Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/07/12 00:00

EL ELN Y LOS ALEMANES

Funcionarios y agentes alemanes, y jerarcas de la Iglesia de ese país, han apoyado <BR>las actividades del ELN en Europa. ¿Qué hay detrás de esa alianza?

EL ELN Y LOS ALEMANES

Desde hace 17 años han sido amigos. Aliados incondicionales. En las buenas y en las
malas. Y como en toda relación, cada uno de ellos tiene sus propios intereses. Ambos saben
que se necesitan el uno al otro. De esta manera ha transcurrido la relación de alegres compadres
entre el Ejército de Liberación Nacional(ELN) y altos funcionarios del gobierno de Alemania. A simple
vista parecería que fuera una relación entre David y Goliat, entre un grupo insurgente que defiende
intereses populares y una potencia extranjera. Sin embargo en este caso esa historia bíblica tiene otra
interpretación. A lo largo de estos años el ELN se ha convertido en un buen aliado de una de las
naciones más poderosas del mundo. Su principal interés ha sido el de abrir las puertas de la Unión
Europea en busca de un reconocimiento político por parte de los gobiernos y de las distintas
organizaciones de derechos humanos en el viejo continente. Los hechos han demostrado que en
este objetivo, por ahora, los 'elenos' han dado grandes pasos. Las excursiones de la cúpula del ELN
a ese país han sido cada vez más frecuentes. Sólo hay que recordar que en 1996 Antonio García,
jefe militar de esa organización, permaneció en Alemania por cerca de seis meses.La muestra más
reciente de ese espacio político que se ha abierto el ELN es la correría que Nicolás Rodríguez, alias
'Gabino', inició hace dos semanas por varios países europeos _incluido el Vaticano_ para explicar las
razones que tuvo su organización para secuestrar a más de 150 personas en Cali en momentos en que
se celebraba la santa misa.Pero el ELN no es el único que ha puesto su grano de arena para que
esta relación sea cada vez más estrecha. Alemania ha aportado lo suyo y de paso ha sacado sus
propios frutos. En primer lugar, ha logrado proteger a sus grandes empresas que operan en Colombia,
entre ellas Siemens, Basf y Bayer, para evitar que sean víctimas de la extorsión y la 'vacuna' así
como el secuestro de sus altos ejecutivos por parte del ELN. El gobierno alemán no quiere que se
repita la triste historia de 1983 cuando una de sus principales empresas _la Manessmann_, que en esa
época tenía cerca de 100.000 empleados en todo el mundo, fuera víctima del chantaje de los 'elenos'.
Existe una segunda razón para que algunos funcionarios y ex funcionarios en Alemania quieran
mantener ese compadrazgo con el ELN. El gobierno de ese país siempre se ha mostrado preocupado
por la suerte de sus ciudadanos en naciones tan convulsionadas como Colombia. Se calcula que
cerca de 4.000 germanos se encuentran en el país por razones de trabajo. El último secuestro de un
ciudadano alemán por parte del ELN ocurrió en agosto de 1996. Ese año los 'elenos' plagiaron a
Brigitte Schönne, esposa del ex presidente de la Basf en el país. Por su liberación el ELN solicitó 1,5
millones de dólares. Nunca se supo si se pagó el dinero por su rescate. El último reporte sobre
secuestros de extranjeros que tiene en sus manos el Zar Antisecuestros señala que en la
actualidad hay 16 alemanes retenidos. Todos ellos están en manos de grupos distintos al ELN.La
tercera razón es de tipo político. El gobierno alemán decidió acompañar a los 'elenos' en su propuesta
de solución negociada del conflicto armado en Colombia a finales del mandato de Ernesto Samper,
como uno de los componentes internacionales de la plataforma de campaña de reelección
del gobierno conservador de Helmut Kohl. Según fuentes cercanas al entonces ministro de Estado
alemán, Bernd Schmidbauer, existían algunos funcionarios que consideraban que el proceso de paz en
Colombia podía tener repercusiones interesantes en la campaña. Pero el proyecto fracasó por punta y
punta. El ELN no pudo llegar a nada con el gobierno de Ernesto Samper porque en el momento en que
se tomó la decisión de acelerar el proceso ya había un nuevo gobierno elegido: el de Andrés Pastrana.
Y la contraparte alemana sufrió un revés electoral a manos del candidato socialdemócrata
Gerhard Schroeder, con lo cual los contactos del ELN con el gobierno se vieron severamente
afectados.Los primeros amoresLa relación entre el Ejército de Liberación Nacional y funcionarios del
gobierno de Kohl se inició en 1983. Por aquella época los 'elenos' agonizaban en su proyecto
político y nadie apostaba un peso por su suerte. Al contrario, se llegó a vaticinar que el ELN pasaría a
la historia como un proyecto político de la izquierda que no había logrado sobrevivir. En ese
entonces el ELN se estaba apagando como una vela que se agota. Pero el moribundo revivió. Todo
ello gracias a la llegada de una de las empresas petroleras más importantes en el mundo en esa
época: la compañía alemana Manessmann. Junto con la italiana Sicim, estas dos empresas fueron
contratadas por el gobierno colombiano para construir el oleoducto Caño Limón-Coveñas. Los 'elenos'
se jugaron su última carta y secuestraron a cuatro ingenieros de esa compañía, por los que exigieron
un rescate multimillonario. La cifra que pidió el ELN por la devolución de los ingenieros nunca se
conoció a ciencia cierta pero se habla de ocho millones de dólares. Cuatro de ellos fueron pagados
en plata sonante y contante. El resto, el grupo guerrillero exigió invertirlo en obras sociales en
materia de educación, salud, vías de comunicación, acueductos y alcantarillados en las
comunidades de la zona donde las petroleras y sus contratistas comenzaban a trabajar. Hay
incluso quienes afirman que las negociaciones con la Manessmann llegaron a tal punto que el ELN
exigió que los funcionarios de la empresa alemana tenían que pegar en sus carros una calcomanía que
decía: "Manessmann tiene un corazón para los niños". Así fue como revivió el Ejército de Liberación
Nacional.
La estrategia alemana
¿Cómo tomaron la decisión los alemanes de acercarse al ELN y ceder a su boleteo en esos años?
Frente al caos en el que se encontraban en 1983 las operaciones de la Mannesmann y ante el peligro
que estaban corriendo sus ingenieros el gobierno de Helmut Kohl decidió tomar cartas en el asunto. La
tarea le fue encomendada al ministro de Estado Bernd Schmidbauer. Dos semanas después el plan
estaba listo para ser ejecutado. Contaban con hombres experimentados para realizar ese tipo de
operaciones. Se trataba de un reducido y selecto grupo de agentes que estaban a órdenes del propio
Schmidbauer y que cum-plían funciones al estilo James Bond. Agentes de mil caras, que un día
estaban en el Medio Oriente y una semana después en Asia o Africa. Los más sobresalientes de ese
pequeño ejército de espías eran Werner Mauss y su esposa Isabel. Por ese motivo los Mauss
terminaron al frente de la misión.Fue así como los Mauss llegaron por primera vez a Colombia a
mediados de julio de 1983. El trabajo que les había sido encomendado no era nada fácil de cumplir.
Tenían que contactar a los comandantes de ELN con el fin de buscar la liberación de los ingenieros
alemanes secuestrados.Lo que a simple vista parecía una misión casi imposible de cumplir finalmente
terminó en un trabajo elemental porque los Mauss y los 'elenos' simpatizaron desde el primer
momento. Durante los siguientes cuatro meses, la pareja de agentes alemanes entró y salió de
Colombia como Pedro por su casa. Y en esos ires y venires se logró concretar el 'negocio' para lograr
la liberación de los alemanes secuestrados. Pero el trato fue más allá de la millonaria suma que se
pagó por el rescate pues los Mauss lograron que los 'elenos' se comprometieran a no atacar más a la
Manessmann si los compromisos se cumplían. En esas correrías por las montañas de Colombia
los agentes extranjeros conocieron a fondo la idiosincrasia de un movimiento guerrillero que se movía
entre el Credo y las balas. Su influencia religiosa era uno de sus grandes pilares. "Ese quizá fue el
punto más importante que descubrieron los Mauss de los 'elenos'. Ellos comprendieron que el talón
de Aquiles de ese movimiento guerrillero era el tema religioso. Y a lo largo de los años y en la medida
en que se estrechó esa relación entendieron que si se involucraba a la Iglesia para resolver el
conflicto armado del ELN el éxito estaba asegurado." _señaló a SEMANA una fuente que pidió reserva
de su nombre y que conoció de cerca toda la negociación que se adelantó con la Manessmann_.
En los cinco años siguientes que transcurrieron después de la liberación de los ingenieros alemanes
los 'elenos' pasaron de ser un grupo paupérrimo a contar con las arcas más ricas. Desde entonces el
ELN desató una ofensiva que fue conocida en el país como el petroterrorismo de la cual dejó por fuera
las actividades de la empresa alemana. En esos años los 'elenos' volaron en más de 20 oportunidades
el oleoducto Caño Limón-Coveñas, dinamitaron otras 15 instalaciones petroleras y secuestraron a cerca
de 14 alcaldes en la zona donde se estaban desarrollando las exploraciones petroleras. Mientras sus
frentes atacaban sin misericordia las estaciones petroleras, la dirigencia de los 'elenos' comenzó a
hablar un lenguaje directo y práctico relacionado con la revisión de la política petrolera nacional. El
boleteo, el chantaje y la extorsión a las empresas petroleras les permitió meter a sus arcas cerca de
3.000 millones de pesos que convirtieron a los 'elenos', que en ese entonces su número de efectivos
no pasaba de los 800, en uno de los grupos humanos con mayor ingreso per cápita del planeta. En
medio de ese boom caracterizado por el secuestro y la voladura de oleoductos los 'elenos' no tenían
límite en sus fronteras. Fue así como en mayo de 1988 secuestraron a dos cónsules alemanes, dos
funcionarios suizos, un diplomático francés, una trabajadora social sueca y seis periodistas,
incluyendo a dos corresponsales extranjeros. La ola de plagios hizo parte de una operación llamada
'Vida y soberanía Manuel Gustavo Chacón', que tenía como premisa política la nacionalización
del petróleo.

La estrategia que había resultado tan exitosa un lustro antes fue puesta de nuevo en marcha por el
gobierno de Kohl y los Mauss entraron una vez más en escena con el fin de rescatar a estos
ciudadanos europeos que estaban en manos del ELN. Semanas después los Mauss lograron la
liberación de los secuestrados.Nueva etapaLa amistad entre el gobierno de Kohl y el ELN cada vez se
hizo más estrecha. Por primera vez, a fines de 1988, una delegación de guerrilleros salió de la selva
para abordar un avión que los llevó a las calles de la poderosa Alemania. El tour incluyó visitas al
Parlamento alemán y a las organizaciones europeas de derechos humanos.La luna de miel que vivió el
ELN con Kohl y Schmidbauer se enfrió hacia 1990 y los esposos Mauss fueron comisionados para
trabajar en otras tierras hasta 1995.En el verano de ese año, los esposos Mauss ultimaron los
detalles de una operación en Asia encaminada a la captura de un grupo de terroristas
internacionales que había sembrado el terror en Europa. La misión estaba a punto de finalizar cuando
Schmidbauer se comunicó con su viejo amigo. La orden fue clara y precisa: Mauss tenía que
regresar de inmediato a su país para ponerse al frente de un trabajo ultrasecreto. Al llegar a Alemania
recibió instrucciones de emprender viaje hacia Colombia para adelantar una serie de contactos con
la comandancia del Ejército de Liberación Nacional para explorar la disposición de ese grupo
subversivo a sentarse en una mesa de negociaciones con el gobierno de Ernesto Samper. Terminada
la misión Mauss regresó a Alemania para rendirle a Schmidbauer un detallado informe que
posteriormente sería entregado al canciller Helmut Kohl. El 8 de noviembre de 1995 Mauss y su
esposa se sentaron frente a frente con los dos más importantes comandantes del ELN: Antonio García
y Nicolás Bautista. Durante una semana analizaron los diferentes puntos de vista de la guerrilla y el
gobierno alemán sobre un posible diálogo de paz con el gobierno de Samper y las posibilidades de
llegar a una mesa de negociaciones. Los Mauss regresaron a Alemania con el borrador de un
documento sobre la paz y con la petición del ELN de coordinar un viaje de los comandantes de esa
organización para iniciar una serie de contactos en varios países europeos.A comienzos de 1996
Antonio García y 18 guerrilleros más partieron rumbo a Europa en un periplo de cinco meses que
los llevó por España, Suiza, Francia, Italia, Holanda y Noruega. Los países de la Unión Europea
expidieron autorizaciones especiales para que García y sus muchachos se movieran por Europa sin
problemas. Una de las visitas más importantes fue al Vaticano, donde el proyecto de paz recibió la
bendición de la Iglesia, con lo cual se metió de lleno en el tema. Para ello se designó al presidente
de la conferencia episcopal alemana, el obispo Karl Lehman. Hacia mediados de abril de 1996 los
esposos Mauss regresaron a Colombia con el objeto de informar al gobierno de Ernesto Samper de las
gestiones que se estaban haciendo con el ELN. En esas conversaciones estuvieron presentes el
entonces ministro del Interior, Horacio Serpa, y Carlos Villamil Chaux, designado por Samper para
coordinar las reuniones con los alemanes.Las conversaciones entre los dos gobiernos continuaron en
Bonn a mediados de junio de 1996. "En esa oportunidad nos reunimos en dos ocasiones con el
canciller Schmidbauer, el embajador de Colombia en Alemania y los esposos Mauss. Realizamos un
almuerzo privado para analizar la propuesta de paz del ELN. Esa misma reunión se llevó a cabo en
Nueva York cuando el presidente Samper asistió a la conferencia de la ONU. Yo creo que en ese
momento había todo el interés del gobierno alemán en impulsar el proceso de paz con el ELN", señaló
a SEMANA el ex candidato presidencial Horacio Serpa Uribe. El proceso de paz del ELN con el
gobierno de Samper parecía una realidad. Así lo demuestra el intercambio de cartas entre el
canciller Kohl con el entonces presidente Samper. Pero en el camino surgieron dos grandes
inconvenientes. El primero estaba relacionado con uno de los puntos del borrador de paz elaborado
por Schmidbauer. El gobierno alemán pretendía meter al narcotráfico en la propuesta global de
negociación de paz con los 'elenos'. La reacción del gobierno de Estados Unidos fue de enérgico
rechazo.El segundo episodio ocurrió en noviembre de 1996 cuando los Mauss se encontraban en
Colombia para rescatar a Brigitte Schönne, esposa del ex presidente de Basf de Colombia. Cuando se
disponían a abordar una avioneta en el aeropuerto de Rionegro, Antioquia, los Mauss fueron
detenidos por la policía antisecuestros y acusados por la Fiscalía General de la Nación por el
delito de secuestro extorsivo. Este episodio sirvió para que los colombianos conocieran por primera
vez quiénes eran los agentes Mauss y posteriormente se destaparan todos los secretos sobre la
negociación que se adelantaba entre el gobierno de Ernesto Samper y el ELN. Los esposos Mauss
fueron a parar a la cárcel y el proceso de paz con el ELN se fue al traste.El último esfuerzoEl gobierno
de Kohl no ahorró esfuerzo alguno y movió todos los hilos de su poder para sacar de la cárcel a sus
agentes. El equipo de abogados que tuvo a su cargo la defensa fue escogido directamente por
Schmidbauer. La embajada de Alemania en Colombia asumió las gestiones ante el gobierno de
Samper. Ocho meses después los Mauss recobraron su libertad. La Fiscalía General de la Nación
archivó el proceso. Los Mauss continuaron en Colombia y en tres oportunidades viajaron al
campamento del ELN para reanudar los contactos con el comando central con el fin de impulsar
nuevamente el proceso.En una de esas reuniones surgió la idea de realizar un encuentro con la
sociedad civil para discutir una preagenda que serviría de base para la convocatoria a una convención
nacional y posteriormente el inicio de las negociaciones con el gobierno en busca de allanar los
caminos para un proceso de paz. A comienzos de julio de 1998 el gobierno de Kohl, la Iglesia
alemana y los
esposos Mauss organizaron en el monasterio La Puerta del Cielo la reunión con la sociedad civil. Pablo
Beltrán, el tercero a bordo del comando central del ELN, lideró las conversaciones. Durante tres días
se discutió una agenda en la que el ELN adquirió una serie de compromisos que tenían como meta
la convención nacional.Allí apareció otro alemán, cuyo papel en las negociaciones con el ELN no es
del todo claro a la fecha: monseñor Emilio Stehle. En representación del Episcopado alemán,
monseñor Stehle se convirtió desde entonces en una pieza clave para lograr la liberación de
secuestrados en manos de los 'elenos'.Al mismo tiempo que se desarrollaba el encuentro con la
sociedad civil el hoy ex ministro del Medio Ambiente, Eduardo Verano de la Rosa, realizó una serie
de reuniones con el ministro Schmidbauer en una carrera contra el tiempo en busca de que el ELN
lograra firmar la paz con el gobierno. En reuniones con Pablo Beltrán, Schmidbauer, los esposos
Mauss y Verano de la Rosa, se diseñó un plan de paz con el cual el presidente Ernesto Samper
pensaba cerrar su gestión con broche de oro.El plan contemplaba la creación de un fondo en el que el
gobierno alemán, junto con la Unión Europea, se comprometían a hacer una serie de aportes
económicos que superaban la cifra de 40 millones de dólares. Esos dineros se invertirían en el
desarrollo social de las regiones de asentamiento del ELN. También se acordó la creación de una
mesa de negociaciones en la cual se pactaría de inmediato un cese al fuego. Pero una vez más el
proceso fracasó, esta vez por falta de tiempo. Luego del triunfo de Andrés Pastrana en las
elecciones el comando central del ELN fue enfático en afirmar que no podía negociar un proceso de
paz con un gobierno saliente y los esfuerzos de Verano de la Rosa en Alemania se vieron truncados.
Sin los alemanes no hay liberaciónCon la llegada de Andrés Pastrana a la Presidencia de Colombia, y
del primer ministro, Gerhard Schroeder, en Alemania, los esfuerzos de Kohl-Schmidbauer y los
esposos Mauss fueron un recuerdo del pasado. Ni Pastrana quería saber de los aliados de Samper
ni Schroeder de los de Kohl. Para ambos gobernantes algo oscuro se escondía detrás de las buenas
intenciones para que el ELN entrara en un proceso de paz: había demasiados intereses
económicos en el camino. Ambos gobiernos decidieron cerrar esa puerta. Pero al mismo tiempo que
se cerraba una se abría otra: el encuentro en Caracas del alto comisionado de paz, Víctor G. Ricardo,
con el comandante militar del ELN, Antonio García. Sin embargo, lo que en un principio se pensó que
sería el comienzo de un proceso con los 'elenos' para buscar caminos hacia la paz, muy pronto se
convirtió en un viacrucis para el gobierno. García habló claro y duro. Si el gobierno quería negociar con
ellos había que despejar cuatro municipios en el sur de Bolívar. Víctor G. respondió que eso era
imposible. Durante más de un mes García permaneció en Venezuela a la espera de una oferta del
gobierno de Pastrana. En una de sus últimas reuniones con un delegado del gobierno el jefe
guerrillero pasó del tono conciliador al tono amenazante: "Si aquí no logramos convencerlos del
despeje, los convenceremos a punta de bombas
en los centros comerciales". Las temerarias operaciones del ELN de las últimas semanas en las
cuales secuestraron a los pasajeros de un avión y a los feligreses de una iglesia confirmaron las
palabras de García. Pero al mismo tiempo volvieron a poner en primer plano el tema de Schmidbauer
y de los esposos Mauss. Como los amigos son amigos en las buenas y en las malas, la semana
pasada Schmidbauer, hoy diputado del Parlamento alemán, los esposos Mauss y Nicolás Bautista,
alias 'Gabino', se reencontraron en Alemania. Esta vez para iniciar una carrera contra el tiempo en
busca de convencer a la comunidad internacional, y en especial a la Iglesia, de que las acciones
cometidas por el ELN sólo perseguían un fin político para presionar una negociación de paz con el
gobierno de Andrés Pastrana. Al mismo tiempo el gobierno de Colombia tomó una decisión drástica.
Luego de acusar a monseñor Stehle de negociar secuestros con propósitos no muy claros, el DAS
ordenó impedir que el prelado alemán entrara al país en adelante. La visita de 'Gabino' a Alemania ha
dado sus frutos. Schmidbauer coordinó una serie de reuniones que incluyeron una visita a la sede del
Santo Padre en el Vaticano. Durante tres horas 'Gabino' y Schmidbauer se reunieron con monseñor
Darío Castrillón. El mensaje fue claro: el ELN le ofrecía disculpas al Papa por la operación que realizó
en la iglesia La María en Cali.Después de la visita al Vaticano se reunieron con las organizaciones de
derechos humanos de varios países, entre ellos Suiza, Suecia, Holanda, España y Gran Bretaña. A
todos ellos 'Gabino' les comentó que el ELN quería la paz y tenía toda la voluntad para devolver a los
rehenes. Pero condicionó la liberación de todos los retenidos a que el gobierno de Alemania fuera
intermediario del proceso. Y que Schmidbauer fuera testigo presencial de la devolución de los rehenes.
Esa condición, sin embargo, ha encontrado la oposición de los gobiernos de Alemania y de
Colombia. El gobierno alemán calificó el secuestro del avión como un acto terrorista y un vocero de
ese país señaló a SEMANA que a Nicolás Bautista no se le ha otorgado ningún permiso especial para
que se movilice en ese país. Por su parte el asesor político de la Presidencia, Juan
Gabriel Uribe, señaló a SEMANA que cualquier aproximación con el ELN se hará de manera directa o,
en caso de que se requiera intermediación, única y exclusivamente a través del gobierno alemán.
Según Uribe, no se aceptará ninguna otra intermediación. Pero en negociaciones tan complejas
como ésta, y teniendo en su poder rehenes civiles, no siempre es el gobierno el que pone las
reglas.Todo pareciera indicar que para lograr la liberación de los secuestrados e iniciar el proceso
de diálogo con el ELN, y aunque el gobierno no lo quiera, entre los 'elenos' y los negociadores
oficiales estarán sentados los misteriosos agentes alemanes.

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