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| 5/12/2012 12:00:00 AM

El escogido como candidato único a la Gobernación del Valle

La puja por ese cargo de elección popular gira en torno de un solo propósito: que Ubeimar Delgado sea capaz de arrebatarles el poder a los polémicos Juan Carlos Martínez y Juan Carlos Abadía.

La política en el Valle está que arde. Se necesitaron casi ocho horas para que el viernes pasado los congresistas regionales de la Unidad Nacional escogieran un candidato único a la Gobernación. El ungido fue el exsenador conservador Ubeimar Delgado, que en 2011 obtuvo la tercera mejor votación para ese mismo cargo. Su tarea no es sencilla: destronar la maquinaria electoral del exsenador Juan Carlos Martínez y el exgobernador Juan Carlos Abadía.

Bajo ese escenario de confrontación se mueven las elecciones atípicas convocadas por el gobierno para el próximo domingo primero de julio, tras la suspensión del gobernador Héctor Fabio Useche. Al recién posesionado mandatario del MIO la Contraloría lo condenó por el detrimento patrimonial de 40.000 millones de pesos en la Industria de Licores del Valle. Desafortunadamente, el caso de Useche no es excepcional. Desde 1991 el departamento ha tenido 15 gobernadores: cinco por encargo, dos destituidos y uno suspendido. Pero el récord más penoso es que seis de esos mandatarios llegaron al cargo en los últimos dos años y en ese mismo periodo la situación del Valle empeoró. Acumula un déficit fiscal de 100.000 millones de pesos, lo acosa un cartel de demandas por otros 300.000 millones y varios macroproyectos de infraestructura no despegan.

Lo más absurdo es que, pese a ese oscuro panorama, la campaña se está definiendo en torno a acuerdos partidistas donde escasean las propuestas de fondo para salvar la región. "Buscan un candidato de consenso entre los mismos que por omisión y por comisión han participado o dejaron destruir al Valle", dice el politólogo Fernando Giraldo. La incertidumbre política es de tal magnitud que han surgido una docena de precandidatos, algunos de los cuales ya han rechazado la aspiración, como el exsecretario de Gobierno de Bogotá Antonio Navarro Wolff.
La pregunta de fondo para las elecciones es qué tan fuerte está la dupla Martínez-Abadía, hoy atrincherados en los partidos PIN, MIO y Afrovides. Su principal argumento de batalla será la lucha racial y de clases, un comodín que les ha funcionado a la perfección en recientes votaciones. "Será una elección de todos los ricos contra todos los pobres", anticipó a SEMANA Edison Bioscar Ruiz, excandidato del PIN a la Alcaldía de Cali, que precisó que esta vez no tendrán candidato propio "porque eso sería exponerlo a que lo ataquen por racismo o por mandado de la oligarquía".

Si bien la estructura de Martínez y Abadía recibió golpes certeros en las pasadas elecciones, al perder fortines, como Buenaventura y Guacarí, en materia de alcaldías, siguen intactos con 18 municipios de los 42 del Valle; seis con mandatarios avalados directamente y otros 12 por alianzas. En los concejos mantienen el mismo centenar de cabildantes y en la asamblea siguen con cuatro curules de 21. En el Congreso mejoraron al pasar de tres parlamentarios en 2007 a siete en 2010. Una verdadera fuerza regional. En contra de ellos juega que solo un día después del llamado a elecciones el gobierno les nombró gobernadora encargada del MIO, o sea, cuando entró en vigencia la Ley de Garantías. Una jugada para evitar que desde ese partido usaran la Gobernación como plataforma de campaña.

La designación de Ubeimar Delgado como candidato único de la Unidad Nacional es una carta fuerte no tanto por su nombre, sino por el apoyo de barones electorales como los senadores de La U, Dilian Francisca Toro y Roy Barreras; y el Partido Liberal, Cambio Radical y los verdes.

Su debilidad son las raíces conservadoras. Los azules han sufrido recientemente fuertes derrotas electorales y son vistos como la trinchera de la élite vallecaucana. Además, hay que considerar la tesis según la cual en 2011 la gente no votó por Ubeimar, sino contra Useche. A todo ello se suma que los concejales y diputados de la coalición de gobierno no quedaron contentos con la forma como se escogió al candidato único y ya hay señales de desobediencia.

Un elemento que juega en contra del proceso es la posibilidad de una baja participación por tratarse de una elección atípica. Si bien en 2011 la abstención bajó al 49,8 por ciento, esta vez la contienda no contará con el empuje de políticos locales que aspiran al Concejo o la Alcaldía. Nicolás Orejuela, director de la Unidad de Acción Vallecaucana, hizo el mejor resumen sobre el desafío que enfrenta el departamento. El dirigente gremial escribió en una columna: "No nos podemos volver a equivocar".
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