Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/09/17 00:00

El enigma de los Cuevas

Una nueva denuncia de la diputada argentina Elisa Carrió conecta a los colombianos acusados de lavado de dinero con el ex presidente Carlos Menem.

El enigma de los Cuevas

El jueves de la semana pasada la ex miss Universo Cecilia Bolocco fue el centro de atención de los asistentes al desfile de clausura de Colombiamoda. Como el evento no comenzó sino hasta después de la llegada de la belleza chilena, 45 minutos después de lo previsto por los organizadores, todos los presentes pudieron admirarla a su gusto cuando ingresó a la pasarela del Palacio de Exposiciones de Medellín. Iba vestida con un sastre color perla, de corte oriental, y un top de lentejuelas, de la diseñadora Silvia Tcherassi. En la solapa derecha llevaba prendida una libélula. Se veía muy bien y parecía tranquila. Esa noche, mientras ella observaba el desfile inspirado en la magia de Macondo, a muchos kilómetros de distancia su esposo, el ex presidente argentino Carlos Menem, de 71 años, cumplía 71 días de detención domiciliaria. Un juez argentino lo investiga por ser el jefe de una asociación ilícita.

Después del evento Bolocco habló sin prevenciones del caso de su marido. Se mostró confiada en que pronto será exonerado y saldrá libre. Lo que probablemente ella no sabía entonces, o no quiso mencionar, es que durante su viaje por Colombia la situación jurídica del ex mandatario se había complicado. La semana pasada la diputada Elisa Carrió, presidenta de la Comisión especial investigadora sobre hechos ilícitos vinculados con el lavado de dinero, le entregó al juez del caso un reporte del Financial Crime Databank Network, en el que Menem y Ramón Hernández, su ex secretario privado, aparecen como accionistas de la compañía española Mallorca Enterprises Ltda, una empresa con 25 millones de dólares en cuentas en The Bahamas and Cayman Trust Bank y Credit Suisse First Boston Bank. De ser cierto esto el ex presidente podría ser acusado de enriquecimiento ilícito. Este sería el menor de sus problemas.

Lo grave es que Hernández, según la misma fuente, aparece como socio en una empresa, registrada en Uruguay, con el colombiano Oscar Fernando Cuevas Cepeda. La composición accionaria de Pacific S.A., la compañía en mención, es la siguiente: Cuevas Cepeda tiene un 55 por ciento; Ramón Hernández, un 20 por ciento; Luis Pereirano, un 20 por ciento, y un Carlos Bolocco un 5 por ciento. Todavía no se ha podido determinar si este último es familiar de la ex miss Universo, aunque algunos medios argentinos han dicho que podría tratarse de su hermano Juan Pablo. Al parecer esta empresa es subsidiaria de South Pacific Trade Corp. S.A., también con sede en Uruguay, uno de cuyos dueños sería Cuevas Cepeda.

Este es el mismo misterioso personaje que pagó cinco años de cárcel en Estados Unidos por lavar 25 millones de dólares y que hasta el pasado 6 de abril estuvo detenido en las casas fiscales de la cárcel de La Picota acusado de enriquecimiento ilícito. Ese día salió a trabajar, como lo hacía desde octubre del año pasado como resultado de un beneficio extramuros, y desapareció sin dejar huella. Cuevas Cepeda, a quien las autoridades sindicaban de ser lavador de dólares del cartel de Cali, fue el mismo que, según consta en fotografías, estuvo presente en la posesión de Andrés Pastrana y en 1993 entrevistó al presidente Carlos Menem.



Los Cuevas y Argentina

Algunos de los miembros de la familia Cuevas han sido señalados desde hace varias décadas de lavadores de dólares. El periodista Fabio Castillo escribió en su libro Los jinetes de la cocaína que, “no obstante tener su propia organización interna, los miembros del cartel de Cali utilizaban una casa de cambio para el lavado de dólares de propiedad de Oscar Cuevas. Cuevas, condenado el 13 de septiembre de 1986 por el lavado de 25 millones de dólares, se encargaba desde transportarlos en Estados Unidos y llevarlos a cuentas abiertas previamente en Suiza y Gran Bretaña”. Varios años después la DEA, en asocio con las autoridades Antinarcóticos de 11 países, llevó a cabo la Operación Chimborazo, con la que pretendía acabar con una red que lavaba 20 millones de dólares semanales.

En el operativo resultaron involucrados Hugo Cuevas Gamboa, ya fallecido, y su hermana Angela. Ambos son tíos de Oscar Fernando. Las autoridades estadounidenses investigaban a Cuevas Gamboa por ser el presidente de una casa de cambio colombiana, Cuevas Asociados, y un holding panameño, Universal de Cambios, las cuales tenían negocios con Rapid-O-Giros. Esta era una empresa de transmisión de dinero con sede en Boston y dirigida por el yerno de Cuevas Gamboa, a la que el servicio de aduanas y la oficina de impuestos le siguieron la pista durante un largo tiempo por lavado.

El mes pasado Angela Cuevas, su esposo, Francois Dolmetsch, y uno de los hijos de Hugo, le enviaron documentos al diario El Tiempo en los que consta que las autoridades de Estados Unidos y de Costa Rica dictaron autos inhibitorios en los procesos en los que estaban involucrados.

En el informe preliminar que presentaron cuatro de los 10 miembros de la Comisión Especial Investigadora sobre ‘Hechos ilícitos vinculados con el lavado de dinero’ de Argentina que dirige Carrió, el pasado 10 de agosto, se dedica todo un capítulo a la historia de estas personas en el marco de la Operación Chimborazo. Al final del documento se lee: “Como consecuencia de esta representación el juez (Liporaci) emitió un certificado en el que hizo constar que ni Hugo Cuevas Gamboa ni Angela Cuevas de Dolmetsch fueron procesados en esta causa, no obstante lo cual se investigará la participación en los hechos que dieron nacimiento a la misma”.

Pero los investigadores argentinos no se quedarán sólo en esta rama de la familia Cuevas. La verdad es que en este momento les interesa más la otra, la del desaparecido Oscar Cuevas Cepeda, porque creen que a través de ella pueden llegar hasta Menem. El punto de encuentro visible entre estos dos hombres es Latinoamérica Internacional. Esta fue una revista del padre de Cuevas que apareció, durante tres años, hasta 1995, en la que escribió con regularidad el ex presidente, como lo prueba el editorial de despedida: “Afectuosamente agradecemos la fe que tuvieron en nosotros, nuestros columnistas, el presidente de Argentina Carlos Saúl Menem, los doctores Jorge Child, Octavio Arizmendi, Edgar Reina y Mijail Gorbachov”.

Ahora lo que quieren determinar en Argentina es si las relaciones editoriales de los dos se volvieron comerciales en empresas rodeadas de un aura sospechosa. Juan M. Ponce Edmonson, ex director de la Interpol en México, piensa que en efecto existió una relación de este tipo entre los dos y que las claves para sacarla a la luz están en los papeles de la Operación Chimborazo. La diputada Carrió es de la misma opinión. El juez que sigue la causa de Menem tendrá que desenredar este ovillo y para ello cuenta con las tres cajas de documentos que envió el Senado estadounidense a la Argentina la semana pasada. Lo cierto es que la actuación de por lo menos algunos de los Cuevas en todos estos asuntos todavía tiene muchos cabos sueltos.

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