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| 11/27/2010 12:00:00 AM

El 'dossier' del fútbol

En Estados Unidos, los narcotraficantes que se han entregado y los paramilitares extraditados han comenzado a destapar la caja de Pandora de la relación del balompié colombiano y la mafia. SEMANA revela escandalosas grabaciones.

El soccer, como se le conoce al fútbol en Estados Unidos, es un deporte que despierta pocas pasiones en ese país. Sin embargo, todo indica que se está convirtiendo en uno de los temas predilectos de la justicia estadounidense. Las autoridades norteamericanas han decidido prestarles especial atención a los narcos extraditados o que se han entregado, así a como media decena de ex jefes paramilitares presos en cárceles de ese país que conocen de primera mano y fueron protagonistas de los tentáculos de la mafia en el fútbol.

Para la justicia de ese país, hoy ya no hay duda de que el balompié es y ha sido una 'lavadora' gigante de plata del narcotráfico. Las evidencias de la presencia de dineros calientes y la huella de los paramilitares en este deporte son tantas y tan claras que con los dedos de las manos se podrían contar los equipos profesionales que hoy pasarían una revisión de las autoridades.

Si bien eso no es nuevo, la diferencia fundamental es que hoy, al contrario de lo que ocurrió en los años 80, la mayoría de quienes tienen los secretos del  fútbol están presos en sus cárceles y los tienen a la mano. Uno de ellos es el llamado nuevo gran capo del narcotráfico, Julio Alberto Lozano Pirateque, quien se entregó a la justicia de Estados Unidos la semana pasada para responder por los cargos de narcotráfico y lavado de activos.

Este hombre, conocido como 'Don Julio' o 'el Patriarca', junto con Luis Agustín Caicedo, alias 'don Lucho', comandaban el cartel del narcotráfico más poderoso del país, del que hace parte otro de los capos de la nueva generación, Daniel 'el Loco' Barrera. Esta organización, según la DEA, movió más de 912 toneladas de cocaína tan solo en los últimos cinco años, lavó más de 10.500 millones de dólares y tenía alianzas con los carteles mexicanos de Sinaloa y de los Beltrán Leyva.

Las investigaciones apuntan a que esa red usó el fútbol como una gigantesca lavandería de dólares de la mafia, por medio de diferentes equipos de primera y segunda división, entre ellos Santa Fe, Atlético Juventud Soacha F.C. (hoy registrado como Juventud Girardot) y el Expreso Rojo, que comenzó en Fusagasugá y ahora juega en Zipaquirá. También aparece el equipo Esmeraldas Fútbol Club, que habría sido usado para mover millonarios recursos, comprar y vender jugadores, lavar dinero y darse un aire de dirigentes deportivos.

Ese cartel optó por seguir el mismo camino que usaron los hermanos Rodríguez Orejuela o los miembros de la Oficina de Envigado, que básicamente consistió no solo en penetrar las entrañas de la justicia y el Estado, sino también las del juego más popular del país y del mundo.

Según la Fiscalía, Lozano Pirateque conoció al entonces presidente del Santa Fe, Eduardo Méndez, y decidió invertir siete millones de dólares para comprarles el equipo en 2002 a los herederos de César Villegas, quien era el máximo propietario del equipo capitalino y había sido asesinado. Durante varios años, el onceno habría sido usado para mover millonarios recursos e incluso hay testimonios que dicen que llegaban tulas llenas de dólares a las oficinas del club y que varias veces a algunos jugadores les cancelaron sus honorarios con dólares. Las pesquisas oficiales también demostrarían que se habrían movido millonarios recursos en la compra y venta de jugadores. Este naipe se empezó a desmoronar en 2007, cuando Eduardo Méndez se vio obligado a dejar la presidencia del equipo para ir a Estados Unidos a responder ante las autoridades de ese país por cargos de obstrucción a la justicia, en donde fue condenado a un par de años gracias a la negociación que hizo. Hace un par de meses regresó al país.

AUC Fútbol Club

La entrega a la justicia estadounidense del narcotraficante Lozano será clave para ahondar sobre la relación más reciente de 'narcos puros' y el fútbol. Pero ese es apenas uno de los aspectos de esta historia. En Estados Unidos están empezando a mirar con mucho interés otro de los capítulos: el de cómo los paramilitares lavaron millones de dólares del narcotráfico en la industria del balón.

La penetración paramilitar en el fútbol comenzó, al igual que la de los carteles de la droga, en los años 80, a través de la vinculación de dineros del narcotráfico a este deporte. Pero cuando los grandes capos compraron franquicias de las autodefensas para recibir los beneficios de la desmovilización de Ralito, se dio la transición. Los entonces comandantes paras más interesados en el tema del fútbol fueron alias 'Don Berna', 'Macaco' y 'Jorge 40'. Y llegaron, no a los grandes equipos, sino a cuadros de la segunda división que ocasionalmente llegaban a la máxima categoría a ocupar los últimos lugares de la tabla. Pero luego se extendieron a equipos de mayor renombre.

Una de las primeras evidencias sobre estos nexos está en una serie de conversaciones interceptadas a los paramilitares en la zona de desmovilización de Ralito. En uno de esos audios se escucha a Roberto Jiménez Naranjo, hermano de 'Macaco', hablando abiertamente sobre cómo son las transacciones de futbolistas y los porcentajes para repartirse de un equipo aficionado (escuchar audio). Esa charla, en su momento, hacía parte de una investigación más amplia que involucraba a 'Macaco', a su hermano y a un influyente político de Risaralda en una operación de lavado, la cual incluía negociaciones no muy claras del Deportivo Pereira. Hace varios años, la Fiscalía anunció una exhaustiva investigación contra ese club, la cual hoy no arrojó mayores resultados y terminó con la fuga del principal sindicado, Ramón Ríos, presidente de ese club, quien está acusado de lavado. Desde su celda en una cárcel gringa, 'Macaco' desenredará la compleja telaraña que se tejió entre los paras y algunos clubes del Eje Cafetero.

Otro ex paramilitar que tiene mucho que decir sobre su relación con el fútbol es Édwar Cobos, alias 'Diego Vecino', quien aún está preso en Colombia, a la espera de ser extraditado. Varios audios dejan claro que este ex comandante paramilitar también se interesó y tuvo relaciones con equipos de fútbol (ver recuadro). Los vínculos de 'Diego Vecino' con importantes personajes del fútbol nacional fueron bastante estrechos. Al menos así se deduce de otra conversación entre dos mujeres que trabajaban para el paramilitar, quienes comentan sobre la presencia de Leonel Álvarez, actual asistente de la Selección Colombia de Fútbol, en la fiesta de cumpleaños del jefe paramilitar en mayo de 2005. Otros asistentes a esa fiesta confirmaron a SEMANA que también estuvieron presentes René Higuita, el asesinado jefe paramilitar Vicente Castaño, quien no se quiso desmovilizar, y el narcotraficante Fabio Ochoa Vasco, propietario del Florida Soccer Club y quien actualmente purga una condena en Estados Unidos.

No menos contundentes resultan las conversaciones que sostuvo 'Jorge 40', en las cuales es más que evidente cómo el ex jefe del Bloque Norte de las AUC quitaba y ponía jugadores en transacciones que involucraban al América de Cali, el Real Cartagena y el Bucaramanga (ver recuadro).

Estas grabaciones y otros testimonios permitirían indagar qué tanto penetraron los narcos y los paras la dirigencia del fútbol nacional. Precisamente, las alarmas se volvieron a disparar el 8 de julio pasado, cuando fue asesinado Manuel Bernal Vargas, no solo por el crimen, sino porque el hombre era contador de Salvatore Mancuso, y revisor fiscal de la Federación Colombiana de Fútbol.

"Si en el fútbol profesional no hay control, mucho menos en los otros clubes, que son más pequeños. Son más fáciles para operaciones de lavado de dinero", explicó a SEMANA un investigador de la Unidad de Lavado de la Fiscalía. Es por ello que clubes de la segunda división B, como Pumas de Casanare, que fue de propiedad del ex gobernador William Pérez, hoy preso por paramilitarismo , Centauros de Villavicencio, Valledupar F.C., Bajo Cauca F.C. y Alianza Petrolera, entre otros, estuvieron en la mira de los organismos judiciales por sus posibles vínculos con personajes y dineros non sanctos. Aunque esas investigaciones llevan varios años, poco han avanzado en Colombia.

La existencia de estas relaciones, así como los audios que demostraban cómo los paramilitares se metieron de lleno al fútbol para lavar dinero, no son desconocidas para la Fiscalía colombiana, que sabe de su existencia desde hace más de cuatro años. Lo que ha llamado la atención es que nunca, mientras los jefes paramilitares estuvieron en el país, autoridad judicial alguna les preguntó por el tema. Si bien es cierto que delitos como las masacres, la parapolítica o las relaciones de paras con militares y miembros del gobierno estaban muy por encima del fútbol y los paras en el ranking de prioridades, no deja de ser curioso, por lo menos, que en el país a nadie le interesó el asunto.

Cosa distinta ha pasado en Estados Unidos. "Ellos no han hablado de fútbol con los fiscales o autoridades colombianas, porque simplemente nunca les han preguntado nada de eso. Lo cual no deja de ser un poco irónico, ya que los fiscales y agentes de diferentes agencias antidrogas americanas, que no tienen idea de fútbol, sí han preguntado a varios de ellos cómo, dónde y con quién lavaban dinero en el fútbol colombiano", dijo a SEMANA el abogado de dos de los jefes paramilitares presos en Estados Unidos.

La buena noticia es que de nuevo un gobierno, el de Juan Manuel Santos, se interesa por coger las riendas del fútbol, como tal vez en su momento lo hizo el presidente Belisario Betancur. En el Congreso de la República ya está en trámite un proyecto de ley para permitir la transformación de equipos en sociedades anónimas y aumentar el control. Un paso que, sin duda, es clave para tratar de buscar transparencia. Sin embargo, aún hay mucho por recorrer. Y por saber.
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