Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/02/05 00:00

EL DEDO ACUSADOR

En medio de la guerra de versiones que anficipa la batalla jurídica por las indemnizaciones, comienzan a aclararse las responsabilidades de la tagedia del avión de American Airlines., 27664

EL DEDO ACUSADOR

SI LOS FAMILIARES DE LAS víctimas del vuelo 965 de American Airlines que se estrelló en cercanías de Buga el pasado 20 de diciembre tuvieron una Navidad negra, el Año Nuevo no les pinta para nada mejor, al menos en lo que a comenzar a olvidar se refiere. Desde las primeras horas de 1996 los medios de comunicación y los implicados no han hecho otra cosa que hablar de las posibles causas del accidente del Boeing 757. Los debates y las polémicas no han parado, trayendo a diario las imágenes del siniestro.
La semana pasada se caracterizó por una cada vez menos discreta confrontación entre controladores aéreos y pilotos. La primera piedra la lanzó el diario Miami Herald cuando el miércoles 3 publicó un artículo en el cual dos pilotos veteranos, después de realizar un detallado examen de las grabaciones de la cabina, concluyeron que la culpa de la tragedia aérea había sido exclusivamente de la torre de control del aeropuerto internacional de Cali, Alfonso Bonilla Aragón.
De acuerdo con el diario estadounidense los pilotos, que prefirieron no dar a conocer sus nombres, dijeron estar insatisfechos con los resultados de un informe preliminar que las autoridades de la aviación colombiana dieron a conocer el pasado 28 de diciembre, en el cual culparon a la tripulación por el accidente del Boeing 757 y absolvieron al controlador aéreo, además de afirmar que las dificultades idiomáticas nada tuvieron que ver con la tragedia.
Según los pilotos que hablaron con el Miami Herald, "en este accidente el controlador y elpiloto no se entendieron entre sí, en parte, a causa de problemas idiomáticos. El controlador daba autorizaciones que no tenían sentido porque no disponía de radar y no podía ver el avión ". De acuerdo con los dos pilotos el accidente se registró poco después de que un controlador aéreo del aeropuerto le dijo a la tripulación del avión que sobrevolara un haz de radio en Tuluá. En ese momento el Boeing 757 de American Airlines ya había sobrevolado Tuluá y la tripulación pidió permiso para evitar Tuluá y volar directamente hacia Rozo, a escasas millas de Cali (ver gráfico). El controlador respondió autorizando la maniobra pero casi de inmediato solicitó otra vez sobrevolar el haz de radio de Tuluá. La tripulación aceptó hacerlo y los pilotos ordenaron al sistema de dirección del avión que emprendiera vuelo hacia Tuluá tomando la ruta más corta. El sistema hizo que el avión girara hacia la izquierda, es decir hacia las montañas. Los pilotos, al comprender que esto era un error, anularon el funcionamiento u de la computadora y giraron a la derecha con la esperanza de regresar al valle, pero el cerro San José estaba demasiado cerca y nueve segundos después el avión chocó y saltó en mil pedazos, dejando en las laderas del cerro 164 cadáveres.
La versión de los dos pilotos que hablaron con el diario estadounidense fue confirmada por un capitán de una aerolínea colombiana que habló con SEMANA y prefirió guardar su nombre en reserva. "El informe preliminar presentado el 28 de diciembre donde se culpa a los pilotos es absurdo, pues al oír las grabaciones es claro que los controladores no tenían idea alguna de dónde se encontraba el avión, pues en reiteradas ocasiones solicitaron al piloto informar al pasar Tuluá dijo a SEMANA el capitán. Sin duda los controladores fallaron porque para ellos el avión estaba volando en la ruta sobre Buga y no sabían que la nave iba en dirección a las montañas".
Por su parte para el jefe de controladores aéreos del aeropuerto de Cali, Francisco Martínez, las explicaciones de los dos pilotos norteamericanos que culpan a la torre de control se basan en el obvio interés de la empresa y los pilotos de ese país por defenderse de cualquier acusación de responsabilidad en la tragedia. "En estos casos siempre hay demasiados intereses y cada uno vela por ellos. Por esa circunstancia la empresa quiere salvaguardar su prestigio y los pilotos estadounidenses tratan de defenderse", dijo Martínez a los medios la semana pasada.
Sin embargo en contra de la exoneración al controlador parecen ir ciertas reflexiones de sentido común. Independientemente de que aún hagan falta otros análisis, hay algo que ya va quedando en claro: el piloto pidió permiso para una aproximación directa y, o fue autorizado para ello, o al menos así lo entendió; cuando ya estaba avanzando en desarrollo de esta aproximación directa recibió una instrucción del controlador para que aterrizara desde el norte, en vez de ir hasta el sur de la pista y girar en U, algo que parecía confirmar que podía aproximarse directamente; luego se inicia la confusión, cuando el controlador le pidió a la tripulación que volara sobre Rozo el último punto antes de la cabecera de la pista y segundos después le dijo que informara cuando pasara por el radiofaro de Tuluá, cuando este punto ya había sido superado en la ruta; esto confundió al piloto, quien ordenó al computador de la nave buscar el radiofaro de Tuluá; fue entonces cuando el avión giró a la izquierda y se encontró con el cerro.
El anterior relato indicaría que el controlador pudo haberse equivocado al decir Tuluá en vez de Rozo. Y a su vez el piloto, que hubiera podido pedir una confirmación pues era absurdo hablar de Tuluá a esas alturas de la aproximación, ordenó al computador de la nave buscar Tuluá sin detenerse a pensar un segundo en el asunto. Este análisis es el más lógico que se puede deducir de la lectura de la conversación entre piloto y controlador, pero aun así, y a pesar de que las cosas no lucen muy bien para el controlador, habrá que esperar que terminen las investigaciones antes de decir la última palabra.

¿EN QUE ESTABA EL PILOTO?
Pero aparte de lo anterior, las afirmaciones de Martínez en el sentido de que la aerolínea se estaba protegiendo quedaron sin piso al día siguiente cuando, en un ejemplo de transparencia que sorprendió a más de uno, American Airlines informó a la opinión pública en un comunicado de prensa que en los restos del piloto de la nave los investigadores forenses colombianos habían hallado trazas de alcohol. La aerolínea anunció que la Administración Federal de Aviación=FAA=le había informado de ello y que era necesario esperar que concluyeran todas las pruebas para saber el verdadero alcance de este hallazgo.
La noticia cayó como un balde de agua fria y durante varias horas pareció que el curso de la investigación podría dar un giro de 180 grados. En menos de 24 horas la responsabilidad de la tragedia habia pasado de la tripulación a los controladores y había vuelto de los controladores a la tripulación. Pero las autoridades forenses colombianas se encargaron de enfriar nuevamente el debate. Según el director del Instituto de Medicina Legal, José Gregorio Mesa, la información revelada por la aerolinea era pura especulación porque el Instituto aún no habia entregado a la Fiscalia los resultados de las necropsias. Además, de acuerdo con los expertos, es dificil saber si la presencia de alcohol en el cuerpo del piloto se debe a que ingirió licor antes de volar o durante el vuelo, o si por el contrario se debe al proceso de descomposición del cadáver. "En estos casos puede darse que los azúsares de los cuerpos en descomposición generen alcohol y por eso estos análisis deben ser vistos con sumo cuidado antes de sacar conclusiones apresuradas", explicó a SEMANA una fuente de Medicina Legal.
Durante los próximos días será necesario realizar otro tipo de análisis y complementarlos con informes sobre antecedentes de la hoj a de vida del piloto para establecer, por ejemplo, si acostumbraba a beber ono. Además, aun si las investigaciones concluyen que el alcohol hallado en el cuerpo del piloto es el resultado de la ingestión de licor poco antes o durante el vuelo, esto no necesariamente es concluyente en el señalamiento de responsabilidades. Para empezar, habrá que ver si la cantidad de alcohol encontrada en su cuerpo es importante o insignificante, algo en lo cual ni siquiera las diferentes legislaciones se han puesto de acuerdo pues se trata de una evaluación bastante subjetiva.

BATALLA POR VENIR
Atraidos por las millonarias indemizaciones y como se trata de una empresa norteamericana, cientos de abogados de Estados Unidos han llegado a Cali a pelearse la representación de Familiares de las victimas del accidente de American Airlines. Pero más que abogados con buenas intenciones lo que se ha visto en la capital del Valle del Cauca es una rapiña por conseguir clientes. Incluso algunos pools de abogados han contratado creativos para que les manejen la publicidad en Colombia. De acuerdo con el director ejecutivo de la Asociación de Pasajeros Aéreos de Colombia Apac=, Alejandro Vargas Turriago, "aunque no se puede generalizar, la mayoría de los abogados norteamericanos parecen aves de rapiña, buscan la presa con más carne y más sangre para apoderarse de ella y obtener el mayor provecho económico, olvidando lo esencial en este caso, que no es más que los intereses de los afectados por el accidente".
Esto último, al igual que la guerra de versiones y análisis anticipados que se vivió la semana pasada, parece confirmar que lo visto desde ya son los primeros disparos de una batalla juridica que ará mucho de qué hablar. Si la responsabilidad resulta ser del controlador, Aerocivil=es decir, el Estado colombiano=tendrá que cargar con los costos de buena parte de las indemnizaciones. Si el grueso de la responsabilidad recae sobre el piloto, la carga de las indemnizaciones quedará en los hombros de American Airlines con el agravante de que si la investigación confirma que el piloto habia consumido licor, el limite del seguro de 75 mil dólares por pasajero, vigente en el contrato que aparece en cada pasaje desaparecería.
Claro que, según los primeros indicios, puede que en este caso termine su cediendo algo parecido a lo que pasó con el accidente del 707 de Avianca a principios de 1990 en Nueva York: la responabilidad y por ello mismo la cuenta de las indemnizaciones debió ser con partida entre la aerolinea y las autoridades de Estados Unidos. Y a juzgar por la suma pagada en aquel caso unos 200 millones de dólares es comprensible que en el caso del accidente del vuelo 965 de American Airlines cuyos costos sin duda serán superiores por el número de victimas la batalla a librar entre quienes se disputan la responsabilidad vaya a ser larga y dificil.

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