Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/5/2015 3:00:00 PM

El doble discurso con las cifras de cultivos ilícitos

El debate alrededor del uso del glifosato desnudó una curiosa paradoja: la existencia de dos mediciones opuestas sobre los sembrados de coca en el país. ¿Por qué?

Cuando se trata de mostrar la efectividad de las políticas de lucha contra el negocio de las drogas ilícitas en Colombia se usa un censo; pero cuando se debe advertir sobre los efectos negativos que traerá la suspensión de las fumigaciones aéreas con glifosato, se usa otro.

Esa es la conclusión a la que llega cualquier colombiano desprevenido cuando escucha hablar acerca del censo de cultivos ilícitos en el país. Y sucedió esta semana cuando varios medios nacionales y agencias de noticias replicaron un informe en el que se advierte el incremento del 39 % de los sembrados de coca en Colombia, durante el año 2014.

La fuente de semejante dato es nada menos que la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, y este aparece publicado en su portal de internet. “Datos del gobierno de Estados Unidos para el cultivo de coca y producción de cocaína en Colombia, mostraron un aumento significativo en el 2014. Varios factores probablemente influyeron en éste, incluido el aumento de los cultivos en las zonas fuera del alcance de erradicación aérea”. (Ver informe)

A renglón seguido el documento anexa una tabla que muestra el histórico de áreas sembradas con cultivos ilícitos desde el 2001 hasta el 2014 y en efecto allí se observa que mientras en el 2013 las hectáreas cultivadas fueron 80.500, el año pasado subieron a 112.000.

No obstante, lo que muchos ignoran es que en materia de medición de cultivos ilícitos en Colombia, existen dos censos. El de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, (ONDCP), por su sigla en inglés; y el de la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito, UNODC. Lo curioso es que ambos censos son diametralmente opuestos.

Por ejemplo, mientras que para la Casa Blanca el censo del 2013 arrojó 80.500 hectáreas sembradas con matas de coca; para el Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de Naciones Unidas, era de apenas 48.000 hectáreas. (Ver informe SIMCI de Naciones Unidas)

Una fuente de Naciones Unidas en Colombia consultada por este portal aclaró que la diferencia de resultados obedece a la metodología empleada, “en nuestro caso nos basamos en imágenes satelitales y visitas de campo con GPS”, explicó la fuente tras advertir que el informe de la Casa Blanca sobre el mismo tema sale cada año “meses antes del nuestro”.

Más paradójico es que desde hace varios años tanto este Gobierno como el anterior vienen usando el censo de Naciones Unidas y no el de la Casa Blanca para mostrar los resultados del programa de fumigación aérea con glifosato y erradicación manual de las áreas sembradas con coca en el territorio nacional.

Es más, en el informe anual que el Ministerio de Defensa presenta cada año sobre “logros de la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad ( PISDP)”, en el cuadro de reducción de cultivos ilícitos usa las cifras del censo de Naciones Unidas y no el de la Casa Blanca.



Ante las polémicas cifras, fuentes del ministerio explicaron que para la formulación de políticas públicas de lucha contra las drogas “se tienen en cuenta ambos censos”.

No obstante, llama la atención que el reciente informe de la Casa Blanca, que hace énfasis en el incremento de los cultivos ilícitos, le dedicara buen espacio a destacar las fortalezas del programa de fumigaciones aéreas, justo ahora que ese tema está en discusión en el país.

“El cultivo de coca en Colombia se redujo en un 53 % desde el 2007 hasta el 2012 y se mantuvo estable en el 2013, gracias a que los programas de erradicación aérea y manual mostraron buenos resultados”, dice el documento del Gobierno americano.

Y como era de esperarse ese doble discurso en el manejo de las cifras de cultivos ilícitos en Colombia causó suspicacias, ya que desde hace una semana en el país se armó una polémica por cuenta de la solicitud que hizo el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, de suspender el uso del Glifosato como herbicida para destruir los cultivos de coca.

La decisión la tomó luego de que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), adscrita a la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtiera que hay pruebas de que el glifosato puede causar cáncer en animales y potencialmente en los humanos.

El primero en oponerse ante el pedido del minsalud fue el propio Juan Carlos Pinzón, su homólogo en la cartera de Defensa. “Me parece que uno no puede oponerse a posiciones que tienen contenido científico técnico, pero también está claro que hay múltiples estudios sobre estos temas que no son concluyentes, que incluso invitan a un análisis mucho más científico, mucho más detallado”, señaló mindefensa en su momento.

El tema también sirvió para que contradictores del Gobierno se pronunciaran al respecto, como lo hizo el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe. “Lo que no puede permitir el país es que los acuerdos del Gobierno con las FARC nos lleven a que Colombia se inunde de droga”, dijo en su cuenta de Twitter.

Y el procurador Alejandro Ordóñez no se quedó atrás, "es coincidente con las exigencias que las FARC han venido haciendo en ese sentido. Los argumentos no son científicos, son de naturaleza política. El ministro no puede pretender desmontar una política pública con conclusiones no definitivas”, declaró a varios medios.

Ante la disyuntiva por la existencia de dos censos sobre cultivos ilícitos y que al parecer se usan de manera conveniente de acuerdo a las circunstancias, ahora la pregunta que muchos se hacen es, ¿a quién le creemos?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.