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| 3/14/2004 12:00:00 AM

"El éxodo de colombianos es de proporciones alarmantes"

En vísperas de su visita al país, Lucio Gutiérrez, presidente del Ecuador, habló con Armando Neira, de SEMANA en el Palacio de Carondelet en Quito.

El presidente del Ecuador, Lucio Gutiérrez, cree que los problemas se solucionan mejor hablando que combatiendo. Ello contrasta con sus decenas de condecoraciones militares y sus gritos de rebeldía cuando se alió con la resistencia indígena para intentar conseguir el poder de facto. Hoy desde el Palacio de Carondelet, de civil y como Presidente constitucional del Ecuador, reivindica el diálogo, la tolerancia y la búsqueda de consensos. Con las maravillosas pinturas de la escuela quiteña como testigos silenciosos, Gutiérrez recibió a SEMANA para hablar de la visita que inicia este martes a Colombia.

SEMANA: Su agenda muestra que usted dedica gran parte del día a resolver situaciones originadas en Colombia.

Lucio Gutiérrez: Es natural porque compartimos una frontera de 586 kilómetros. Allí hay miles de personas honestas y buenas, pero también hay otras que se mueven en la ilegalidad y que les causan problemas a los dos países.

SEMANA: ¿Estos son las Farc, los paramilitares, los narcos?

L.G.: En efecto, son personas de estas organizaciones que sacan provecho de la selva para evitar ser detectados por las autoridades. Persiguen, intimidan, acosan y espantan a la sociedad civil. Eso está produciendo un éxodo de proporciones alarmantes.

SEMANA: ¿Éxodo hacia su país?

L.G.: Sí. A diario llegan centenares de personas que huyen de la violencia. Nosotros hacemos esfuerzos para prestarles ayuda humanitaria, pero el alto número de refugiados y la escasez de recursos están produciendo un impacto negativo.

SEMANA: ¿Tienen cuantificado el número de refugiados?

L.G.: En un grupo están los que se presentan ante una autoridad ecuatoriana y piden que se les otorgue el carácter de refugiado. En el último año hemos firmado 20.000, tome nota, 20.000 visas de refugiados. Y hay un número no cuantificado que se quedan en la ilegalidad, por lo que nadie tiene cifras, aunque algunos informes de la embajada de Colombia y de nuestro gobierno las cifran en casi 250.000 personas.

SEMANA: ¿Eso es lo que está produciendo en algunos sectores ecuatorianos xenofobia hacia los colombianos?

L.G.: Yo no usaría esa palabra. Pero si se tiene en cuenta que nosotros ahora estamos saliendo de una profunda crisis económica, es comprensible que haya personas que busquen a alguien para echarle la culpa.

SEMANA: Pero su gobierno también está en esta tendencia. O ¿cómo explica su decisión de expulsar a los indocumentados a partir del primero de abril?

L.G.: Una cosa es cierta, nadie gana más que los ilegales regularizando su situación: pueden contar con su seguridad social y, muy importante, no serán explotados.

SEMANA: Otra medida suya es la repatriación de 1.400 presos colombianos. ¿Se quita así un problema de encima?

L.G.: Esta decisión no puede verse como egoísta. Por el contrario, nos mueve un interés humanitario. Porque es una propuesta que ha surgido de los familiares de los reclusos que nos claman para que los enviemos a Colombia. Le preciso que no son 1.400 sino 600, porque son sólo los condenados, no quienes se están defendiendo en un juicio.

SEMANA: Su gobierno ha enfrentado cuestionamientos de la oposición en tres casos: el del 'rocket' con el que las Farc atentaron contra el presidente de Fedegan y que, en un principio, Álvaro Uribe informó que provenía de las fuerzas armadas del Ecuador; la captura de 'Simón Trinidad' en Quito y ahora las peticiones para que usted revele si el Plan Colombia pretende involucrar a Ecuador contra la guerrilla.

L.G.: Es una muestra de lo complejas que son nuestras relaciones. En los tres episodios ha habido transparencia de nuestra parte y hemos obrado en la defensa de nuestro país.

SEMANA: ¿La situación del 'rocket' llegó al extremo de que Ecuador pensó en romper relaciones con Colombia?

L.G.: Enviamos una nota de protesta pero la situación no llegó a mayores porque el presidente Uribe reaccionó y sanó sabiamente las heridas que se hubieran podido producir en nuestras fuerzas armadas. Las relaciones son hoy tan óptimas que se reflejaron en la prontitud con que nuestras autoridades actuaron en el caso de 'Simón Trinidad'.

SEMANA: ¿Qué responde a quienes sostienen que la política suya es impuesta por Estados Unidos y que cuando ese país lo considere necesario le exigirá involucrarse militarmente contra las guerrillas colombianas.

L.G.: Esa es una novela. La soberanía de mi país es incuestionable.

SEMANA: A propósito, ¿qué piensa del conflicto armado en Colombia?

L.G.: Espero que se resuelva de la manera más pronta y por la vía del diálogo.

SEMANA: ¿Pero usted apoya al presidente Uribe, que optó por la vía militar?

L.G.: Claro que yo lo apoyo, tengo el convencimiento de que es un excelente Presidente. Él sabrá tomar la decisión correcta.

SEMANA: A pesar de que usted califica de "excelente" a Uribe, ¿por qué no lo ha apoyado en declarar a las Farc como terroristas?

L.G.: Porque queremos mantener distancia para que cuando las partes necesiten nuestra ayuda en una salida negociada, poder brindárselas. Mi experiencia me dice que estos procesos terminan en una mesa de conversaciones.

SEMANA: ¿Estaría usted dispuesto a prestar su territorio para unas negociaciones?.

L.G.: Yo estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para la paz de Colombia. No sólo porque es nuestro país hermano sino porque cualquier descenso en la confrontación bélica tiene un impacto en mi país. Por ejemplo el aumento de cultivos ilícitos en nuestro territorio, en el último año detectamos 5.000 nuevas hectáreas con coca. A medida que aumenta la persecución en Colombia, los narcos buscan espacios aquí.

SEMANA: Por eso, ¿usted decidió movilizar los militares que pelearon la guerra contra Perú a la frontera con Colombia? ¿Cuántos hombres son?

L.G.: Es cierto. Hemos trasladado unos 8.000 hombres. Ellos están dispuestos a repeler a guerrilleros, narcos o paramilitares que quieren atravesar nuestro territorio.

SEMANA: En semejante situación, cada vez se escuchan más voces que exigen que se les pida visas a los colombianos.

L.G.: Ese es un último recurso. A mí no me gustaría porque eso va en contra de mis principios bolivarianos e integracionistas. Debemos buscar acuerdos como el pasaporte andino o el pasado judicial. Ese es uno de los puntos que vamos a estudiar en la visita.

SEMANA: Se declara usted bolivariano pero habla con mayor afecto de Álvaro Uribe que de Hugo Chávez. ¿Por qué?

L.G.: Con el presidente Hugo Chávez también tenemos una relación muy buena, pero mi aprecio por el presidente Uribe es grande. Creo que está haciendo muy bien las cosas y que desde su llegada al poder la situación en Colombia ha mejorado y eso hay que aplaudirlo.

SEMANA: ¿En qué cree que han mejorado las cosas en Colombia?.

L.G.: En muchos aspectos. Hay un hecho que me emociona y es ver a los colombianos saliendo a sus carreteras, movilizándose en libertad, con la protección del Estado. Yo quiero compartir esa emoción y por eso vamos a proponer a nuestro país como destino de las caravanas turísticas.

SEMANA: ¿Caravanas turísticas internacionales?

L.G.: Sí. Por ejemplo, de Cali a Quito. Es una forma de integración y un mensaje de que en Ecuador los colombianos siempre serán bienvenidos. No en vano después de Estados Unidos, nosotros somos su segundo socio comercial y eso nos llena de orgullo.
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