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| 2/12/1996 12:00:00 AM

EL ENGRASE DEL METRO

REBOTA EN COLOMBIA ESCANDALO DE ESPAÑA POR PAGO DE 45 MILLONES DE DOLARES EN COMISIONES POR LA CONSTRUCCION DEL METRO DE MEDELLIN.

LA MAYORIA DE LOS COlombianos siempre sospechó que gran parte de los sobrecostos del recién inaugurado metro de Medellín se explicaban en la corrupción que se presenta en una obra de tal magnitud. Sin embargo esas versiones no dejaban de ser un simple chisme de coctel y nunca nadie había podido probar algún 'serrucho' en la construcción del metro. Pero como no hay plazo que no se cumpla, el viernes pasado el diario español El Mundo, el segundo en circulación en ese país, publicó un artículo en el que afirma que Enrique Sarasola, amigo personal del presidente de España Felipe González, cobró 22,5 millones de dólares por la gestión que realizó en Colombia para que el gobierno de Belisario Betancur le adjudicara en noviembre de 1983 la obra al consorcio hispano-alemán Metromed. Enrique Sarasola es conocido en Colombia, porque además de haber vivido en el país durante varios años, está casado con una hermana de Carlos Arturo Marulanda, ex ministro de Desarrollo del gobierno de Virgilio Barco y actual embajador de Colombia ante la Unión Europea.
De acuerdo con el periódico español, en una sucursal en Panamá del Merrill Lynch International Bank, Sarasola recibió en varios pagos, realizados entre 1985 y 1986, los 22,5 millones de dólares. Aunque desde hacía tiempo se venía rumorando en España la intervención de Sarasola en este contrato, nadie había podido probar algo, pues los interesados en destapar el caso no podían dar con el nombre de la sociedad a través de la cual el empresario amigo del presidente González cobró sus honorarios. Y esto fue precisamente lo que hicieron los periodistas de El Mundo. "Sarasola utilizó una sociedad denominada Enseco, domiciliada en Panamá. A pesar de que el empresario tomó numerosas precauciones para ocultar su presencia en dicha sociedad, las investigaciones realizadas por este periódico no dejan dudas sobre quién es el propietario real de esa empresa", dice el artículo.
Palabras más palabras menos, lo que quiere decir el informe periodístico , es que, como la concesión de esas obras fue decidida desde las más altas esferas del gobierno colombiano, Sarasola le pidió a Felipe González que le recomendara al presidente de esa época, Belisario Betancur, que escogiera la propuesta del consorcio Metromed. Según El Mundo, "el acuerdo final entre González y Betancur a favor de los intereses que representaba Sarasola se cerró en España en octubre de 1983". Ante esta versión del diario madrilista, el ex presidente de Colombia, Belisario Betancur, envió una carta a la dirección de ese periódico en la que niega enfáticamente esas afirmaciones. "Jamás traté de ese tema con el señor presidente del gobierno español Felipe González", dijo entre otras cosas Betancur.
Una vez ganada la licitación, las empresas que obtuvieron el concurso (Entrecanales, Construcciones y Contratas y Ateins =INI=, por la parte española, y Siemens y Dywidag y Man, por la parte alemana) se vieron obligadas a pagar por concepto de comisiones por la adjudicación de la obra del metro de Medellín el 7 por ciento del presupuesto inicial, que estaba cerca de los 655 millones de dólares. Según las investigaciones de los periodistas de El Mundo Sarasola recibió por su intermediación el 3,5 por ciento de esa cantidad, abonado en un 46 por ciento por las empresas españolas y el resto por las compañías alemanas. La otra mitad de la comisión habría ido a parar a las arcas de los intermediarios colombianos, es decir otros 22,5 millones de dólares.
La investigación de los reporteros españoles es minuciosa y no falta un solo detalle de la forma como se realizó la transferencia de los dineros a la cuenta hsncaria de Sarasola. El dinero ingresó a la cuenta número 999-12345 del Merrill Lynch International Bank, que fue abierta en Ciudad de Panamá a finales de 1983 a nombre de la sociedad centroamericana Enesco. Esta sociedad figura en el contrato que el empresario amigo de Felipe González firmó con el grupo de constructuras hispano-alemán. Las compañías consignaron en esa cuenta el dinero que correspondía a la comisión en cinco entregas de la misma cantidad entre 1985 y finales de 1986.
Los pagos fueron transferidos a Panamá desde el Banco Exterior de España y para eludir la rígida legislación de control de cambios y la obligatoriedad de retener una cantidad importante por impuestos, el banco español, basado en un documento firmado por las constructoras, realizó la transferencia asegurando que la persona que recibía el dinero no era de nacionalidad española.
El informe de El Mundo cayó como un balde de agua fria a Felipe González, quien además de sus escándalos anteriores del GAL tiene que enfrentarse ahora a éste cuando tan sólo falta poco más de un mes para las próximas elecciones presidenciales. Un hecho que causó curiosidad fue que exactamente un día antes de la publicación de El Mundo diario ABC publicó una nota editorial en la que decía "quese tienten la ropa Felipe González y su socio español-colombiano. Los 'dossier' del escándalo ya están sobre la mesa del periodista especializado". Lo que al comienzo parecia una posible alianza entre los dos diarios madrilistas, pronto se aclaró cuando se supo que los periodistas de El Mundo se vieron en la obligaci6n de adelantar su publicación porque la nota del ABC anunciaba la pronta divulgación del escándalo. Incluso una fuente cercana a la investigaci6n del caso Sarasola dijo a SEMANA que los reporteros españoles dejaron mucha información por fuera del artículo y que para finales de esta semana los nombres de los colombianos que hicieron parte del 'serrucho, de Sarasola se darán a conocer públicamente.
La noticia de la comisión de 45 millones de dólares no dejó de sorprender en el pais, pues además de confirmar los rumores de corrupción que se tejieron alrededor de la construcción del metro de Medellín, terminó por explicar, en parte, las causas de los sobrecostos la inversión inicial era de 655 millones de dólares y terminó en 1.824 millones. Reflexiones de sentido común hacen pensar que si un consorcio está dispuesto a pagar 45 millones de dólares para ganarse una licitación, qué no será capaz de hacer para acrecentar los gastos de las obras y asirecuperar el dinero que gastó en sobornos y palancas.
Hasta el momento nadie sabe a ciencia cierta si toda la plata que ingresó a la sucursal bancaria de Panamá fue a caer exclusivamente a las arcas de Sarasola o si repartió el dinero con otros intermediarios colombianos y españoles, pero lo que si sabe todo el mundo es que ese dinero que habria pagado el consorcio hispano-alemán al final de cuentas salió del bolsillo de los contribuyentes colombianos. Y eso es lo indignante. Por eso el pais espera que la investigación vaya hasta las últimas consecuencias y no suceda lo mismo que en 1983, cuando dos investigadores de la Contraloria y uno de la Procuraduria terminaron expulsados de sus cargos por indagar las supuestas irregularidades que hubo en la licitación del metro de Medellín.
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