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| 1/28/2012 12:00:00 AM

El drama continúa

Se abre un nuevo capítulo de la liberación de uniformados cautivos. El gobierno está preocupado por el manejo de otro largo y complicado proceso bajo los reflectores de los medios y las Farc, interesadas en prolongarlo todo lo posible.

Esta vez no escribió Timochenko una carta más con referencias literario-religiosas, sino que habló Iván Márquez. Lo hizo por video, leyendo un comunicado para notificar, casi dos meses después del primer anuncio, los nombres de los otros tres policías y militares del grupo de seis que las Farc han prometido liberar.

El 7 de diciembre las Farc anunciaron que liberarían a seis de los 11 uniformados que aún mantienen en su poder desde hace más de una década. Como suelen hacerlo, no dijeron enseguida quiénes serían los liberados. Tres semanas después, el 27 de diciembre, dieron los nombres de tres de ellos: los subintendentes de la Policía Jorge Trujillo Solarte y Jorge Humberto Romero y el cabo primero del Ejército José Libardo Forero. Finalmente, el 25 de enero Iván Márquez completó la lista con el cabo primero Luis Alfonso Beltrán, el sargento César Augusto Lasso y el subintendente Carlos José Duarte quienes podrían quedar libres en las próximas semanas.

Estos anuncios tienen una particularidad. A diferencia de ocasiones anteriores, en las que Piedad Córdoba anunciaba las liberaciones y fungía como intermediaria desde el comienzo del proceso, esta vez las Farc las anunciaron directamente. No dejó de ser una curiosa coincidencia que el primer comunicado sobre estas liberaciones tuvo lugar justo después de que las Farc asesinaron con tiros de gracia a cuatro uniformados que tenían cautivos, en medio de una operación del Ejército en el sur de Caquetá, a fines del año pasado. Ese hecho causó tanta indignación en Colombia como la muerte, en similares condiciones, de los diputados del Valle en 2007. Nada tendría de raro que el anuncio de las nuevas liberaciones fuera un intento de desviar la atención.

Aunque Piedad Córdoba, a nombre de Colombianos y Colombianas por la Paz, está intentando continuar con su papel mediador y el gobierno no ha descartado la "participación logística" de un país como Brasil, el hecho es que, hasta ahora, solo el Comité Internacional de la Cruz Roja está intentando acordar los protocolos de seguridad, como lo ha hecho en ocasiones anteriores, y por lo pronto no hay más intermediarios. Esta vez las Farc están haciendo sus anuncios directamente, sin contar con mensajeros.

Márquez no solo completó la lista de los posibles liberados, sino que aprovechó para hacer propuestas que refuerzan la sensación, luego de las dos cartas de Timochenko al presidente Santos, de que esa guerrilla está buscando insistentemente reposicionarse como interlocutor político. De ahí propuestas tan sorprendentes como la de elevar a nivel constitucional el canje de rehenes uniformados por guerrilleros presos, que el gobierno rechazó de inmediato.

Sin embargo, esta nueva liberación a cuentagotas, como si el tiempo del secuestro no contara, solo vuelve a poner de presente que las Farc parecen desconocer casi por entero el estado de ánimo y el momento político que vive el país, el cual aguarda el único gesto que podría destrabar el camino hacia algún tipo de final negociado del conflicto: la liberación incondicional de todos los uniformados y civiles secuestrados.
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