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| 11/13/1995 12:00:00 AM

EL CULPABLE

Tras dos largos años de investigaciones más científicas que jurìdicas, la Policía logró identificar al agente Diego Valencia Blandón como el criminal que violó y asesinó a Sandra Catalina Vásquez en la III Estación de Policía de Bogotá.

FALTABAN TAN SOLO CUAtro días para que el fiscal 107 de la Unidad de Familia que tenía a su cargo la investigación de la violación y asesinato de la niña Sandra Catalina Vásquez Guzmán cerrara la etapa de investigación del proceso. Hasta ese momento las pruebas que tenía la Fiscalía apuntaban más hacia la impunidad que al esclarecimiento de los hechos.
El jueves pasado, los investigadores que durante más de dos años armaron el rompecabezas para determinar quién o quiénes habían sido los culpables de este vil asesinato que estremeció al país y que produjo la más grave crisis interna de la Policía, dieron en el blanco. Después de evaluar las diferentes evidencias obtenidas durante el proceso de investigación y de conocer los resultados de las pruebas genéticas realizadas por el FBI, en Estados Unidos, los investigadores de la Dijin y la Fiscalía llegaron a la conclusión de que estaban muy cerca del culpable. Por esta razón pidieron unos días más al fiscal 107 y se comprometieron a entregarle al asesino de Sandra Catalina Vásquez.
Los investigadores tenían tres cartas sobre la mesa, las cuales correspondían a agentes que habían estado ese domingo 28 de febrero de 1993 prestando servicio en la III Estación de Policía. Aunque en principio se llegó a sospechar del propio padre de la niña, el agente Gustavo Vásquez González, las pesquisas posteriores los guiaron hasta un hilo conductor que apuntaba hacia el también agente Diego Fernando Valencia Blandón. Todos los cargos que existían contra el padre de Sandra Catalina fueron desvirtuados con el paso de los días. Al tiempo se justificaban las sospechas que comprometían a Valencia Blandón, cuya muestra de sangre fue enviada a Estados Unidos para su análisis por parte del FBI, junto con residuos de semen encontrados en la ropa interior y el cuerpo de Sandra Catalina.
Finalmente el resultado de estas pruebas llegó el pasado 28 de septiembre a la Dirección General de la Policía. Según el informe del FBI las muestras de ADN de la sangre del agente Valencia Blandón coincidieron con el ADN encontrado en los residuos del semen examinado. La probabilidad de que las muestras de ADN de dos personas coincidan es de uno en 10 millones en la raza hispana; en otras palabras, significaha que en Colombia solamente tres personas de los 30 millones de habitantes tendrían el mismo ADN. Este resultado dejó en claro la culpabilidad de Valencia Blandón. Basados en esta evidencia los investigadores decidieron interrogar a Valencia, quien una semana atrás había sido destituido de la Policía por sus antecedentes de mala conducta y serios lìos que lo involucraban con corrupción de menores.
El pasado jueves Valencia se enfrentò al interrogatorio de los investigadores. Segundos antes de iniciar la diligencia le fue entregado el informe del FBI para que lo leyera. Ante la contundencia de la prueba, el ex agente no tuvo salida distinta a la de confesar el crimen. Durante varias horas relató lo que ocurrió esa mañana en la estación. De manera cruda reconoció que había violado a Sandra Catalina y dijo que cuando la niña trató de escapar de sus manos la tomó por los hombros, la ató con el cordón de ajuste de su chaqueta y luego la estranguló. Pero la escena más dramática de su relato fue cuando confesó a los investigadores que una vez cometido el crimen colgó de una viga de un baño del tercer piso el cuerpo inerte de la pequeña.
Dos años y seis meses necesitaron las autoridades para aclarar uno de los crímenes que más repudio ha causado en el país. El propio general Rosso José Serrano juró, unos días después de su posesión como director de la Policía, que el atroz crimen de Sandra Catalina no quedaría impune y que él no descansaría hasta encontrar al culpable. Con el confeso asesino de cara al país, el mismo Serrano tuvo unas palabras para expresar toda su indignación: "La Policía Nacional le pide perdón a la sociedad por este infame crimen".
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