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| 2/11/2014 12:00:00 AM

El enredo en las obras de la U. Distrital

El retraso en el cronograma y la ineficiencia administrativa tiene parada la construcción de la sede de Bosa.

Varios problemas rondan la construcción de la sede de Bosa de la Universidad Distrital. Aunque los responsables se tiran la pelota y aseguran que las fases de ejecución de un proyecto de infraestructura son lentas, es evidente el retraso en la construcción de instituciones educativas en la capital.

Ahora la Contraloría de Bogotá tomó la palabra y le advierte a la Administración una serie de irregularidades. Desde el 2013, el ente de control ha venido advirtiendo a través de los informes de Auditoría, las irregularidades que se han presentado en el proceso de construcción de la novena sede de la Universidad Distrital, sede Bosa. Uno de ellos, el posible riesgo en que se encontraban los 72.000 millones de pesos para la construcción de dicha obra.

El contralor Distrital, Diego Ardila Medina, le informó al alcalde Gustavo Petro, que el 25 de octubre del año pasado, se le formuló un control de advertencia, en el cual, se le puso en conocimiento: la ineficiencia administrativa de la universidad en la construcción; los costos en los que se incurrió en el pago de la consultoría para la elaboración del Plan Maestro; los costos de diseño; la proximidad de expiración de la licencia y la no ejecución del convenio Marco y Especifico, suscrito con la Empresa Inmobiliaria Cundinamarquesa.

Semana.com habló con el contralor y explicó que la responsabilidad es estrictamente gerencial y que cae en las manos del rector de la universidad, la mesa directiva y sobretodo, del alcalde Gustavo Petro.

“Hay 72.000 millones de pesos guardados en unas cuentas de ahorro. Necesitamos que el proyecto salga por una contratación transparente, no porque exista un régimen especial de contratación, que se mire de manera objetiva a los contratistas. No es lógico que el Distrito tenga esa plata, tenga el lote disponible y una licencia aprobada hace dos años y la construcción de la sede siga en el limbo”, concluyó Ardila. 

Cabe recordar que el proyecto de esta sede está incluido desde el programa ‘Bogotá sin Indiferencia’ en el periodo de Lucho Garzón y a pesar de que la plata la tienen prácticamente en el bolsillo, le han dado largas a la ejecución de la obra. ¿Por qué?

Semana.com habló con el secretario de Educación, Óscar Sánchez, quien fue presidente del Consejo Superior de la Universidad Distrital y le adjudicó la responsabilidad a la parte administrativa de la universidad.

“La administración de la universidad es un desastre, todos los procesos administrativos se demoran, todos los desarrollos de la planta física son traumáticos, las licitaciones se caen, aparece un sólo proponente para licitar las obras y la gestión de la universidad en general es muy precaria. Aunque duré dos años tratando de mejorar eso, lo que logré fue tener más discusiones con el consejo, me siento un poco frustrado pues sólo tenemos un puesto de nueve en el consejo superior y no se puede hacer mucho”, explicó el funcionario.

El concejal por Alianza Verde Hosman Martínez, fue uno de los primeros en denunciar que el Distrito tenía esa plata en el bolsillo y que por problemas gerenciales no se había ejecutado el presupuesto.

Por su parte, Sánchez afirma que los 30.000 millones de pesos que se tramitaron a través de la Secretaría de Educación se hicieron a través de un convenio en el 2012. “Siempre propusimos distintos caminos para la ejecución de la obra pero no fuimos escuchados”, dijo el secretario.

Sin embargo, el secretario aseguró que a finales del 2015, siempre y cuando no haya problemas con el contratista, se estaría inaugurando la sede de Bosa, la cual daría cobijo a 7.000 estudiantes nuevos.

Las falencias en el desarrollo del proceso son reiteradas. Según el informe de la Contraloría, la Universidad Distrital mediante Resolución 394 del 10 de julio de 2013, creó la “Unidad Temporal para el Asesoramiento y Acompañamiento en la Licitación y Contratación de la Nueva Sede”, en la cual, la Contraloría puso también en conocimiento de Gustavo Petro las falencias en su creación y en el cumplimiento de las fases pactadas para la construcción del proyecto, dijo Ardila.

Según el organismo de control, y en desarrollo de la Auditoria Regular PAD 2014, nuevamente se observan serias irregularidades en el proceso contractual de las personas contratadas para conformar la Unidad Temporal, y que tenían a su cargo la selección del contratista de obra, encontrando que no se aportaron los documentos que certifiquen la experiencia del Coordinador de la Unidad y se avaló su hoja de vida simplemente con certificaciones de experiencia de los años 1993 a 1996.

Lo más grave, dijo el contralor Distrital, es que en la solicitud de prórroga de la licencia de construcción que venció el 22 de diciembre de 2013, se presentó a la Curaduría No. 5 una certificación expedida por el “constructor de obra”, quien certificó que la obra se encuentra en “ejecución”, según se extrae de la Licencia de Construcción de diciembre del 2013. Sin embargo, la solicitud no cumplió con lo normado en el artículo 49 del Decreto 1469 de 2010, que exige que la obra cuente como mínimo con el 50% de ejecución, pues al momento de tal pedimento de prórroga (26 de noviembre de 2013) el contrato no se había suscrito.

Con respecto a esto señalamientos, el rector de la universidad, Roberto Vergara, explicó que en este momento la construcción de la obra está parada mientras se investiga si el consorcio que se ganó el proyecto por convocatoria tiene alguna relación con el coordinador de la Unidad Temporal para el Asesoramiento y Acompañamiento en la Licitación y Contratación de la Nueva Sede, el ingeniero Wilson Morales Alarcón. Pues otra de las irregularidades el que el ingeniero Morales trabajó con el consorcio. 

Lo que hizo la universidad hasta el momento fue frenar el pago del anticipo a la empresa que ganó la convocatoria hasta que el proceso interno de la institución determine determinar si el ingeniero trabajó o no en la misma y si el consorcio queda inhabilitado o no. 

En cuanto a la interrogada experiencia del ingeniero, el rector asegura que el ingeniero es apto para el cargo pues en su hoja de vida tiene experiencia hasta el 2012.

La universidad cuenta con 30.000 estudiantes de los cuales el 67 % son de estratos 1 y 2. Este es otro de los temas que preocupa al organismo de control, pues por las injustificadas dilaciones en la construcción de la nueve sede, se está afectando a la población más vulnerable de la ciudad, al impedir el acceso a 7.000 nuevos cupos para los jóvenes que necesitan ingresar a la universidad, en facultades como carreras técnicas, ingenierías y medicina.
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