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| 10/3/2009 12:00:00 AM

"El derrotado es Samuel Moreno y los clientelistas"

Gustavo Petro habló de su victoria en la consulta del Polo Democrático Alternativo, del gobierno de Uribe y de las posibilidades de una consulta interpartidista.

Gustavo Petro cabalga el potro del Polo. El animal es bravo, está confundido, cansado y tiene muchos resabios que se le han venido conociendo en los últimos meses. Amansar la bestia y ponerla a trotar con paso fino es tarea del nuevo jinete. Petro al potro. Y a La Guillotina.

Gustavo Gómez: ¿Quién manda hoy en el Polo?
Gustavo Petro: En este momento, las bases ciudadanas que votaron en la consulta.

G.G.: ¿Y qué tanto pesa Carlos Gaviria?
G.P.: Simbólicamente, muchísimo.

G.G.: Gaviria dice que no está con usted. ¿Está contra usted?
G.P.: Su respuesta fue demasiado apresurada, después del resultado electoral. Siento que Gaviria va a estar conmigo.

G.G.: ¿La decisión de mantener a Jaime Dussán en la presidencia es una manera de dilatar los problemas del Polo?
G.P.: Es una manera, muy a la colombiana, de no tomar decisiones. Pero el Polo va a tomarlas.

G.G.: ¿Cuándo le recibe a Dussán la presidencia?
G.P.: Le dije a Dussán personalmente que mientras más rápido resolvamos el tema procedimental de la conducción del partido, más rápido nos ponemos en campaña a conquistar espacios ciudadanos.

G.G.: ¿El partido está hecho pedazos?
G.P.: El partido puede ser una alternativa de poder. Lo que sí tiene es una deuda de tipo financiero que vuelve pedazos a cualquiera, pero ha superado una buena prueba. Superó incluso a su votación anterior en consulta… no por mucho, pero está vivo.

G.G.: Si Lucho Garzón hubiera estado en el Polo, ¿habría sido más significativa la votación de la consulta?
G.P.: No, tuvimos el promedio histórico del Polo en los últimos cuatro años. No hubo retroceso, sí estancamiento, pero es el preludio de cambios. Y si el Polo no es capaz de llenar espacios, aparecerán en la política colombiana nuevas fuerzas.

G.G.: ¿Una manera de saludar a Los Tres Tenores y al Partido Verde Opción Centro?
G.P.: Una manera de saludar al arco iris.

G.G.: ¿Valioso respaldo para el Polo?
G.P.: Con sinceridad, estoy pensando en un acuerdo democrático. El Polo como partido creo que ha dado su máximo en el país. Tiene un espacio, pero el acuerdo es lo que realmente puede transformar la política en Colombia.

G.G.: ¿Acuerdo que desembocaría inevitablemente en una presidencia?
G.P.: No lo estoy planteando en términos puramente electorales, con el objetivo de mayo del año entrante. El acuerdo no se debe construir sobre la base de un pacto antirreeleccionista; no debe girar, en negativo, alrededor de Uribe. Lo concibo muy al estilo de la concertación democrática chilena, que no incluye todo el espectro político del país, pero que permitió una transición de la dictadura hacia la democracia. Es algo que, me parece, se puede dar en Colombia…

G.G.: ¿Porque estamos en una dictadura?
G.P.: No, pero se puede configurar.

G.G.: ¿Qué tan adelantados vamos en el camino de tenerla?
G.P.: La dictadura es la concentración del poder en manos de una persona. Para tener una dictadura, a los colombianos no nos falta sino otro mandato de Uribe. Y listo. Detenerla es la prioridad.

G.G.: ¡Entonces sí está acariciando el Toconur, el 'Todos-contra-Uribe'!
G.P.: No, porque el uribismo puede recapacitar. Quienes convocan a la dictadura son aquellas fuerzas dentro de la sociedad que le temen a la verdad, a la justicia y a la reparación. Extraditan a los paramilitares para acallar la verdad, empiezan campaña contra la Corte Suprema de Justicia con un intento de derribarla y hunden la Ley de Víctimas. Fuerzas que quieren seguir en el poder para cubrirse, protegerse. Los romanos siempre pensaron que la dictadura era para salvar a Roma de los bárbaros, y terminaron descubriendo que era para salvar a los bárbaros. A Colombia le pasará lo mismo si no sabemos maniobrar.

G.G.: ¿Maniobra que debe venir exclusivamente de la oposición?
G.P.: Puede venir del mismo Uribe, si manifiesta que no aspira a un tercer período. No veo por qué Uribe, después de haber ganado un gran aprecio popular, se pone en el camino de salvar a los bárbaros.

G.G.: No fue efectiva la maquinaria de Samuel Moreno para torcerle el cuello a usted en Bogotá, pero ¿no es la derrota de los Moreno también una derrota del Polo?
G.P.: Es, más bien, la demostración de que hay un voto libre. Soy una tendencia moderna dentro de la política colombiana, mientras que el clientelismo es premoderno. El derrotado es Samuel Moreno y los que apostaron al clientelismo.

G.G.: ¿Cuál es la interpretación que debe hacer Moreno de esa derrota?
G.P.: Que tiene que ponerse las pilas. Tiene tiempo. Su futuro político dependerá de lo que haga en lo que le queda de alcaldía. Personas muy cercanas le dijeron que su futuro dependía de la destrucción de Garzón y de Petro, y esa es una mala manera de ver la política. Estoy dispuesto a ayudarle a hacer una buena gestión porque el futuro de él y el mío dependen de lo mismo.

G.G.: Lucho dice que el Polo parece un partido sin candidato y Petro parece un candidato sin partido. ¿Válido?
G.P.: La frase no es exactamente de Lucho, sino de Antonio López, un cordobés muy agudo que trabaja con Lucho, y la dijo en una reunión donde yo estaba. Lo que hay que ver ahora es si el partido es capaz de encontrarse con su candidato.

G.G.: ¿Germán Vargas Lleras le dio la espalda?
G.P.: Nada de eso. Jamás he pedido que Vargas Lleras haga un acuerdo político conmigo. Todo lo contrario: creo que lo más coherente es que surja una derecha democrática, que alguna vez lideró Álvaro Gómez y que murió con él, y Vargas Lleras puede ponerse la frente de ella como parte del arco iris que necesitamos. Prefiero a Vargas Lleras como un uribista autónomo de Uribe que como un uribista raquítico haciéndome campaña electoral.

G.G.: ¿Es sólido Vargas Lleras?
G.P.: Recibió un golpe muy fuerte, el uribismo se llevó buena parte de su gente, y está en busca de un partido. Yo no, yo estoy en busca de un acuerdo democrático. Nunca pensé que él fuera parte de un acuerdo electoral con la izquierda democrática que estamos construyendo. No estoy interesado en bailar con él, sino en que baile solo. Hay que tener un interlocutor, y lo necesitamos al frente de una derecha democrática para construir un diálogo nacional.

G.G.: ¿Será que Vargas Lleras no quiere acuerdo sino adhesiones?
G.P.: No me meto en sus pantalones, pero debe entender que su principal rival no es Petro, sino Uribe.

G.G.: Mucho almuerzo interpartidista por estos días…
G.P.: Pero como aburridores, ¿no?

G.G.: No se habla de otra cosa que de la consulta interpartidista. ¿Cómo se la imagina usted?
G.P.: La consulta interpartidista es apenas un método. No nos afanemos con eso hasta que tengamos acuerdo democrático alrededor de defender la Constitución del 91 y de generar transformaciones concretas.

G.G.: ¿Con quién se ve usted en esas?
G.P.: El liberalismo, en la medida en que supere la fricción entre retornar al neoliberalismo y afincarse en la socialdemocracia; el Partido Verde y Fajardo, si supera el temor a que se le rompa la individualidad. Él sufre de una enfermedad que nosotros tuvimos alguna vez, pero hay cura para su mal.

G.G.: ¿Cuál es el aspirante con el que usted tiene más afinidades?
G.P.: Me encantaría trabajar, y lo he logrado en algunos momentos, con Antanas Mockus.

G.G.: ¿Sigue siendo Uribe, con la decisión que no anuncia oficialmente, quien determina el futuro de la política colombiana?
G.P.: Uribe es el presente, el futuro somos nosotros.

G.G.: ¿Qué le falta a usted para ser Presidente?
G.P.: Siete millones de votos.
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