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| 9/17/2011 12:00:00 AM

El espía del procurador

SEMANA revela informes confidenciales del DAS que demuestran que los procuradores Ordóñez y Maya fueron espiados por detectives de esa entidad en momentos claves del fallo de la yidispolítica.

Uno de los momentos más críticos del escándalo de los seguimientos ilegales a la Corte Suprema se dio cuando el país se enteró de que el DAS había destinado a la detective Alba Luz Flórez para que infiltrara, grabara y consiguiera información secreta de los magistrados. En su momento, SEMANA la bautizó 'la Mata Hari'.

Lo que no se sabía es que la Corte Suprema no fue la única institución con Mata Hari propia. Entre los documentos secretos del DAS, que SEMANA revela en esta edición, hay evidencias de que esa agencia también puso espías en el corazón de la Procuraduría. Según los registros, a varios detectives se les dio la misión exclusiva de conseguir información privilegiada sobre el entonces procurador Edgardo Maya y luego sobre su sucesor, el actual jefe del Ministerio Público, Alejandro Ordóñez.

Una de las razones que llevó al DAS a espiar a este organismo de control tiene que ver con un tema que desvelaba profundamente al gobierno de Álvaro Uribe: la investigación y el sentido del fallo de la Procuraduría contra los entonces ministros Sabas Pretelt y Diego Palacios por el caso de la yidispolítica.

La Procuraduría investigaba si ellos habían ofrecido o dado dádivas a la congresista Yidis Medina para que votara en favor de la reforma que permitió la primera reelección del presidente Uribe. El caso había tomado un giro singular en abril de 2008, cuando el periodista Daniel Coronell reveló una entrevista grabada cuatro años antes en la que Yidis admitía haber recibido dichos sobornos del entonces ministro del Interior.

En uno de los informes secretos del DAS, a los que tuvo acceso esta revista, con fecha del 4 de agosto de 2008, se lee que "el procurador general Edgardo Maya busca pactar con el Ejecutivo (Presidente de la República o con alguien cercano) a fin de 'no investigar' al exministro del Interior Sabas Pretelt y al actual Ministro de Protección Diego Palacios por el caso de la reelección presidencial en lo referente a Yidis Medina".

La información -que, según se describe en el documento, fue obtenida con una fuente "habitual, confiable y con acceso a la información a través de terceros"- afirma que, en contraprestación, el gobierno podría incluir el nombre de Maya en la terna para un tercer periodo. "No se descarta que busque ser ternado por el Consejo de Estado en donde cuenta con magistrados como Enrique Gil, de línea conservadora y quien en el pasado fue abogado de Maya dentro del proceso por la muerte de Consuelo Araújo", dice otro aparte.

Al DAS, al parecer, le inquietaba la posición de Maya frente al caso de la yidispolítica, así como la posibilidad de que pudiera ser reelegido procurador. En un segundo reporte secreto, dos días después del anterior -6 de agosto de 2008­-, el detective escribió: "Se han venido reu-niendo para almorzar en la (calle) 85, el exfiscal general Alfonso Gómez Méndez, el procurador Edgardo Maya y el periodista Yamid Amat, a fin de tratar lo relacionado con la reelección en el cargo de Maya".

Con el paso del tiempo, Maya no presentó su nombre a una nueva reelección. Sin embargo, como se sabe, a pesar de que ya tenía listo el fallo para sancionar y destituir a los exministros Pretelt y Palacio, nunca lo firmó. Se lo dejó en el escritorio a su sucesor, Alejandro Ordóñez, quien llegó al cargo en diciembre de 2008.

A pesar de que el nombramiento de Ordóñez fue polémico y visto por muchos como una ficha de la Casa de Nariño, el DAS no le quitó el ojo de encima. El 19 de enero de 2009, el agente Y-64 redactó el informe en el que afirmaba que "los funcionarios de la Procuraduría tienen cierto temor por la llegada del actual procurador Alejandro Ordóñez, quien, de manera cerrada en su despacho, sostuvo la semana anterior que quienes trabajaban en provisionalidad saldrán de la Procuraduría". Y más adelante agrega: "Se esperan cambios en las procuradurías delegadas y regionales, estas últimas son las más apetecidas políticamente por el poder que tienen, las cuales se avizora serán repartidas a congresistas que votaron para la elección de Ordóñez", concluye ese informe.

Al igual que ocurrió con la señora de los tintos en la Corte Suprema de Justicia, que grababa las sesiones y le pasaba la información a la Mata Hari, es claro que el detective asignado a la Procuraduría tenía una fuente infiltrada, identificada en los papeles secretos como Y-64-1, con acceso directo a las reuniones que el procurador mantenía "de manera cerrada en su despacho".

Entre el 19 de enero y el 19 de febrero de 2009, el agente Y-64 les entregó a sus superiores 43 informes más. En el último de ellos se refirió de nuevo al fallo, aún no firmado por Ordóñez, sobre la yidispolítica, y reveló con semanas de anticipación lo que luego se convirtió en bomba noticiosa para la opinión pública.

El agente secreto reportó: "En reunión cerrada el 18 de febrero de 2009 en su despacho, el procurador Alejandro Ordóñez determinó abrogar las posibles destituciones del ministro Diego Palacios y el exembajador Sabas Pretelt por el llamado proceso de la yidispolítica. Es de anotar que los documentos donde se estipulaba la destitución de los funcionarios ya habían sido redactados por el anterior procurador Edgardo Maya y en el despacho del exviceprocurador Carlos Gómez estaban para firmas los fallos de las destituciones mencionadas. El actual procurador reversó la decisión y no impondrá sanción de destitución, determinación que se dará a conocer en los próximos días".

La notificación de la absolución de Pretelt y Palacio por parte de Ordóñez se conoció solo el 16 de marzo.

Este caso demuestra que ni quienes eran considerados cercanos al gobierno de Uribe se salvaron de ser espiados. Y lo más sorprendente de todo es que, a diferencia de lo que ocurrió con la Mata Hari de la Corte, ni la Fiscalía ni el Ministerio Público, que llevan la investigación por el espionaje del DAS, han averiguado quién fue el detective que infiltró a la Procuraduría y que aún sigue activo.
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