Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/05/23 00:00

EL DORADO YA NO BRILLA

En pleno tiempo de apertura, y cuando màs falta hace, el terminal aéreo de Bogotà pasa por su peor momento. ¿Qué planes hay para mejorarlo?

EL DORADO YA NO BRILLA

UNA HILERA DE PASAJEros se agolpa en una de las puertas de acceso al terminal. El ingreso es a cuentagotas, pues la máquina de rayos X para revisar el equipaje está fuera de servicio. El trabajo lo hacen dos vigilantes, quienes sobre una destartalada mesa de madera desBaratan las maletas para requisarlas. La fila aumenta al igual que las protestas pero a nadie parece importarle. Afuera el tráfico es un caos. La vía de acceso al terminal está bloqueada no sólo por los conductores que imponen la ley del más fuerte, sino por los equipajes que se descargan de los vehículos y se arrojan a la mitad de la calzada. No hay autoridad que imponga el orden.
El tiempo transcurre, y cuando por fin se logra atravesar la puerta de acceso, los pasajeros comienzan a vivir su propio calvario. El primer piso, donde operan los despachos de 50 empresas aéreas -nacionales e internacionales- es un mercado persa. Nadie sabe para dónde coger. No existe señalización alguna que indique dónde están ubicadós los despachos de cada aerolínea. No hay pantallas que informen sobre las salidas y llegadas de los vuelos. Las pocas oficinas de información permanecen repletas de pasajeros que piden infructuosamente una respuesta a sus inquietudes. El pasillo de circulación está invadido por despachos provisionales que se montaron para atender algunos vuelos internacionales y oficinas donde están operando las nuevas aerolíneas que han ingresado al país.
Otro tanto sucede con las salas de espera, los baños o los teléfonos públicos. En las salas, los pasajeros tienen que sentarse en el piso o sobre sus equipajes porque no hay hay asientos suficientes. Los baños están, en su mayoría, fuera de servicio, y cuando los habilitan es imposible utilizarlos por su desaseo. Los teléfonos nunca funcionan y los aparatos para el servicio de larga distancia permanecen sin línea.
Todo este caos ocurre en el aeropuerto más importante de Colombia. Nadie entiende cómo en plena apertura económica y de cielos abiertos, la capital del país tiene un terminal aéreo en el más completo abandono. La Procuraduría General de la Nación, en una investigación que realizó sobre seguridad aérea, señaló que hace 20 años no se invierte un sólo peso en Eldorado y no entiende el porqué la tasa aeroportuaria más cara del país se cobra precisamente en el terminal bogotano. La procuradora para asuntos de vigilancia administrativa, Alicia Rubiano, señaló que es tal el desgreño administrativo del aeropuerto que el problema tocó fondo ya hace muchos años y que se necesita mano dura y no paños de agua tibia para que Eldorado sea funcional y acorde con las necesidades que hoy impone la apertura.

¿QUE ESTA PASANDO?
El problema es de tal magnitud, que el aeropuerto Eldorado ni siquiera tiene licencia de funcionamiento. En repetidas ocasiones la Secretaría de Salud del Distrito ha exigido a las distintas administraciones del terminal realizar una serie de obra, para evitar el cierre. Pero nada de esto se ha hecho. En el rubro de inversiones, apenas hay una partida anual de dos millones de pesos para mantenimiento. Suma irrisoria que no alcanza ni para la dotación de ceniceros.
Con esos dos millones de pesos se ha pretendido atacar problemas tan graves como la contaminación que se produce por filtraciones de las aguas negras con el agua potable que surten los baños y lavamanos. Con ese mismo dinero también se ha pensado impermeabilizar la cubierta de los muelles nacional e internacional, así como la de las salas de espera y los pasillos, porque cuando llueve todo se inunda. Eso fue lo que ocurrió hace unas semanas en la Librería Eldorado. Los daños que causó la lluvia ascendieron a 10 millones de pesos. El problema de las filtraciones es tan grave que ya, incluso, representa un riesgo: se descubrió que debajo de las escaleras eléctricas y en la subestación que genera la energía del aeropuerto hay resumideros de agua que en cualquier momento pueden ocasionar una tragedia.
Parte de ese viacrucis que viven a diario los pasajeros que utilizan Eldorado se siente en las zonas de equipajes. Las bandas transportadoras son obsoletas y casi nunca están funcionando. No existe vigilancia alguna y la pérdida de maletas es un dolor de cabeza que a diario afrontan las compañías aéreas y los usuarios. A eso se agregan las colas interminables en la sección de inmigración. Allì existen apenas seis cubículos, con seis agentes del DAS, para atender los vuelos internacionales, que en un momento dado pueden ser cuatro a la misma hora, con no menos de 500 pasajeros.
El vandalismo y el robo de equipos y enseres es otro de los problemas que tiene Eldorado. De acuerdo con el informe de la Procuraduría General de la Nación, de los muelles nacional e internacional han sido sustraídos 18 parlantes del sonido interno, que anuncian la salida o llegada de vuelos. Las cámaras del circuito cerrado de televisión para la vigilancia del terminal están en su mayoría fuera de servicio por acción de los vándalos. Y hasta las lámparas y los filtros de las luces de la cabecera de la pista de aproximación han sido robadas.
Pero la incomodida no es el único dolor de cabeza de los pasajeros. A eso se agregan los retrasos en los vuelos, que fácilmente superan las dos horas. Como sólo existe una pista para recibir 650 vuelos que salen o llegan diariamente, la congestión del espacio aéreo es casi como la de cualquier trancón en la Avenida Caracas. Cada vez que un avión se aproxima a Eldorado, debe sobrevolar la Sabana en promedio 45 minutos antes de aterrizar. Ese tiempo, sólo en combustible, significa un gasto de 5.000 a 6.000 libras por avión.
Aparte de eso están los riesgos que representan la carencia de equipos de radioayudas que garanticen la seguridad de la operación. La mayoría son anticuados y reciben un precario mantenimiento. Y como si esto fuera poco, hace unas semanas el avión cargado de explosivos que aterrizó de emergencia en la pista dañó la radioayuda de aproximación ILS, que garantiza la seguridad del aterrizajé. Hubo necesidad de habilitar un radiofaro, que no es lo más confiable. Por eso cada vez que hay mal tiempo el aeropuerto se cierra y los vuelos deben ser desviados a Cali o Medellín, lo que aumenta los retrasos en la operación aérea.

¿QUE SE VA A HACER?
Frente a este panorama tan sombrío la administración de Fernando Zarama, director de la Aeronáutica Civil, ha decidido meterle la mano a Eldorado. Un proyecto, cuyo costo es de 16.000 millones de pesos, pretende volver funcional el terminal aéreo. Los trabajos de remodelación ya se iniciaron. La primera etapa -que se entregará en tres meses- comprende reformas a los muelles nacional e internacional: habilitar 23 nuevas posiciones para descongetionar la plataforma de parqueo de las aeronaves; independizar las zonas de circulación del muelle internacional, para que haya más vigilancia sobre los pasajeros que llegan y los que salen; aumentar a 18 los cubículos de la sección de inmigración, y remodelar el sistema de equipajes. Asimismo, en el segundo piso se reubicarán los almacenes y restaurantes. Las salas de espera se ampliarán en 900 sillas. Y en materia de servicios, no sólo se van a construir nuevos baños, sino que se está remodelando las redes de aguas negras y agua potable.
La segunda etapa del proyecto comprende la remodelación del primer piso y la ampliación de las vías de acceso al terminal. Estos trabajos se realizarán entre el segundo semestre de este año y parte de 1995. Pero la gran pregunta que queda en el aire es cuándo se va a construir la nueva pista de Eldorado. El diseño está listo desde hace nueve años, pero se requieren entre 50.000 y 60.000 millones de pesos para ejecutar los trabajos.
Sobre estas reformas al aeropuerto Eldorado ha habido mucha controversia. Algunos piensan que las obras actuales no pasan de ser un simple maquillaje; pero la administración de Fernando Zarama cree que no existe otra alternativa, pues construir un nuevo aeropuerto no está en los planes de la Aeronáutica Civil ni a corto ni a largo plazo.

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