Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2010/03/06 00:00

El dedo en la llaga

Más grave que la alianza entre las Farc y la ETA ha sido la denuncia hecha por un juez español de que el gobierno venezolano acolita esta macabra alianza. Hay un escándalo diplomático enorme, pero Uribe se muestra prudente, para reconstruir los lazos con Chávez.

El dedo en la llaga

El juez Eloy Velasco desató una tormenta política en España la semana pasada, cuando desde la Audiencia Nacional no sólo dijo que había pruebas de que las Farc y la ETA intercambian información para actos terroristas y entrenamiento militar, sino que además esta "colaboración ilícita" contaba con la "cooperación gubernamental venezolana".

La polvareda no se hizo esperar. El presidente José Luis Zapatero le pidió explicaciones a Hugo Chávez. Éste replicó: "No tengo que explicarle nada a Zapatero ni a nadie en el planeta". El canciller Miguel Ángel Moratinos trató de bajarle el tono al asunto y dijo que España sólo pedía colaboración. Pero la controversia ya era mayúscula. Mariano Rajoy y varios líderes del Partido Popular cuestionaron las amigables relaciones del gobierno con el caudillo bolivariano y pidieron que, de probarse los indicios, se rompieron relaciones con Venezuela.

Aunque el escándalo bajó de tono al final de la semana, pues el juez apenas dictó un auto de procesamiento y no un fallo, sigue siendo de la mayor gravedad política y muy difícil de manejar para Zapatero. Por un lado, está el repudio que en toda España genera la ETA y la mera sospecha de que Chávez apoya a los terroristas vascos podría movilizar a miles de personas en su contra. Por otro lado, España tiene enormes negocios en ese país suramericano, del que obtiene además el 4 por ciento de su petróleo y con el que está involucrado en una costosa exploración petrolera en el Orinoco.

En el meollo del conflicto está Arturo Cubillas, un vasco nacionalizado en Venezuela, a quien ahora se le señala de ser la cabeza de ETA en Suramérica y el encargado de profundizar las relaciones con las Farc. Cubillas es funcionario del gobierno de Chávez -en el Ministerio de Agricultura-, así como su esposa también de ascendencia vasca, y ampliamente conocido en los círculos de izquierda. Vive en la nación caribeña desde 1989 cuando fue acogido por el presidente Carlos Andrés Pérez, por solicitud expresa del entonces presidente español Felipe González, quien adelantaba un proceso de paz con el grupo vasco. Y ahora, en calidad de nacionalizado venezolano no puede ser extraditado.

Pero hay más. La justicia española tiene expedientes que revelan que las Farc y la ETA tienen una estrecha amistad desde 1993, sellada con la intención de trabajar juntos. De la amistad pasaron a los hechos. Los españoles incautaron documentos en los que se hablaba de 'Asunto Gabardina', que eran las pruebas que estaban haciendo los etarras desde hacía varios años con proyectiles de fabricación propia y plataformas de lanzamiento de largo alcance.

Se cree que fueron justamente los de ETA quienes les transfirieron a las Farc la mortal tecnología de los 'cilindros bomba' que tanto terror han sembrado en Colombia. ETA los usó por primera vez en 1987 contra un cuartel de la guardia civil. También hay indicios de que en 1999 se formalizaron las relaciones entre el Secretariado y los nacionalistas vascos y que incluso se utilizó el territorio venezolano para probar artefactos explosivos.

En el expediente reposan pruebas de que en el año 2000, durante la época de los diálogos con el gobierno, varios miembros de ETA recibieron entrenamiento en campamentos de la guerrilla y se comprometieron a buscar información sobre personajes de la vida política colombiana que vivían en Madrid o viajaban con frecuencia allí: el entonces presidente Andrés Pastrana, la embajadora Noemí Sanín, el entonces candidato Álvaro Uribe, el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, el hoy vicepresidente Francisco Santos, quien en ese entonces estaba como periodista en España, y Bernardo Gutiérrez, ex negociador del EPL, enemigo acérrimo de las Farc en Córdoba y Urabá, quien murió el año pasado por causas naturales.

Hasta ahí no hay demasiadas sorpresas pues las autoridades de España y Colombia, que se han colaborado mutuamente durante muchos años, sabían que ambas organizaciones estaban experimentando con explosivos y armas, y que tenían una fluida relación política. Sin embargo, ya en 2003 empezaron a aparecer indicios de que muchos de los entrenamientos y pruebas militares se estaban realizando en Venezuela.

Ese año el grupo vasco dictó un curso sobre bombas activadas a control remoto mediante teléfonos celulares, guerra urbana y módulos más especializados sobre el lanzamiento de cohetes. Estos cursos se habrían dictado también en 2006, 2007 y 2008 a los grupos de fuerzas especiales de las Farc. Sobre esto último hay testimonios de desmovilizados como alias 'Camilo' y 'Carlos' que estuvieron allí. Estos entrenamientos se habrían dado en una finca cercana a Guadalito en el estado Apure, y en el estado Zulia. El juez Velasco cree que era Arturo Cubillas quien los organizaba. Según testimonios que hay en el expediente: "Acudieron viajando por tierra vía Maracaibo, con el conocimiento y la compañía de una persona que vestía chaleco con el escudo de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar) y de un vehículo escolta con militares venezolanos".

Mucha de esta información estaba en los computadores de 'Raúl Reyes', capturados por la Policía colombiana después del bombardeo al campamento de Angostura hace dos años. A pesar de que estos archivos son prueba contundente, la justicia española hizo un juicioso trabajo no sólo para comparar estos datos con los expedientes de los últimos 17 años, sino para buscar nuevas pruebas. Personas que aparecían con seudónimo en los archivos de 'Reyes' lograron ser identificadas, como por ejemplo Cubillas.

Con base en todos estos indicios, el juez ordenó procesar a siete miembros de las Farc, entre los que se encuentran Rodrigo Granda y Remedios García, quien ya está sub judice en España; y seis miembros de ETA, incluido Cubillas.

Eloy Velasco es un jurista de la talla de Baltasar Garzón, conocido en España por llevar casos de fuerte incidencia mediática, que van al corazón de las organizaciones terroristas. Conduce, por ejemplo, uno de los procesos contra Arnaldo Otegi, el dirigente de Batasuna procesado por hacer apología de ETA; y también el caso de seis personas vinculadas a los atentados del 11-M. Por eso, aunque Miguel Ángel Moratinos ha hablado con Chávez varias veces por teléfono, para evitar una crisis, el mismo Presidente venezolano aceptó que "lo único que me dijo es que la justicia es independiente".

El asunto se volvió neurálgico en España porque Venezuela es un muy importante socio comercial del país europeo. En efecto, en agosto de 2008 ambos gobiernos decidieron ponerle fin a la rencilla que había dejado el "por qué no te callas" del rey Juan Carlos, y Chávez como gesto de reconciliación anunció que le vendería 100.000 barriles de petróleo a España, a muy buen precio, y que además le garantizaría el suministro por 100 años. Pero quizá más importante aún fue la firma de un acuerdo para que la empresa estatal de petróleos de España, Repsol, participe en la exploración de crudo en un sector de la Orinoquia donde se calcula puede haber entre 20 y 30 millones de barriles.

La providencia que acaba de expedir el juez Velasco no es una sentencia, por lo que muchos de los hechos son considerados apenas indicios. Sin embargo, contrasta la eficiencia de la justicia española con la colombiana. Mientras en dos años los ibéricos han corroborado y abierto expedientes a partir de los computadores de 'Reyes', en Colombia, más allá de las filtraciones a los medios de comunicación, no se han visto desarrollos judiciales importantes. Ello a pesar de que las autoridades consideran una verdadera "bomba" lo que hay en los discos duros.

El gobierno colombiano también ha decidido no meterse en la controversia entre España y Venezuela, a pesar de ser el tercero en discordia, y el ex presidente Andrés Pastrana se declaró sorprendido por ese silencio. El presidente Uribe, quien por lo demás también estaba en la lista de blancos posibles en España, dijo al respecto que "el hecho de que sea necesario investigar a un funcionario de un gobierno por participación con el terrorismo no quiere decir que ese gobierno o ese Estado sean terroristas ni que estén participando con el terrorismo".

Son tan importantes las relaciones entre Colombia y Venezuela que Uribe, consciente de que son ciertas las revelaciones de los computadores de 'Raúl Reyes' sobre los indiscutibles nexos de Hugo Chávez con las Farc, ha tenido que tragarse un sapo grande y salir a defender al Presidente venezolano. Eso indica la importancia de evitar que los incipientes acercamientos para reconstruir los canales diplomáticos de los dos países vecinos se vayan al traste por cuenta del debate desa-tado en la Madre Patria.

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