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| 5/11/1998 12:00:00 AM

EL DILEMA DEL ELN

Muerto el 'cura' Pérez, después de 30 años de lucha guerrillera, este grupo subversivo tendrá que decidir entre la guerra y la paz.

Por una de esas paradojas macondianas, Manuel Pérez Martínez, jefe máximo del ELN, no murió en combate. Al igual que Jacobo Arenas, ideólogo de las Farc, falleció por causas naturales. Pero su muerte sólo se conoció 51 días después cuando su sucesor, Nicolás Rodríguez, 'Gabino', lo comunicó por radio a los distintos frentes de la organización subversiva.
El 'cura', también conocido como 'Poliarco', murió el pasado 14 de febrero a las 6 y 13 minutos de la tarde. Le dijo adiós a las armas postrado en un cambuche en medio de la espesa selva del Catatumbo, su refugio, luego de cerca de 30 años de haber cambiado la sotana por el fusil a finales de los 60. No pereció en combate como hubiera sido lo lógico para un curtido guerrillero. Murió de hepatitis, como tal vez hubieran preferido morir los miles de colombianos que, año tras año, caen asesinados víctimas de una guerra de la que no son arte ni parte.
Manuel Pérez, sin embargo, alcanzó a dar su bendición al llamado preacuerdo de Viana, firmado en enero en España entre el gobierno y su grupo guerrillero. ¿El 'cura' estaba pensando seriamente en la paz después de tantos años de guerra? Así lo creen funcionarios que participaron en la negociación. Manuel Pérez había nacido el 9 de mayo de 1943 en Alfamén, provincia de Zaragoza (España).
Barajar de nuevo
El preacuerdo de paz quedó suspendido. Su filtración a través del diario español ABC y las denuncias posteriores de utilización política del tema de la paz lo congelaron. Ahora lo cubre un manto de incertidumbre, pues no se sabe a ciencia cierta si será posible reactivarlo con el próximo gobierno. Inclusive hay quienes se atreven a insinuar que los nuevos mandos del ELN podrían echar por tierra lo poco que se había logrado avanzar. Para nadie es un secreto que la muerte del 'cura' obliga a barajar de nuevo.
El alinderamiento de los nuevos jefes podría llevar varios meses. Si bien es cierto que la mayoría del Comando Central (Coce) pertenece a la llamada ala militarista del grupo, como 'Gabino', Antonio García y Pablo Tejada, 'Nacho', ninguno tiene el don de mando y la ascendencia que poseía el 'cura' en la base guerrillera."Ahora, sin el cura, ellos tienen que demostrar que son capaces de sacar adelante al ELN. Tienen que legitimarse. Y eso sólo lo logran mediante duros golpes en el campo militar. No creo que tengan tiempo ahora para asuntos políticos", dijo a SEMANA un ex compañero de lucha de Pérez.
El poder del 'cura' dentro de la organización fue conseguido a pulso y con audacia. Pérez llegó al ELN a finales de 1969, después de dejar las filas de la Iglesia, con dos sacerdotes españoles más, Domingo Laín y Carmelo Gracia. A pesar de las iniciales dificultades y de su total desconocimiento del combate fueron convirtiéndose en hombres de confianza del entonces cabeza del ELN, Fabio Vásquez Castaño.
Pérez no logró sobresalir en un comienzo. No era un buen combatiente, tampoco un buen político. Tenía, eso sí, una sólida formación intelectual. Era más bien indisciplinado, se dormía haciendo guardia y se perdía en las caminatas por el monte. En una ocasión lo dieron por muerto porque durante dos meses no dio señales de vida.
No fueron pocas las veces que estuvo en peligro. Un viejo compañero de lucha cuenta que fue a mediados de 1974 cuando Pérez más temió por su vida. Ricardo Lara Parada, comandante del ELN, ordenó su captura y traslado a una cárcel urbana en Barrancabermeja para someterlo a un consejo de guerra. Estaba acusado de malos manejos administrativos y de actos de indisciplina. Cuando todos pensaban que el 'cura' iba a aceptar su culpabilidad y a pedir la expulsión del movimiento, sacó un as bajo la manga. Escribió una carta a 'Gabino'. En ella le explicaba lo sucedido y remataba diciendo:'En caso de que me encuentren culpable no duden en fusilarme". Curiosamente, el hecho de ser clérigo lo salvó. "El ELN no puede ejecutar sacerdotes", le respondió 'Gabino'.
El incidente, no obstante, sirvió para que naciera una gran amistad entre los dos. La relación era complementaria. Mientras 'Gabino', campesino sin preparación académica, se dejaba guiar por su instinto, Pérez era un intelectual, formado bajo las orientaciones sociológicas de la teología de la liberación que habría de dar lugar en Colombia a la formación del Grupo Golconda, perseguido por las jerarquías católicas. Uno era amigo de los libros, el otro de las armas.

Terrorismo y extorsión
Al instinto de 'Gabino' y a la audacia del 'cura' Pérez se sumó el ingenio de Pablo Tejada, 'Nacho', un ingeniero de petróleos santandereano, quien llegó para aportar la tecnología y los conocimientos en asuntos administrativos. Los tres diseñaron la que sería, a mediados de la década de los 80, la nueva estrategia terrorista del ELN: la voladura de oleoductos y la extorsión a las multinacionales petroleras. Muy pronto el éxito de la estrategia los convirtió en los dirigentes más temidos y respetados dentro del grupo guerrillero.
El terrorismo y la extorsión fueron la bocanada de oxígeno que les permitió resurgir después del golpe de Anorí entre 1972 y 1973, cuando el Ejército los puso al borde del aniquilamiento. Allí murieron los principales líderes del ELN, entre ellos los hermanos Manuel y Antonio Vásquez Castaño. Fabio Vásquez, el otro jefe guerrillero, huyó a Cuba.
El primer tanque de oxígeno y el más importante se lo suministró al ELN la Manessmann de Alemania. A comienzos del 84 debió pagar dos millones de dólares por la liberación del ingeniero Werner Schoodt, quien había llegado al país para construir el oleoducto Caño Limón Coveñas. El caso de la Manessmann fue el primero pero no el único. A partir de ese momento el ELN convirtió el tubo en objetivo militar, a punto de que diseñó toda su estrategia de acuerdo con las zonas de influencia petrolera. Los guerrilleros empezaron, entonces, como una forma de chantaje, a obligar a las multinacionales a realizar obras sociales en la región. Así los 'elenos' ganaban por partida doble: exprimían a las multinacionales e intentaban ganar terreno entre la población mostrando como propias las obras de desarrollo de las zonas petroleras.
Desde entonces, el ELN ha convertido la política petrolera en caballito de batalla para cualquier posible acercamiento con el Estado. Ninguna negociación que se emprenda con ese grupo subversivo podrá dejar de lado el tema de la explotación de los recursos naturales en Colombia.
Paradójicamente, el terrorismo del ELN encontró su mejor aliado en el miedo de los directivos de las multinacionales, quienes sabían que inyectando recursos a la organización guerrillera se libraban de las garras del lobo. Este perverso concubinato quedó por primera vez en evidencia en mayo de 1985 cuando The Wall Street Journal publicó las declaraciones de Armand Hammer, presidente de la Occidental, según las cuales"le estamos dando empleo a la guerrilla, le damos trabajo de proveedores y nos encargamos de la población local. Eso ha funcionado hasta ahora y ellos nos protegen de las demás guerrillas".
Los hechos demostrarían que el remedio era peor que la enfermedad. Poco tiempo después de conocerse las declaraciones de Hammer, el ELN puso un carro bomba frente a la sede de la Occidental en el norte de Bogotá. El 'cura' Pérez justificaba su estrategia de muerte y terror como"una política antiimperialista para hostigar a los gringos en la extracción del crudo".
Bajo la orientación del 'cura' el ELN no sólo le disparó a las multinacionales. También inició en Colombia una nueva modalidad de terrorismo: el terrorismo industrial, puesto en práctica la primera vez con la voladura de la planta de Cementos Río Claro (Antioquia), también a mediados de los 80. Fue el primer atentado guerrillero contra una industria ciento por ciento nacional. El ELN acusó a los directivos de la empresa de patrocinar grupos paramilitares en la región."Frente al terror oficial no queda más que el terror revolucionario", decía el 'cura' Pérez para justificar los actos terroristas de los 'elenos'.
Tan grave como las pérdidas económicas producidas por los atentados del ELN son los daños ecológicos de dichas acciones. Es tal su dimensión que la ONU está a punto de pedir que sean declarados oficialmente como crímenes contra la humanidad. En el caso de Caño Limón Coveñas, por ejemplo, el oleoducto ha sufrido 514 atentados en los últimos 12 años. Por lo menos 6.000 hectáreas de terreno con potencial agrícola y pecuario y 2.600 kilómetros de ríos y quebradas han sufrido grave daño ecológico.
De acuerdo con Eduardo Verano de la Rosa, ministro del Medio Ambiente, por culpa de los atentados del ELN se "han esfumado 18 millones de dólares en crudo derramado, 20 millones de dólares en costos de reparación y el país ha perdido 1.500 millones de dólares por el crudo que se ha dejado de producir como consecuencia de las voladuras".
El secuestro no ha estado ajeno a las prácticas del ELN y que se sepa el 'cura' siempre dio aprobación a esta siniestra práctica. La organización está vinculada a secuestros masivos de gobernadores, alcaldes y secretarios de Gobierno y Hacienda. En efecto, el ELN bajo el mando del 'cura' Pérez fue la primera organización guerrillera que empezó a someter a juicios políticos a los empleados oficiales. Con frecuencia los medios de comunicación registran el secuestro de funcionarios a quienes el ELN pide cuentas en juicios que llaman 'populares'. Es un hecho que bajo el mando del 'cura' Pérez el ELN inauguró la modalidad del 'cogobierno' en algunas regiones del país.
Que sigue
Muerto el 'cura' Pérez, la nueva dirección nacional tiene un objetivo central: legitimarse ante la base de la organización, que al parecer no ve en sus miembros a quién pueda reunir las condiciones del 'cura' como figura con capacidad de unificación y convocatoria. Lo grave es que, para muchos, la legitimación podría darse a través de actos militares y no de planteamientos políticos. Entre otras cosas, porque el ELN tiene que ganar poder no sólo frente al Estado, sino frente a las Farc que, hoy por hoy, es el grupo con mayor protagonismo en el conflicto interno colombiano.
Para lograr esto último hay un serio inconveniente. Si antes los dos 'Manueles', Pérez y Marulanda Vélez, 'Tirofijo', tenían línea directa y se comunicaban los planes, las cosas ahora serán diferentes. Para empezar, ninguno de los nuevos dirigentes del ELN conoce a 'Tirofijo'. Ninguno lo ha tratado personalmente. Ninguno sabe en realidad qué piensa el comandante de las Farc sobre la guerra o sobre la paz. De entrada, pues, hay dificultades de entendimiento entre las dos organizaciones guerrilleras.
Otra tarea que espera a los miembros de la dirección nacional es la de sostener la unidad del movimiento, ya de por sí maltrecha por la separación del Frente Domingo Laín, el más beligerante de los que conforman ese grupo subversivo. Para ello, dicen los conocedores del tema, deberán superar sus propias ambiciones y limitaciones. Si bien nadie duda de que las riendas las tiene 'Gabino', está por verse qué tan determinante será el papel de García, con mayor formación política, y queda en el misterio el rol del más desconocido, pero no menos influyente 'Nacho'. Detenidos Francisco Galán y Felipe Torres en la cárcel de Itagüí, el futuro es incierto. Por lo pronto, tendrán que dirimir sus diferencias internas y determinar el camino por seguir. ¿La paz o la guerra? Esa es la pregunta
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