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| 5/24/2008 12:00:00 AM

El contrapeso al Tío Sam

Con el nacimiento del Consejo Suramericano de Seguridad, Colombia se puede quedar aun más sola en el continente. ¿Cómo se está moviendo el ajedrez político militar de la región?

La idea de crear un Consejo Suramericano de Seguridad, una especie de Otan del continente, les gustó a todos los presidentes de la región, menos a uno: Álvaro Uribe. El gobierno de Colombia fue la voz disonante durante la cumbre realizada en Brasil para discutir esta propuesta.

Uribe, aunque anunció que estudiaría la iniciativa, expresó claramente que la OEA sigue siendo el espacio para dirimir los conflictos de la región. Algo de lo que no todos los demás están seguros. La OEA, como se sabe, es un espacio donde Estados Unidos termina imponiendo sus políticas, lo que les genera desconfianza a casi todos los gobiernos de izquierda de América Latina, que suelen ser antiimperialistas.

La propuesta de un consejo de seguridad es el desarrollo lógico de los esfuerzos de integración suramericana que ha venido liderando Brasil. Para nadie es un secreto que, al sur del Río Grande esta es la Nación más poderosa del continente, que está disparada económicamente, y que los más serios analistas del mundo le auguran en pocas décadas un lugar entre las cinco grandes potencias del planeta. Nadie que aspire a construir una potencia deja de lado el tema de la seguridad.

Por el contrario, guste o no, esta suele ser la piedra angular sobre la que se edifican los grandes proyectos de integración. La Otan, por ejemplo, fue la primera piedra a la unidad europea, y mucho antes de que la OEA viera la luz, ya existía la Junta de Defensa Interamericana.

Brasil no está disputando abiertamente el liderazgo militar de Estados Unidos. "Se trata de que algunos problemas de los suramericanos sean resueltos en instancias de Suramérica. Es una propuesta abierta para ir diseñando la arquitectura de la defensa latinoamericana" ,dice Héctor Saint- Pierre, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal Paulista de Brasil. Pero si la idea de un Consejo Suramericano de Seguridad sale adelante, sin duda el Tío Sam pierde terreno en su patio trasero. El Consejo sería un mecanismo ágil y funcional para trabajar en prevención o reacción frente a conflictos fronterizos, que serviría para compartir formación y hacer ejercicios militares conjuntos, y para construir un mercado regional de material de guerra.

Así, por ejemplo, un conflicto entre varios países, como el que desató el bombardeo al campamento de Raúl Reyes, no sería tratado en primera instancia en la OEA -donde Estados Unidos tuvo influencia según muchos para que Colombia no fuera sancionada-, sino en este Consejo, donde sin duda los brasileños llevarían la batuta y donde Colombia habría salido, seguramente, condenada.

En últimas, el Consejo sería una instancia más política. Según Saint-Pierre, la idea es que este consejo no sea una instancia sólo de militares, como lo es la Junta Interamericana, sino un espacio más político, con presencia de los cancilleres, donde además haya una fuerte veeduría de la sociedad civil.

En el continente la propuesta ha encontrado un buen clima. Por un lado, en la región ha coincidido un denodado esfuerzo de varios países -Chile, Venezuela, Brasil y Colombia- por invertir en armamento y en modernizar sus fuerzas militares, junto al avivamiento de conflictos cuyos desenlaces son difíciles de predecir. Es el caso del problema vigente en la región por el tema de las Farc, o la amenaza de secesión en Bolivia.

La propuesta de Brasil llega en un momento en el que Estados Unidos también está moviendo sus fichas en la región. A partir del próximo primero de julio se reactivará en los mares del continente, después de 58 años, la llamada Cuarta Flota. Según el Comando Sur, esta consistirá sólo en el despliegue del buque Boxer, que actualmente está en labores humanitarias en El Salvador, y la realización de ejercicios militares multinacionales. "La Cuarta Flota será apoyada por 80 personas desde nuestra base naval de Mayport en el estado de Florida, pero no contará con buques asignados de ningún tipo. Cuando la Cuarta Flota ejecute sus misiones, lo hará con barcos proporcionados por nuestra Armada, para uso específico de esas misiones. El buque más grande que trabajará con la Cuarta Flota es el buque hospital Comfort", dice José Ruiz, portavoz del Comando Sur.

Aun así, nadie desconoce que su presencia en las aguas continentales incrementará el monitoreo de Estados Unidos en la región. Monitoreo que sigue siendo centro de controversia permanente. La semana pasada se generó un nuevo incidente, cuando un avión espía norteamericano violó el espacio aéreo de Venezuela, y los ánimos se volvieron a caldear cuando el presidente Álvaro Uribe rompió su silencio sobre el tema de la base militar norteamericana que será levantada de Manta, Ecuador, y que no descarta que sea instalada en Colombia.

En medio de la diplomacia brasileña, y del incremento de la presencia de Estados Unidos están las jugadas militares del presidente venezolano Hugo Chávez. La revolución bolivariana de Chávez, por ser revolución, lleva intrínseco el elemento militar, y por bolivariana conlleva a su expansión en varios países. Chávez ha comprado gran cantidad de armamento convencional, pero lo que más preocupa a muchos de sus vecinos es su planteamiento de guerra asimétrica.

Aunque inicialmente nadie se tomaba en serio la hipótesis de guerra de Chávez, porque parecía descabellada, las evidencias que ha arrojado el computador de Raúl Reyes, en el sentido de que éste estaría financiando y armado a las Farc, y no con cualquier bicoca, sino con 300 millones de dólares, se han empezado a convertir en una preocupación. El proyecto bolivariano podría ser expansionista no sólo en términos políticos, sino en términos militares, apelando al crecimiento y la proliferación de guerrillas.

Sin duda, la propuesta de crear un Consejo Suramericano de Seguridad está a mitad de camino entre la tradicional hegemonía de Estados Unidos en la región y las propuestas revolucionarias de Chávez. Y justamente para que llegue a funcionar, los analistas ven dos obstáculos: Colombia y Venezuela. Colombia porque en función de su lucha contra las Farc tiene una adhesión profunda con Estados Unidos, que es el país que en últimas le ha tendido la mano y al cual necesita para no desfallecer en el intento de derrotar militarmente a la guerrilla. Nadie más en el continente tendría ni la voluntad ni la capacidad de darle semejante apoyo. El otro obstáculo es Chávez porque con el dinero que tiene (y mientras el petróleo sigue subiendo) puede llegar a tener demasiado peso en un organismo suramericano.

Pero, si se mira del otro lado, justamente Brasil puede servir como árbitro de los conflictos y moderar muchísimo a presidentes más radicales como Chávez. Brasil, con su aspiración de potencia de primer mundo, no va dejar que el mandatario venezolano lo opaque.

El hecho de que Uribe haya pedido tiempo para estudiar la propuesta deja abierta la posibilidad de que se ingrese al Consejo más adelante. Fuentes del Ministerio de Defensa le dijeron a SEMANA que Colombia tiene en principio la consideración de que el Consejo no debería excluir temas de seguridad, como terrorismo y narcotráfico. Algo a lo que no le camina ningún país de Suramérica donde desde cuando terminaron las dictaduras, los militares han quedado al margen de los asuntos de seguridad interna.

En todo caso, con Colombia o sin ella, el Consejo de Seguridad Suramericana se instalará en el segundo semestre de este año, y Uribe deberá enfrentar un gran dilema. Por un lado, si se queda por fuera, se aísla de la región aun más. Una región que ya le critica su incondicional adhesión a Estados Unidos y su doctrina de transgredir fronteras en su lucha contra las Farc. Ingresar al Consejo también sería un riesgo, dado que varios de los gobiernos allí sentados han apoyado en mayor o menor grado al enemigo interno de Colombia, que es la guerrilla. Y no se sabe si Brasil, con sus nuevos bríos, pueda ser un contrapeso suficiente para mantener el equilibrio y la paz en la región.
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