Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/02/01 00:00

El crimen por el que Colombia rendirá cuentas

Se trata de una investigación por la muerte del campesino Marino López ocurrida en 1997.

Esa incursión fue ordenada por el entonces comandante de la Brigada 17 del Ejército, Rito Alejo del Río. Foto: SEMANA

El próximo lunes la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, arranca un nuevo ciclo de estudio de varios casos denunciados en ese tribunal que tienen que ver con asesinatos, bombardeos, destituciones de magistrados, libertad de expresión y hasta mala práctica médica.

Durante 15 días los jueces analizarán denuncias de Ecuador, Honduras, Argentina y Colombia. En el caso de este último, el país tendrá que rendir cuentas por la muerte de Marino López, un habitante del corregimiento de Bijao, Chocó, ocurrida el 27 de febrero de 1997.

La muerte de López, a quien calificaron de guerrillero, se dio en medio de la llamada ‘Operación Génesis’, una incursión conjunta entre miembros del Ejército y los paramilitares contra las comunidades negras de varios corregimientos del medio Atrato.

Esa incursión fue ordenada por el entonces comandante de la Brigada 17 del Ejército, Rito Alejo del Río, quien en ese entonces había hecho causa común con paramilitares del bloque Élmer Cárdenas de Urabá. El maridaje Ejército-paramilitares buscaba dentro de su estrategia, copar la región que estaba en manos del Frente 57 de las FARC.

Fue por ese homicidio, además del desplazamiento forzado que produjo la operación, que el excomandante de la Brigada 17, general Rito Alejo del Río, terminó condenado a 25 años de prisión por el Juzgado 8 especializado de Bogotá.

En el expediente de la Fiscalía quedó registrada la forma ‘salvaje’ como actuaron los paramilitares. En septiembre del 2008,  SEMANA contó los detalles de esta historia de terror: “A Marino le pidieron su documento de identidad. Lo tildaron de guerrillero. Él les dijo: 'Ustedes saben que yo no soy guerrillero'”.

Entonces, los ‘paras’ no le hicieron caso, desenvainaron un machete y comenzaron a perseguirlo. Marino intentó huir arrojándose al río, pero los hombres de camuflado le gritaron: “Si huye, le va peor”. Él decidió regresar pensado que le perdonarían la vida. Cuando llegó al borde del río extendió su brazo izquierdo para salir del agua y, de un tajo, alias ‘Manito’ le cortó la cabeza con el machete. Continuó con los brazos y las dos piernas a la altura de las rodillas. La gente del pueblo observó en silencio la carnicería”.

Ahora, 16 años después de ese homicidio, Colombia deberá rendir cuentas. Como lo dice un comunicado de la Corte, “los jueces analizarán los supuestos bombardeos y las alegadas violaciones de derechos humanos como torturas y la ejecución extrajudicial de Marino López, además de las amenazas de muerte, los saqueos y la destrucción de bienes" en contra de la población, que habrían ocasionado el "desplazamiento forzado de cientos de personas de esas comunidades, mayoritariamente mujeres, niñas y niños".

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