Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/10/13 14:30

Doble calzada Bogotá-Girardot, un eterno problema

Un trancón de más de 100 kilómetros les aguó el regreso a los turistas que celebraron las festividades del turismo en Tolima y en algunos municipios de Cundinamarca.

Trancón Foto: Tomada del Twitter de @Victorballestas

La vía Bogotá-Girardot, una de las más transitadas del país, se convirtió ayer en una verdadera pesadilla para miles de viajeros que se encontraron con un monumental trancón que demoró el regreso el doble y hasta el triple del tiempo normal.

Los turistas se encontraron con una fila interminable de carros, de más de 100 kilómetros, que es el trayecto entre Girardot y Bogotá. En tiempos normales esta carretera se recorre en dos horas y media. Sin embargo, era tal la cantidad de vehículos, que, en promedio, este recorrido duró entre siete y ocho horas.

Un turista francés que viajaba por primera vez por esta vía dijo que ese mismo tiempo era el que tardaba en recorrer más de la mitad de Francia.

Un hecho insólito si se tiene en cuenta que la promesa del Gobierno era que la construcción de la doble calzada, que se entregó en abril del año pasado, iba a descongestionar una de las carreteras más transitadas del país. Pero las buenas intenciones se quedaron en el papel porque cada puente festivo los viajeros padecen el drama de horas y horas en un atasco.

Después de una década en construcción, la entrega de la doble calzada fue un todo acontecimiento debido a que este proyecto afrontó toda clase de tropiezos. La obra se comenzó a construir en el 2004 pero en el camino fueron apareciendo muchos obstáculos. La concesión pasó por varias manos hasta que terminó en poder de un consorcio integrado por el exalcalde de Barranquilla Álex Char y el empresario Guido Nule, que hacía parte del controvertido Grupo Nule, cuyos principales integrantes están hoy en la cárcel.

Aunque inicialmente el precio de la obra se fijó en 882.000 millones, terminó costando mucho más por los sobrecostos, los retrasos y los problemas con los predios.

Pero, contrario a lo que esperaban los viajeros, la culminación del proyecto no solucionó los problemas de la vía. Y así lo comprobaron nuevamente los que se desplazan en los puentes festivos a los sitios de descanso.

Los miles y miles de carros que congestionaron la calzada este fin de semana de retorno a Bogotá -mientras el tramo a Girardot permanecía vacío- demuestra que esta vía se quedó pequeña. Pasar Melgar, Fusagasugá y Silvania es interminable, así como los peajes de Chinauta y Chusacá. Y cuándo el viajero ve una luz de esperanza con la llegada a Bogotá, la ilusión se acaba al ingresar a Soacha. En un tramo de no más de cinco kilómetros la demora puede ser de más de una hora.

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