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| 8/6/2001 12:00:00 AM

El elegido

El nuevo Fiscal General deberá demostrar que no sólo es independiente del gobierno sino también de la Corte Suprema de Justicia.

Despues de tres sesiones de la sala plena de la Corte Suprema de Justicia, en las cuales se realizaron más de cuatro votaciones en cada una —algo sin precedentes en la historia de la elección del Fiscal General—, Luis Camilo Osorio resultó elegido por 17 votos como sucesor de Alfonso Gómez Méndez.

Luis Camilo Osorio, 57 años, es un reconocido abogado y economista de la Universidad Javeriana que se ha movido con éxito en el campo del derecho administrativo. Fue director de la Registraduría Nacional entre 1991 y 1994 y se desempeñaba en la actualidad como consejero de Estado de la sala de consultas y servicio civil.

Como era de esperarse, la votación para nuevo Fiscal por parte de los magistrados de la Corte Suprema resultó bastante difícil. Osorio tuvo 17 votos a favor y hubo seis en blanco. De estos últimos cinco pertenecían a la sala penal y uno a la sala civil. Es decir, que al final el nuevo Fiscal obtuvo seis votos en la sala civil, siete en la laboral —toda la sala— y cuatro en la penal. De éstos se sabe con certeza que votaron por él los magistrados Edgar Lombana y Nilson Pinilla, quienes se alinearon con Osorio en ejercicio de la llamada ‘confraternidad javeriana’.

Lo que a muchos preocupa es que al llegar Osorio con esa votación, y con un bloque mayoritario de la sala penal que votó en blanco, ello le podría originar una serie de compromisos tácitos frente a los magistrados que votaron por él en la Corte Suprema. Sin embargo sería impensable que una persona de la experiencia y prestigio de Osorio vaya a poner en riesgo la responsabilidad histórica que tiene en la Fiscalía por supuestos compromisos con quienes hicieron posible su elección. En todo caso suena absurdo.

Lo que no suena tan absurdo es la cercanía que ha habido entre el nuevo Fiscal y la familia del presidente Andrés Pastrana. “Pastranista de la clase A”, “Fiscal de bolsillo” y hasta “La Fiscalía de los Pastrana”, han tildado varios críticos del gobierno la elección de Osorio al segundo cargo de la Nación. Por eso, dada la cercanía que ha habido entre el nuevo Fiscal y la familia de Palacio —Osorio fue integrante de las juntas directivas de empresas de la familia Pastrana— éste deberá enviar señales claras desde un comienzo de su independencia. Esto quiere decir, como primera medida, que mantendrá en firme las investigaciones de los sonados casos de corrupción, como Dragacol y Chambacú, entre otros.

Osorio, además, deberá comprometerse en resolver los problemas de la criminalidad cotidiana, como los homicidios, hurtos y estafas que, aunque no generan titulares de prensa, son los que afectan a la gran mayoría de la población. Pero quizás el mayor reto —y más peligroso— del nuevo Fiscal será seguir adelante con el denominado ‘8.000 para’. En esta investigación, que lleva dos años, la Fiscalía ha encontrado miles de cheques girados por ganaderos, políticos y empresarios y que terminaron financiando la sangrienta maquinaria de guerra paramilitar.

Algo que desde ya se puede anticipar del nuevo Fiscal es que entrará a demostrar con hechos que es un funcionario independiente y que no es títere ni ventrílocuo de nadie. Así que su mayor defecto a la hora de la elección puede convertirse en su mayor virtud una vez elegido.
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