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| 2/11/2015 2:00:00 PM

El dudoso operativo que presentó la Policía de Medellín

Semana.com halló una cadena de inconsistencias alrededor de una operación contra la piratería de libros, publicitada por la Policía y difundida ampliamente por los medios de comunicación.

El 17 de enero pasado, la Policía Metropolitana del Valle del Aburrá convocó a una rueda de prensa para presentar un operativo en contra las mafias de la piratería de libros en Envigado, cuyas magnitud y veracidad con la que fue publicitada no corresponden con los hechos y los documentos contrastados por Semana.com.
 
El coronel Carlos Wilches, subcomandante de la institución en Medellín, contó aquel día detalles de lo que llamó “Operación Papiros I”, procedimiento en el que, dijo Wilches, había sido capturado un sujeto por el delito de defraudación a derechos de autor.
 
“Se le han incautado alrededor de 1.120 libros de diferentes autores, esta persona había habilitado un local donde de manera ilegal hacía la impresión de estos libros”, dijo ante micrófonos.
 
En el boletín de prensa No. 016, que la Policía envía a los correos electrónicos de los periodistas, se lee que la persona capturada responde a alias del 'Quijote', en cuyo domicilio de la calle 30 con carrera 40 fueron encontrados los 1.120 libros falsificados. El comunicado de prensa está acompañado de cuatro fotografías del exterior y el interior del local, en las que se ven por lo menos cinco agentes de la Sijín hojeando los textos.
 
La primera imprecisión tiene que ver con el número de libros incautados. Según las actas de la diligencia que reposan en la URI de la Fiscalía de Envigado, fueron 58 los libros que le quitaron al dueño del local y no 1.120. En cuanto al inmueble, ubicado en la calle 39 Sur con carrera 42 —no en la calle 30 con carrera 40, como decía el boletín—, también hay varias inconsistencias, pues allí no fue hallada ninguna imprenta, como lo sostuvo el coronel Wilches en la rueda de prensa.
 
Pese a que los agentes de la Sijín entraron al local con permiso del dueño, no existía una orden de registro de allanamiento autorizada por un fiscal ni una orden de allanamiento de registro voluntario. Prueba de ello es que no existió con posterioridad una audiencia de control de legalidad del procedimiento, como lo ordena la Ley 906 o Código de Procedimiento Penal.
 
Pero hay más. La persona presentada como capturada en el operativo es Jaime Bedoya, un librero y promotor de lectura que lleva 15 años vendiendo, intercambiando y recuperando textos usados para devolverlos al mercado.
 
Allí, donde se apilan más de 16.000 textos, llegan estudiantes de primaria y bachillerato a buscar desde una Constitución Política hasta el libro de química de hace tres años que algún reciclador llegó a vender por bultos. Bedoya no es una persona que esté en la clandestinidad y por eso resultó desproporcionado que fuera presentado con el alias del 'Quijote'.
 
Pese a que en las fotos difundidas por la Policía no se ve el rostro de Bedoya, sí se alcanza a reconocer la fachada del local, uno de los lugares más emblemáticos de la calle Guanteros de Envigado. La noticia de la captura de alias el 'Quijote', tal como la presentó la Policía, fue replicada por El Colombiano, el Q’Hubo, Teleantioquia Noticias, Noticias Caracol, entre otros. El único medio que publicó la versión de Bedoya fue el periódico Gente de Envigado.
 
Bedoya, quien lidera la fundación Envigado Lector, institución que incluso cuenta con una sede alterna cedida por la Alcaldía de Envigado para recuperar libros viejos, reconoce que de los 16.000 textos de la bodega, 58 no eran originales. Y, aunque fueran de segunda y estuvieran en mal estado, él asume la responsabilidad. “Es nuestro deber hacer un control previo y preciso, y separar aquellos que no cumplen las normas establecidas legalmente, para de esta forma evitar eventos como los ocurridos”, dijo.
 
Una vez fue detenido, Bedoya fue llevado a la URI de Envigado. Allí pasó la noche, al lado de hombres sorprendidos en flagrancia por posesión de estupefacientes. Pero jurídicamente no hubo una captura, pues al día siguiente y luego de una reseña, a Bedoya lo dejaron en libertad. Nunca fue presentado ante un juez, en audiencia de legalización de captura, debido a que el fiscal no consideró solicitar una medida de aseguramiento.
 
Ahora bien, ¿si en el local de Bedoya fueron incautados 58 libros, de dónde salen los 1.120 que se divulgaron en el comunicado oficial y que posteriormente replicó el coronel Wilches? Sobre el tema también hay varias dudas e inconsistencias.
 
La Policía Metropolitana, en respuesta escrita dirigida a Semana.com, reconoce que al ciudadano Bedoya sólo le fueron incautados 58 libros. La Policía dice también que los 1.120 textos a los que hace alusión el comunicado corresponden a otros procedimientos realizados el mismo 16 de enero. “De esto nuestro boletín no fue claro en que fueron varios procedimientos y que a esta persona se le incautaron 58 libros. De igual forma, por error de digitación la dirección no es la zona del operativo”. La oficina de prensa de la Policía hace claridad frente a que sus publicaciones son elaboradas con información proporcionada por la Sijín.
 
Pese a que en el acta de incautación que presentaron los dos patrulleros se observa que los libros fueron encontrados el 16 de enero, es decir, el mismo día de la captura de Bedoya, en el documento de la Inspección de Policía de Envigado —por medio del cual fue recibido el material— los mismos dos agentes declaran que las cajas fueron halladas el 26 de enero, y no el 16: “el día de hoy en horas de la mañana, en la calle 39 con carrera 39, se encontraron cinco cajas de libros varios, sin encontrarse el responsable o propietario de estos” (Ver aquí los dos documentos con fechas distintas).
 
Además de la no correspondencia con las fechas, la supuesta incautación también deja ver dos direcciones diferentes. Ninguna de las dos corresponde a Envigado. Mientras se esclarece el dudoso operativo, Jaime Bedoya dice que lo único que espera es seguir fomentando la lectura en Envigado, por medio de recuperación, trueque y venta de libros a bajo precio, con la promesa de ser más riguroso a la hora de separarlos y clasificarlos. Bedoya  quiere dejar claro que no es alias el 'Quijote', así su labor, en estos tiempos, resulte toda una quijotada.
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