Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/03/31 00:00

EL FANTASMA DE LA MONITA

Empieza a aclararse la conversación entre Elizabeth Montoya y Ernesto Samper sobre los supuestos aportes de la Philip Morris y el Interbank.

EL FANTASMA DE LA MONITA

El episodio no podía tener peor presentación. Era lo único que le faltaba a estas alturas al gobierno. Todo empezó con la divulgación del famoso casete que contiene la conversación entre el entonces candidato a la presidencia Ernesto Samper y Elizabeth Montoya de Sarria. En el diálogo _ocurrido en abril de 1994 pero conocido públicamente en agosto de 1995, la señora de Sarria afirma: "Ellos son los presidentes del Interbank, ¿ok? ¿Te acuerdas de la gente que yo te había hablado la otra vez? (...) Ellos vienen del Brasil, ellos son los de la Philip Morris. Son gente super, super, super bien". Como era de esperarse, desde Brasil las dos entidades negaron la entrega de aportes en dinero a la campaña liberal. Sin embargo, en el aire quedó flotando la sensación de que ni el Brasil era Brasil, ni la Philip Morris era la Philip Morris, ni el Interbank era el Interbank. La impresión generalizada era que la charla entre Samper y la señora de Sarria tenía que ver con el mundo Marlboro. Pero no con el de la publicidad de los vaqueros del oeste norteamericano sino con el oscuro mundo del contrabando de ese cigarrillo que en muchas ocasiones ha sido relacionado con el lavado de dólares. Aparecen los MansurAhora, casi dos años después del escándalo generado por el casete que se convirtió en una especie de símbolo del proceso 8.000, una investigación del periódico estadounidense The Miami Herald y revelaciones periodísticas conocidas en Colombia la semana pasada, parecen confirmar lo que muchos sospecharon: que las personas a las que se refiere la famosa 'Monita retrechera' en su conversación telefónica de hace tres años con el hoy Presidente de la República serían algunos miembros de la familia Mansur, que controla gran parte de la empresa privada en la isla de Aruba. Según The Miami Herald, la primera pista para desenredar el asunto la dio en diciembre pasado el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, cuando mencionó con nombre propio a los Mansur para ponerlos en entredicho como lavadores de dólares. Por lo general, cuando se trata de cuestionar algo, los presidentes gringos prefieren hablar del milagro pero no del santo para evitarse problemas. Pero Clinton hizo una excepción cuando dijo, en una carta enviada al Congreso, que la familia Mansur de Aruba era propietaria de gran parte de una zona franca que se ha convertido en una plataforma del trasiego de cocaína en el Caribe.El mensaje de Clinton no tenía otro fin que el recordarle a la legendaria familia de la isla holandesa que tiene cuentas pendientes con la justicia norteamericana, pues desde 1994 Eric y Alex Mansur, miembros del clan, están acusados en un proceso criminal en Puerto Rico por lavado de dólares y se han negado a presentarse. Los Mansur, descendientes de una familia libanesa que llegó a principios de siglo a la isla, sostienen que han tratado de hacer toda clase de acercamientos con la Fiscalía de Puerto Rico para que los primos tengan una oportunidad de explicar su inocencia, pero el Fiscal se ha negado argumentando que legalmente no se les puede dar un tratamiento diferente al de los prófugos de la justicia. A pesar del acoso legal de los norteamericanos la familia ha continuado en sus negocios. La compañía matriz, Mansur Trading Company, tiene ingresos de unos 100 millones de dólares al año, producto entre otros de la venta de cigarrillos Marlboro, licores, comestibles y de las operaciones de la activa zona franca, del Banco Interbank, que es también de su propiedad, y de un centro vacacional de 803 unidades llamado La Cabaña Beach Resort. Los Mansur y Colombia El nombre de los Mansur y sus vínculos con Colombia solo se conocían con certeza en el mundo de los negocios de Maicao, donde operaba el principal comprador de sus productos de exportación: el senador Santander Lopesierra, más conocido como el 'Hombre Marlboro', quien participó activamente en la campaña presidencial de 1994 a favor de Ernesto Samper y que hoy afronta una investigación por sus actividades comerciales en la frontera con Venezuela.Pero el año pasado se conocieron más detalles de la conexión entre los Mansur de Aruba y la campaña samperista cuando The Miami Herald publicó un artículo en el que afirmó que la gente de la Philip Morris que mencionó la 'Monita retrechera' en su conversación con el presidente Samper, eran dos miembros de la familia de Aruba interesados en aportar dineros a la campaña.Los Mansur nunca rectificaron la publicación del periódico de Miami en el que se dijo que ellos habían contribuido presuntamente con 550.000 dólares a la campaña presidencial. El único que lo negó fue el propio Samper. En tal sentido, el ex tesorero de la campaña samperista, Santiago Medina, le dijo hace un año a la Fiscalía que observó cuando uno de los hermanos Mansur salía de un desayuno en la casa de Elizabeth Montoya después de ultimar los detalles de la contribución económica a la campaña samperista. En una diligencia de indagatoria ante la Fiscalía el ex ministro de Defensa Fernando Botero coincidió con la versión de Medina sobre el aporte de más de medio millón de dólares de los Mansur. Sobre este escándalo, que traspasó de lejos las fronteras del país, SEMANA estableció que el gobierno de Holanda ordenó una investigación para establecer si algún ciudadano o empresa de Aruba tuvo que ver con la financiación de la campaña de Ernesto Samper. Una fuente oficial informó que esas pesquisas ya terminaron y que existen fuertes indicios para creer que ello fue así. Al respecto, la Fiscalía colombiana ya fue informada de la existencia de la investigación. Holanda anunció el envío de la documentación que respalda las indagaciones. Según el The Miami Herald la relación de los Mansur con los Sarria es todavía un misterio, pero hay personas familiarizadas con sus negocios que sostienen que la amistad pudo haber comenzado por el lado de los caballos de paso fino, una afición que han mantenido ambas familias. La información del periódico estadounidense fue retomada el martes pasado por Julio Sánchez Cristo en La FM, quien localizó en Aruba a Jossy Mansur, cabeza del grupo familiar. En una larga entrevista el empresario negó haber conocido a Jesús Amado Sarria y a su esposa Elizabeth. Al mismo tiempo dijo que no tenía información de que otros familiares suyos tuvieran negocios en Colombia, excepto las ventas de cigarrillos y licores a Lopesierra. También agregó que no le "consta" que dentro de su numerosa familia alguien haya contribuido con aportes en dinero para la campaña presidencial.

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