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| 9/3/2001 12:00:00 AM

El éxodo masivo de colombianos en el exterior frena el desarrollo nacional

Filipinas, Australia, República Checa, Maghreb, Francia y Estados Unidos: 16 expertos internacionales y nacionales se reunieron la primera semana de noviembre en La Universidad Externado de Colombia para debatir sobre las importantes implicaciones de las migraciones en el desarrollo de las sociedades y particularmente en Colombia.

Según el Banco Mundial, 170 millones de personas viven por fuera de su país de origen. El 54 por ciento de los colombianos desean vivir en otro país. 65.000 personas salieron de Colombia sin boleta de regreso solamente en el primer trimestre del año 1999.

Las razones de este proceso son múltiples pero la situación de pobreza, el impacto de la violencia y el conflicto interno provocaron fenómenos como el desplazamiento interno y el éxodo internacional. El diario ‘El País’ de España de 30/09/99 titula "El clima de guerra y de inseguridad provocan el éxodo de los más acomodados de Colombia".

La composición social de la inmigración colombiana es diversa. El grueso de la migración proviene de los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Cauca, Norte de Santander, Magdalena y Bolívar, en la que se identifican campesinos, obreros, técnicos y una gran proporción de desempleados. Igualmente, se puede ya observar el éxodo de personas de los estratos sociales medios o altos en Colombia.

La preocupación debe ser relativa pues la migración es de ninguna manera un fenómeno reciente ni localizado. Mujeres y hombres han migrado de sus patrias en procura de mejores empleos y de una nueva vida desde el comienzo de los tiempos. Económicamente la migración permite ganancias financieras. Según el Fondo Monetario Internacional, en 1997 las remesas de los trabajadores migratorios alcanzaron la cifra de 77.000 millones de dólares, cifra sólo superada por las corrientes monetarias del comercio internacional correspondientes a las exportaciones mundiales de petróleo. Para Colombia esta transacción representa el de 2,3 por ciento del PIB colombiano, cifra que supera los ingresos por transferencia del turismo o la exportación nacional de carbón.

Estas disposiciones de la migración internacional varían en sus implicaciones para Colombia. Primero: Colombia es categorizado como país expulsor de migrantes y poco atractivo para migrantes de otras zonas. Segundo, Colombia en un país calificado de "transito", es decir, en donde los migrantes se sirven para alcanzar países como Estados Unidos o Canadá prioritariamente.

Pero como lo subrayó el doctor Diego Beltrand, jefe de la misión de la Organización Internacionales para las Migraciones —OIM— en Colombia, "las restricciones cada vez más severas a la inmigración (en los países receptores) fomentan un grado creciente el trafico de migrantes", transformando a Colombia a un espacio de facilidad de trafico ilegal de migrantes: documentos falsos, visas etc. (según fuentes de la OIM, redes ilegales de colombianos que facilitan el paso de migrantes internacionales en el territorio ha sido desmanteladas).

Las entidades públicas en Colombia guardan cierta reserva frente al asunto. Mientras India promociona los estudios en el exterior aplica simultáneamente políticas de "retorno", es decir, facilidades de empleo, créditos, entre otros, consolidando así su capital humano. Aquí, por el contrario, si bien se hace un gran esfuerzo por fomentar la formación de capital humano en el extranjero se olvida un poco la necesidad de crear condiciones que incentiven el regreso de los ya formados, favoreciendo así el efecto multiplicador de la inversión.

El factor "inseguridad" es otra variable expulsora de la gran mayoría de los colombianos en el exterior y se puede plantear que una sociedad con procesos de desarrollo estable es la que permite retener sus nativos dentro de su territorio. Una economía estable, niveles de desempleo manejable permiten mantener la gente dentro de sus fronteras.

En Colombia, desde 1999, las solicitudes de visa aumentaron en un 35 por ciento, el proceso migratorio, por su magnitud, puede entenderse como una estrategia de sobrevivencia.

Las cifras y las recomendaciones establecidas por 16 expertos internacionales y nacionales en la Universidad Externado de Colombia llaman a un estudio más amplio del fenómeno colombiano para medir sus implicaciones en el desarrollo de la sociedad colombiana.



*Manuel Fajardo. Estudiante VII, Figri, U Externado

* Madeleine Alingué. Profesora-investigadora Cipe, U. Externado
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