó. "Yo apoyo esa propuestas, pues en Puerto Carreño hay muchas trabas para pasar la gasolina desde la vecina Venezuela. Nos podríamos ahorrar hasta 6.700 pesos por galón", dice Hernando Betancourt, representante del Vichada por el partido Alas Equipo Colombia.

Para Betancourt su región es el futuro del país, pero necesita "una ayudita del gobierno". Por eso aspira a gestionar una troncal que acerque su capital a Villavicencio, pues en este momento todo se transporta por aire, porque el deterioro de las carreteras es tal, que hoy son dos días de camino por tierra. "Por lo menos, en la próxima reforma tributaria Vichada, como San Andrés, debería quedar exenta del IVA en el trasporte aéreo", añade.

Sánchez, representante por el Chocó, quiere que el país pague la deuda histórica que tiene con este departamento, que cumple 60 años de fundado. "Durante años explotaron nuestro suelo y nuestra gente, obteniendo mucha riqueza. Esperamos una mínima corresponsabilidad", dice, al tiempo que cuenta que presentará un proyecto para que a los resguardos negros, como a los de los indígenas, se les compense el impuesto predial. Él y otros representantes afrocolombianos se unieron para promover un proyecto contra la segregación. "En este país hay casos concretos de racismo, pero la gente se hace la boba". "¿Es que eso no es importante?", increpa el congresista.

Juan Carlos Valencia, de Risaralda, sostiene que otra comunidad que está en el cajón del olvido son los cafeteros, que durante tantos años le entregaron su trabajo y riqueza al país. Por eso citó a la comisión quinta al presidente de la Federación de Cafeteros para pedirle cuentas. "Ahora con el éxito de Juan Valdez, que está por todas partes, es bueno preguntarse cómo se están invirtiendo los recursos del Fondo Nacional del Café", menciona. Para este representante está demostrado que la falta de inversión de este fondo en la zona cafetera se ha traducido en una ola de violencia.

Sobre este tema de conflicto armado, Pedro Vicente Obando, del Polo Democrático, en Nariño, dice que se la va a jugar toda por la educación. "No sólo pensar en cobertura sino en calidad. Pues esta es la única solución para alcanzar la equidad", afirma. Joaquín Camelo, liberal de Cundinamarca, está de acuerdo con este principio, pues es un convencido de los beneficios de la educación ciudadana y los procesos de concertación.

Camelo está muy afectado por la situación de su departamento, que a pesar de estar en el centro del país depende cada vez más de la capital. "Yo voy a trabajar por un proyecto de vida digno para Cundinamarca, que históricamente ha puesto todos sus recursos al servicio del desarrollo industrial de Bogotá con un costo inmenso. No recibimos nada de desarrollo social, sólo peajes y troncales", mencionó Camelo. Aseguró que todo va a ser peor cuando entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Y es que frente al TLC, todos tienen preocupaciones e ideas para sus regiones. River Franklin, vallecaucano elegido por el Polo Democrático, tiene sus reparos. Él aspira a ser el superhombre que, en unión con su bancada, saque adelante un proyecto que desde hace 15 años está en el tintero: el 'Estatuto del trabajo'. "Desde la Constitución de 1991 está pendiente reglamentar este derecho de tercera generación, que debe ser especialmente protegido ante las nuevas reglas del TLC". También quiere apersonarse del puerto de Buenaventura, para que sea faro de desarrollo de su región.

Cientos de ideas como las de estos representantes reposan perdidas en las oficinas de los 268 congresistas. Muchas no prosperan porque parecen más de locos que de legisladores, pero muchas otras son serias, innovadoras y refrescan la agenda política que discute a diario el país. ¿Pueden estas agendas alternativas llegar a ser realidad?

La verdad es que no la tienen fácil. Con la nueva Ley de Bancadas, los autores de las iniciativas deben convencer primero a su partido de que presente y apoye los proyectos; luego, hacerles lobby para que el gobierno se interese por ellos y después, hacer el trámite por comisiones y plenarias que están ocupadas en los temas más calientes.

Para eso es el Congreso, para que el país abogue por sus necesidades, y a pesar de que sólo se dice que los congresistas no trabajan, a veces lo que pasa es que el esfuerzo de muchos no se nota.

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