Domingo, 26 de febrero de 2017

| 1997/11/24 00:00

EL CURA REPITE

Sin la mayoría absoluta del Concejo el cura Hoyos vuelve a la Alcaldía de Barranquilla. Su reto: acabar con la polarización de la ciudad.

EL CURA REPITE

La campaña a la Alcaldía de Barranquilla se caracterizó más por las malas palabras que por las buenas ideas. En efecto, mientras un millón de barranquilleros esperaban que los candidatos expusieran sus propuestas para mejorar los servicios públicos y generar más empleos _dos de los principales problemas de la ciudad_, el cura Bernardo Hoyos y varios seguidores del médico Humberto Caiaffa emprendían una ofensiva de epítetos y ofensas personales que terminó por confundir a los electores. Para el editor político del diario El Heraldo, Rafael Sarmiento, "desde hacía muchos años no veíamos una campaña tan agresiva y en la que se llegó inclusive a las amenazas personales". Sin duda alguna la voz cantante de las agresiones verbales la tuvo el cura Hoyos, quien volvió a recitar el mismo libreto que había utilizado en las campañas anteriores y en el cual primaba la intimidación verbal por encima de un programa de gobierno. Esa estrategia le permitió a Hoyos ocupar por primera vez la Alcaldía en 1992 y también sirvió para que su candidato, Edgar George, ganara las elecciones de 1994. A pesar de ello la administración de Hoyos fue reconocida por propios y extraños como una de las mejores y sin duda durante su gestión la ciudad adquirió una nueva dinámica. George, por su parte, continuó con algunas de las obras del cura Hoyos y cumplió con el programa que había ofrecido durante su campaña. No obstante, su enfrentamiento con el sacerdote frenó varias de las iniciativas favorables para el desarrollo de Barranquilla. El gran reto para el cura Hoyos en su nueva administración será el de unificar la ciudad en torno de objetivos comunes. En esta oportunidad el polémico sacerdote no contó con el respaldo mayoritario que tuvo en 1992. Prueba de ello es que esta vez no tendrá el dominio del Concejo de la ciudad. Analistas barranquilleros consultados por SEMANA consideran que si el cura Hoyos no deja a un lado sus pasiones y sus odios no podrá repetir los aciertos de su primera administración. El mejor diagnóstico de la situación actual lo hizo un joven político de la ciudad, "más que grandes obras de infraestructura, que hacen falta sin duda, lo que Barranquilla necesita es que se acabe con la polarización de la ciudad, que debe ser superada cuanto antes. Esa es la verdadera bomba de tiempo. Y la obligación que tiene el cura es desactivarla".

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